{"id":2203,"date":"2016-05-04T23:28:59","date_gmt":"2016-05-04T21:28:59","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.com\/desmarcados\/?p=2203"},"modified":"2016-05-04T23:39:56","modified_gmt":"2016-05-04T21:39:56","slug":"para-cuando-un-spotlight-vasco","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/2016\/05\/04\/para-cuando-un-spotlight-vasco\/","title":{"rendered":"\u00bfPara cu\u00e1ndo un Spotlight vasco?"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/blogs.deia.com\/desmarcados\/files\/2016\/05\/cruza-cardenal-acusado-encubrir-pederastas_EDIIMA20130315_0312_4.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-2204\" src=\"http:\/\/blogs.deia.com\/desmarcados\/files\/2016\/05\/cruza-cardenal-acusado-encubrir-pederastas_EDIIMA20130315_0312_4.jpg\" alt=\"cruza-cardenal-acusado-encubrir-pederastas_EDIIMA20130315_0312_4\" width=\"643\" height=\"362\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/files\/2016\/05\/cruza-cardenal-acusado-encubrir-pederastas_EDIIMA20130315_0312_4.jpg 643w, https:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/files\/2016\/05\/cruza-cardenal-acusado-encubrir-pederastas_EDIIMA20130315_0312_4-580x327.jpg 580w\" sizes=\"auto, (max-width: 643px) 100vw, 643px\" \/><\/a><\/p>\n<p>AUN no siendo la m\u00e1s destacable producci\u00f3n cinematogr\u00e1fica del a\u00f1o, Hollywood premi\u00f3 con el Oscar a la mejor pel\u00edcula de 2016 a <i>Spotlight,<\/i> cuya trama se centra en la investigaci\u00f3n period\u00edstica sobre casos, estrictamente ver\u00eddicos, de abusos sexuales perpetrados por sacerdotes cat\u00f3licos sobre cientos de ni\u00f1os en Boston. El filme huye del relato morboso y subraya el esfuerzo del equipo de reporteros por desvelar lo ocurrido durante d\u00e9cadas, al tiempo que se\u00f1ala la terrible responsabilidad de la di\u00f3cesis por su sistem\u00e1tica y oprobiosa negaci\u00f3n de los hechos y su pasividad ante la secuencia criminal de los cl\u00e9rigos ped\u00f3filos. Tambi\u00e9n queda patente el silencio culpable de la sociedad bostoniana ante delitos de los que se ten\u00edan incontestables testimonios. El clasismo y la hipocres\u00eda de aquella comunidad dieron cobertura a una ignominiosa ocultaci\u00f3n, con lo que la Iglesia no fue la \u00fanica que neg\u00f3 compasi\u00f3n y justicia para aquellos chicos pobres, m\u00e1s tarde v\u00edctimas del suicidio, las drogas y el sida. <strong>No es una historia anticat\u00f3lica: es un canto a la verdad heroicamente perseguida y finalmente desvelada.<\/strong><\/p>\n<p>Los sucesos de Massachusetts son, con sus diferentes circunstancias, los mismos de otros lugares del mundo, con miles de delincuentes con sotana e innumerables ni\u00f1os violentados por los religiosos en quienes confiaban. La historia negra de la Iglesia se extiende por todos los continentes, pero solo ha emergido una min\u00fascula porci\u00f3n de la tragedia. \u00bfC\u00f3mo pudieron ocurrir aquellos horrores durante tanto tiempo y c\u00f3mo es que ha habido que esperar d\u00e9cadas para saber la verdad? Las causas son diversas, pero en todos los casos existi\u00f3 un id\u00e9ntico patr\u00f3n:<strong> los pederastas actuaron con impunidad bajo el dominio de la autoridad cat\u00f3lica en los \u00e1mbitos de la educaci\u00f3n y la beneficencia; el miedo y la verg\u00fcenza paralizaban a las v\u00edctimas en su soledad<\/strong>; se rest\u00f3 gravedad a sus actuaciones, que se consideraban inherentes a la debilidad de los curas y su forzada abstinencia sexual, y no se castig\u00f3 a los culpables, que eran disculpados por sus superiores, en tanto que la sociedad, encubridora de aquellas miserias, callaba y dejaba hacer. Estamos ante la realidad de los cr\u00edmenes perfectos.