{"id":2029,"date":"2015-12-11T10:05:53","date_gmt":"2015-12-11T09:05:53","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.com\/desmarcados\/?p=2029"},"modified":"2015-12-11T10:05:53","modified_gmt":"2015-12-11T09:05:53","slug":"feliz-regreso-a-la-radicalidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/2015\/12\/11\/feliz-regreso-a-la-radicalidad\/","title":{"rendered":"Feliz regreso a la radicalidad"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/blogs.deia.com\/desmarcados\/files\/2015\/12\/12279212_10204025958047964_6938742088322458259_n.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-2030\" src=\"http:\/\/blogs.deia.com\/desmarcados\/files\/2015\/12\/12279212_10204025958047964_6938742088322458259_n.jpg\" alt=\"12279212_10204025958047964_6938742088322458259_n\" width=\"960\" height=\"960\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/files\/2015\/12\/12279212_10204025958047964_6938742088322458259_n.jpg 960w, https:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/files\/2015\/12\/12279212_10204025958047964_6938742088322458259_n-150x150.jpg 150w, https:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/files\/2015\/12\/12279212_10204025958047964_6938742088322458259_n-580x580.jpg 580w, https:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/files\/2015\/12\/12279212_10204025958047964_6938742088322458259_n-940x940.jpg 940w\" sizes=\"auto, (max-width: 960px) 100vw, 960px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Que seamos una sociedad contradictoria, compuesta por personas regularmente incoherentes, no quiere decir que esta sea una realidad aceptable, ni siquiera inevitable. M\u00e1s bien es una excusa para justificar nuestra inconsistencia y su larga lista de paradojas. \u00bfQu\u00e9 piensan y, sobre todo, qu\u00e9 sienten los ciudadanos sobre la radicalidad como actitud pol\u00edtica en el seno de la sociedad democr\u00e1tica? \u00bfNos hemos consolidado como comunidad conformista en el fondo y blanda en la forma? \u00bfHemos adquirido el miedo a cambiar por no arriesgar lo poco que tenemos? Lo que creo es que hay un gran equ\u00edvoco no ya sem\u00e1ntico, sino conceptual sobre el t\u00e9rmino de radicalidad y el enfoque de la rebeld\u00eda y su ejercicio positivo. No, no me refiero al significado de radical, ir a la ra\u00edz de los problemas, eso ya lo sabemos; y que ser radical no es sin\u00f3nimo de extremista, fan\u00e1tico o intransigente. Esta confusi\u00f3n ser\u00eda un problema de penuria de lenguaje en los medios de comunicaci\u00f3n o una manipulaci\u00f3n interesada. <strong>Lo preocupante es que se acepte que la democracia implica el repliegue de la radicalidad y la renuncia de los grandes objetivos de libertad e igualdad y la utop\u00eda de la humanidad satisfecha.<\/strong><\/p>\n<p>Es f\u00e1cil reconocer que la idea de rebelarse (\u201coponer resistencia a algo o alguien, o no someterse a ciertas costumbres o imposiciones de la sociedad o el ambiente en que uno vive\u201d) ha quedado atrapada en el relato rom\u00e1ntico, est\u00e9ticamente obsoleto, o destinada a la ret\u00f3rica de la publicidad para el est\u00edmulo de cambio de marcas y h\u00e1bitos entre los consumidores. Y que radicalidad suena a exceso operativo y peligro de conflicto. Es que ah\u00ed est\u00e1 la cuesti\u00f3n: que se huya de los conflictos, como si estos aludieran a hechos indeseables. Y no. Los conflictos son lo mejor que tenemos, si la comunidad se concibe como una realidad perfectible, en la medida que existen injusticias, abusos y desequilibrios graves que enmendar. Ser rebelde no es quitarse la corbata, un nuevo protocolo. <strong>El problema no son los problemas, sino su rechazo o ceguera ante ellos.<\/strong> En este marco de valent\u00eda moral y entusiasmo por la libertad y otras liberaciones no alcanzadas es en el que hay que situar el sentido de la radicalidad como metodolog\u00eda y la rebeld\u00eda democr\u00e1tica como misi\u00f3n.<\/p>\n<p>Nuestro Parlamento expres\u00f3 hace poco una de las contradicciones que habita entre los vascos, fruto de la subcultura ideol\u00f3gica -la de los gestos- infundida desde las \u00e9lites dirigentes. Convulsionados por los atentados de Par\u00eds, los partidos se obcecaron en una declaraci\u00f3n conjunta de condena y solidaridad a partir de la exaltaci\u00f3n de la unanimidad como ideal o t\u00f3tem idol\u00e1trico. La unanimidad est\u00e1 sobrevalorada. Porque no es m\u00e1s importante que el caudal de las diferencias que mantenemos en la evaluaci\u00f3n de los problemas. Somos una sociedad plural y no nos hace m\u00e1s democr\u00e1ticos, ni siquiera m\u00e1s dignos como colectividad humana poner de relieve que convivimos entre profundas divergencias. Es maravilloso discrepar. \u00bfPor qu\u00e9 hay que coincidir en un texto simb\u00f3lico si no concordamos en el an\u00e1lisis de su contexto? Vale m\u00e1s una armon\u00eda cr\u00edtica y precaria que una convivencia de acuerdos solemnes e inf\u00e9rtiles. <strong>La radicalidad es el abrazo a la verdad y el repudio de la libertad a medias, adem\u00e1s de la convicci\u00f3n de que los sue\u00f1os son alcanzables si no renunciamos a sus altas metas.<\/strong> Y es tambi\u00e9n la aceptaci\u00f3n de la complejidad de las cosas y la inherente dificultad de la lucha por lo imposible. Es una \u00e9tica de autenticidad.