{"id":2045,"date":"2015-12-29T10:16:14","date_gmt":"2015-12-29T09:16:14","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.com\/desmarcados\/?p=2045"},"modified":"2015-12-29T10:16:14","modified_gmt":"2015-12-29T09:16:14","slug":"simpson-somos-todos-y-alucinamos-en-amarillo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/2015\/12\/29\/simpson-somos-todos-y-alucinamos-en-amarillo\/","title":{"rendered":"Simpson somos todos y alucinamos en amarillo"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/blogs.deia.com\/desmarcados\/files\/2015\/12\/BlazquezS2.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter  wp-image-2046\" src=\"http:\/\/blogs.deia.com\/desmarcados\/files\/2015\/12\/BlazquezS2.jpg\" alt=\"BlazquezS2\" width=\"643\" height=\"825\" \/><\/a><\/p>\n<p>La tele es lo ef\u00edmero -emociones, noticias, acontecimientos- y son escasos sus productos duraderos. Algunos se mantienen durante cinco a\u00f1os, incluso diez, y son raros los que alcanzan m\u00e1s de esa edad. Y est\u00e1n las obras geniales que, adem\u00e1s de seducirnos por est\u00e9tica y discurso, marcan un hito cultural que trasciende de la pantalla al mundo. <strong>Los Simpson es uno de esos fen\u00f3menos superlativos.<\/strong> Toda una maravilla art\u00edstica, al mismo tiempo compleja y llana, conservadora y revolucionaria, inteligente y vulgar, influyente y asimilable. Todo cabe en su universo amarillo.<strong> Y todo es intencionado y sutil. I<\/strong>niciada su vigesimoquinta temporada, sigue m\u00e1s fuerte que nunca con su gracia corrosiva, su feroz cr\u00edtica social, su s\u00e1tira de la familia y su capacidad transmisora de contravalores. Hay una filosof\u00eda simpsoniana. Irwin, Conard y Skoble, autores del monumental ensayo \u00abLos Simpson y la filosof\u00eda\u00bb, sostienen que la creaci\u00f3n de Matt Groening \u201crevela niveles c\u00f3micos que van mucho m\u00e1s all\u00e1 de la simple farsa: hay en la serie numerosos estratos sat\u00edricos, dobles sentidos, alusiones a la alta cultura y la cultura popular por igual, gags visuales, parodia y humor referencial\u201d. A\u00fan se quedan cortos.<\/p>\n<p>Es incuestionable que Los Simpson solo funciona en la televisi\u00f3n. Al cine fue de excursi\u00f3n comercial y no cuaj\u00f3. La tele permite a sus cientos de personajes ir y volver, viajar por el pasado y el futuro e incorporar a capricho m\u00fasicas, citas y celebridades de todo g\u00e9nero, actuales y de otras \u00e9pocas. <strong>Ninguno de sus valores es m\u00e1s relevante que la inexistencia de la bondad.<\/strong> Quiz\u00e1s Lisa es perfecta en inteligencia, pero repelente. As\u00ed es Springfield, como el mundo mismo: grosero, violento, traidor, falso, mezquino, lastimoso\u2026 y por eso c\u00f3mico y solo rescatable por el sarcasmo<strong>. No se hizo para darte gusto, sino para salvarte por la risa y el rid\u00edculo.<\/strong> Para inmortalizarnos deber\u00edamos tener nuestro retrato simpsonizado, m\u00e1s que wharholizados en cuadrantes psicod\u00e9licos. Vernos alucinando en amarillo, narizotas y ojos saltones. Inermes y casi dignos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; La tele es lo ef\u00edmero -emociones, noticias, acontecimientos- y son escasos sus productos duraderos. Algunos se mantienen durante cinco a\u00f1os, incluso diez, y son raros los que alcanzan m\u00e1s de esa edad. 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