{"id":2012,"date":"2015-12-01T13:39:40","date_gmt":"2015-12-01T12:39:40","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.com\/desmarcados\/?p=2012"},"modified":"2015-12-01T13:39:53","modified_gmt":"2015-12-01T12:39:53","slug":"ver-o-no-ver-la-tele-y-otras-mentiras-personales","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/2015\/12\/01\/ver-o-no-ver-la-tele-y-otras-mentiras-personales\/","title":{"rendered":"Ver o no ver la tele y otras mentiras personales"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/blogs.deia.com\/desmarcados\/files\/2015\/12\/Verlalete.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter  wp-image-2013\" src=\"http:\/\/blogs.deia.com\/desmarcados\/files\/2015\/12\/Verlalete.jpg\" alt=\"Verlalete\" width=\"835\" height=\"243\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/files\/2015\/12\/Verlalete.jpg 1420w, https:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/files\/2015\/12\/Verlalete-580x169.jpg 580w, https:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/files\/2015\/12\/Verlalete-940x274.jpg 940w\" sizes=\"auto, (max-width: 835px) 100vw, 835px\" \/><\/a>En el mundo solo hay tres categor\u00edas de personas: las que dicen que nunca ven la televisi\u00f3n, las que afirman consumirla poco y las que callan y la devoran con regularidad. <strong>Es como en las estad\u00edsticas sobre sexo pero al rev\u00e9s:<\/strong> mucho es poco, poco es nada y nada es bastante, con lo que nadie dice la verdad. Es un gran secreto. Y no se conoce individuo en el planeta que confiese ver mucho la tele, como no hay ser humano que proclame su virginidad latente, ni los curas ante el mismo Dios. <strong>Solo conozco a un hombre, un amigo adorable, que no miente en las encuestas y, efectivamente, no ve la televisi\u00f3n<\/strong> porque no tiene artefacto en casa, que es la condici\u00f3n m\u00ednima exigible para que se verifique la negaci\u00f3n audiovisual. Es el \u00faltimo rebelde vasco. Soltero, claro.<\/p>\n<p>Vamos por partes. Primero: las personas con inapetencia televisiva desprecian la realidad. Odian el espect\u00e1culo de la vida que transmiten los canales porque se sienten solos; pero para combatir la soledad necesitan la tele, sin la que no podr\u00edan comunicarse con vecinos y desesperados<strong>. La mitad de las conversaciones se vinculan con lo que ocurre en debates, realities y series, lo virtual.<\/strong> Segundo: los que falsifican en p\u00fablico su cuota de televisi\u00f3n tienen un problema de ocio insatisfecho, disfrutan de escasas amistades y amores o hace tiempo que agotaron sus \u00faltimos sue\u00f1os. Y tercero: los que conectan con la tele sin complejos desconocen que el televisor es una m\u00e1quina de normalizar. El dato final, irrebatible, es que <strong>entre unos y otros la dieta de pantalla es de cuatro horas diarias per c\u00e1pita, una sexta parte de la existencia terrenal.<\/strong><\/p>\n<p>Si me permite la sugerencia, haga como yo: n<strong>o tenga costumbres estables, sea ca\u00f3tico en sus placeres, desprogr\u00e1mese:<\/strong> hoy laico, ma\u00f1ana a misa y al otro un akelarre. Sea imprevisible, cambie de carril. Que le odien los soci\u00f3logos. Martirice a los de marketing. Vea la tele en blanco y negro. <strong>Haga lo que se le ponga cada d\u00eda.<\/strong> Pero que no le normalicen. Todo se resume en transformar lo arbitrario en libertad y la rutina en entusiasmo.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En el mundo solo hay tres categor\u00edas de personas: las que dicen que nunca ven la televisi\u00f3n, las que afirman consumirla poco y las que callan y la devoran con regularidad. 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