<\/p>\n<p><strong><span class=\"MayusculasNegrita\">La m\u00e1quina oculta<\/span> <\/strong><\/p>\n<p>Debe quedar sentado que, seg\u00fan mi experiencia, gran parte de los cl\u00e9rigos tuvieron una conducta correcta en lo que ata\u00f1e a sus propios actos; pero, en la medida que fueron conocedores de los delitos de sus compa\u00f1eros, no resultan menos culpables de la sistem\u00e1tica pedofilia sacerdotal. <strong>En los a\u00f1os del franquismo, cuando la Iglesia sosten\u00eda la dictadura con la cruz, existieron tres clases de abusadores: los sobones, los masturbadores y los violadores,<\/strong> al margen de los acosadores de confesionario, aquellos que satisfac\u00edan sus sucias mentes con libidinosas preguntas a los menores sobre sus naturales descubrimientos sexuales. Los primeros se limitaban a meter mano a ni\u00f1os y ni\u00f1as, con tocamientos envueltos en una simulada ternura, lo que ya era grave, y que la mayor\u00eda soportaban escapando como pod\u00edan de sus largas zarpas. Lo extra\u00f1o es que esos episodios se ten\u00edan por rutinarios e incluso risibles, sin mayores consecuencias.<\/p>\n<p>Los masturbadores ocupaban una escala superior entre los corruptores. Eran aut\u00e9nticos depredadores y forzaban a los ni\u00f1os a pr\u00e1cticas que estos no pod\u00edan comprender y que en todo caso se viv\u00edan como experiencias humillantes, una forma de violencia que dejaba un rastro atroz e imperecedero en las v\u00edctimas. Los violadores eran los menos pero no pod\u00edan ser m\u00e1s malvados, rudos criminales que acompa\u00f1aban sus repugnantes actos con otras formas de violencia y brutalidad. <strong>No se habla de las palizas con que esta clase de ped\u00f3filos consagrados doblegaban la voluntad y aterrorizaban a los chicos para llegar a violaciones completas y reiteradas.<\/strong><\/p>\n<p>M\u00e1s oculta a\u00fan era la capacidad de los curas y frailes ped\u00f3filos para seleccionar a sus v\u00edctimas entre el reba\u00f1o de los chicos. Estos delincuentes pose\u00edan un fino instinto para detectar a los m\u00e1s vulnerables, ni\u00f1os sensibles de car\u00e1cter e indefensos, a quienes tras una aproximaci\u00f3n amorosa y regalada convert\u00edan en objeto de su satisfacci\u00f3n como pupilos sexuales. <strong>El entorno educativo y falsamente protector de las instituciones regidas por sacerdotes permit\u00eda una generalizada corrupci\u00f3n infantil.<\/strong> No precisaba el recurso de la amenaza: el miedo inoculado y la honda verg\u00fcenza que sufr\u00edan los menores eran m\u00e1s que suficientes para aplastar toda resistencia y mantener ocultos los abusos, incluso bajo un aire de favoritismo hacia los chicos profanados.<\/p>\n<p><strong>Aquella criminalidad pedof\u00edlica funcionaba como una m\u00e1quina oculta,<\/strong> donde la violencia se disfrazaba de amparo infantil y cari\u00f1o paternal desde una autoridad absoluta y su implacable terror. Y si alguna vez los hechos resultaron evidentes, m\u00e1s por los inocultables efectos de las palizas y los estragos f\u00edsicos que por el invisible da\u00f1o moral causado, los culpables fueron protegidos y trasladados a otros centros, donde seguramente, como en Boston, continuaron su trayectoria canalla. Nunca se supo de un cura que fuera condenado por el ejercicio de su perversi\u00f3n sobre los ni\u00f1os.