<br \/>\n<strong>Hacia la sociedad-membrillo<\/strong><\/p>\n<p>Con la crueldad de nuestro mundo y las carencias de Euskadi, no es posible aspirar a su remedio sin ser radical. La actitud radical parte de esta insatisfacci\u00f3n y de que hay poderes, ocultos y t\u00e1citos, a los que oponerse con severidad para lograr su sometimiento a los poderes democr\u00e1ticos. La radicalidad es consecuencia de poseer criterio propio y bien informado sobre la realidad y sus causas. <strong>Lo radical rechaza el pensamiento eslogan y la credulidad de la que se nutre la ignorancia popular, tutelada desde las m\u00e1s altas instancias.<\/strong> No podemos vivir felices y enga\u00f1ados por lo poco que tenemos y lo mucho que nos negamos. Y eso nos lleva a la rebeli\u00f3n, a la agitaci\u00f3n del cambio y a una actitud de crudeza que puede ser mal entendida. Ese es su riesgo y su val\u00eda.<\/p>\n<p><strong>Temo que vamos hacia una sociedad-membrillo, con l\u00edderes light, impulsada por programas sin ambici\u00f3n transformadora, con una cultura de empacho r\u00e1pido,<\/strong> de ciudadanos ensimismados en su peque\u00f1a isla individual y hacia el ideal de una comunidad ingenua que se planta en sus l\u00edmites y que, como mucho, apuesta por un reformismo parsimonioso dentro del sistema y sus penurias estructurales y viciadas en origen. Nuestra democracia no puede ser la gesti\u00f3n de lo tristemente viable y la negaci\u00f3n de las in\u00e9ditas posibilidades comunes. \u00bfD\u00f3nde est\u00e1 la radicalidad del Gobierno vasco, d\u00f3nde el entusiasmo que cautive colectivamente y responda a objetivos arduos pero revitalizadores? Gestionar una crisis parece muy escaso proyecto. Al realismo del gobierno nacionalista, cuyo m\u00e9rito reconozco, le falta la osad\u00eda de metas radicales que remuevan los cimientos de un Estado fallido, equilibren las desigualdades econ\u00f3micas y sit\u00fae a los ciudadanos frente a sus contradicciones y mezquindades, que tambi\u00e9n esto forma parte de las obligaciones del liderazgo. Los radicales nos cuestionamos todos los d\u00edas.<\/p>\n<p>Catalu\u00f1a nos ha dado una soberana lecci\u00f3n en este sentido. <strong>S\u00ed, se ha complicado la vida con una insuficiente mayor\u00eda independentista, pero le ha dado un meneo volc\u00e1nico a Espa\u00f1a y su pacata Constituci\u00f3n.<\/strong> Se ha atrevido a plantar cara a las restricciones legales, pasando de las emociones a la acci\u00f3n y desestabilizando el presente para crearse otro futuro. Ha cruzado el Rubic\u00f3n y no hay vuelta atr\u00e1s que pueda ser peor que el infortunio pasado. Se supone que Euskadi no necesitaba ejemplos como este para traspasar similares fronteras. \u00bfCu\u00e1ndo es el momento, si siempre aparece una oportuna disculpa para prorrogarnos?<\/p>\n<p><strong>Cuidado con la moderaci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p><strong>De lo peor que se puede calificar a una persona es de templado o moderado.<\/strong> Es un insulto a sus capacidades intelectuales. En el instante que nos sinti\u00e9ramos asimilados por la falsa tranquilidad del sistema deber\u00edamos acudir a las barricadas de nuestra grandeza como seres humanos y volver a rebelarnos por las mismas causas que en otras \u00e9pocas de lucha. \u00bfPor qu\u00e9 Podemos va a quedar aminorado (as\u00ed lo apuntan las encuestas) en su proyecto transformador del paradigma pol\u00edtico? Porque ha perdido la radicalidad y se ha moderado. <strong>Se ha dejado la ilusi\u00f3n de mucha gente en su viaje al centro amembrillado.<\/strong><\/p>\n<p>Creo que no se ha entendido bien la radicalidad de ELA. Aunque su acci\u00f3n sindical y pol\u00edtica sea en exceso ego\u00edsta (el beneficio de sus afiliados y no tanto el del conjunto de los trabajadores), sus m\u00e9todos a veces crispados y sus desplantes en el di\u00e1logo con empresarios e instituciones tienen sentido si se pondera justamente la desigualdad en el pago de la factura de la crisis entre las partes. Un sindicalismo mendicante no se corresponde con una democracia respetable, por lo que es necesario una dial\u00e9ctica distinta, en la que las personas sean el centro del negocio, no una herramienta. <strong>ELA se equivoca en su virulencia, pero acierta en el rechazo del actual modelo de relaci\u00f3n (b\u00e1sicamente paternalista) entre empleados y empleadores.<\/strong> En la cuenta de resultados de las empresas nunca est\u00e1 el c\u00e1lculo de la felicidad profesional de su gente.<\/p>\n<p>Lo m\u00e1s inteligente es el regreso a la radicalidad, la de las ambiciones de una naci\u00f3n consciente de sus potencialidades, esas que hemos ido dejando en el camino a medida que desist\u00edamos de nuestros sue\u00f1os y admit\u00edamos m\u00e1s l\u00edmites de los existentes. Ser radical es m\u00e1s urgente que nunca. <strong>El temor a perder lo poco conquistado nos ha hecho c\u00f3mplices de este mundo desencantado, ruin y violento; pero todas las estrategias de \u00e9xito se resumen en una sola: no rendirse.<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Que seamos una sociedad contradictoria, compuesta por personas regularmente incoherentes, no quiere decir que esta sea una realidad aceptable, ni siquiera inevitable. 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