<\/p>\n<p><span class=\"MayusculasNegrita\"><strong>\u00bfQu\u00e9 ocurri\u00f3 aqu\u00ed?<\/strong> <\/span><\/p>\n<p>Euskadi no es una excepci\u00f3n en la pedofilia eclesi\u00e1stica<strong>. Es posible que nuestra historia sea a\u00fan peor que la de otros pueblos,<\/strong> porque fuimos un pa\u00eds con una alta tasa de religiosidad, tuvimos y a\u00fan mantenemos numerosas comunidades educativas a cargo de \u00f3rdenes religiosas y regentamos abarrotados seminarios. Aqu\u00ed ocurri\u00f3 lo que en todo el mundo cat\u00f3lico, que miles de menores sufrieron abusos sexuales y aquella dolorosa vivencia ha quedado impune bajo el peso del silencio, el paso mortal del tiempo y la verg\u00fcenza de reconocerse en p\u00fablico como uno de aquellos ni\u00f1os violentados.<\/p>\n<p>Es dif\u00edcil que lleguemos a elaborar nuestro propio <i>Spotlight<\/i>, porque el peculiar car\u00e1cter vasco y su introspecci\u00f3n sirven de excusa para que no se escuche la atronadora demanda de justicia y verdad de los inocentes. Nadie alzar\u00e1 la voz en su honor y ninguna instituci\u00f3n o medio de comunicaci\u00f3n se molestar\u00e1 en relatar en profundidad lo que ocurri\u00f3. Por mi parte, muy tard\u00edamente, estoy involucrado en la narraci\u00f3n de los acontecimientos, a decenas, que conoc\u00ed y que durante a\u00f1os escond\u00ed en un total ostracismo. Es verdad que mi libro adopta el formato de novela, pero en esencia lo que cuento se ajusta a sucesos reales, con nombres y apellidos, lugares y fechas aut\u00e9nticos. L<strong>o importante no es mi caso particular, sino la honra de aquellos pobres chicos y su heroica resistencia y sacrificio. Nadie habla de ellos y ya es hora.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Lo que nos ense\u00f1a <i>Spotlight<\/i> es que nunca es demasiado tarde para la verdad,<\/strong> ni es inoportuna, aunque moleste a una ciudadan\u00eda acomodada en el olvido de su pasado impresentable. Lo que deber\u00eda ser tarea de la Iglesia, la compasi\u00f3n y las certezas, tendr\u00e1 que hacerlo la prensa libre, los historiadores m\u00e1s osados o, por voluntario esfuerzo, alguna de las v\u00edctimas. No hay heridas que reabrir, sino estancias que ventilar y cr\u00edmenes impunes que revelar. Sin odio, con la serenidad y la fuerza que corresponden a tan crueles delitos. Del Papa Francisco no cabe esperar m\u00e1s que buenas palabras, ret\u00f3rica beata, porque el actual jefe de la Iglesia habla m\u00e1s que hace, cuando <strong>deber\u00eda abrir una comisi\u00f3n internacional para el esclarecimiento de estas injusticias en todo el mundo.<\/strong><\/p>\n<p>Instalados para siempre en una Euskadi poscristiana, con una Iglesia a la defensiva y marginal, desaparecidos los culpables y sus encubridores y con la memoria de los supervivientes en su peor momento, temo que el relato vasco de los abusos sexuales a ni\u00f1os por sacerdotes, si se escribe alguna vez, sonar\u00e1 a revancha anticat\u00f3lica o pel\u00edcula macabra e inveros\u00edmil. Como creo que el olvido solo puede existir si es indoloro, <strong>reclamo el esfuerzo intelectual y la dignidad hist\u00f3rica de un <i>Spotlight<\/i> nuestro y la denuncia de sus cr\u00edmenes perfectos.<\/strong><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; AUN no siendo la m\u00e1s destacable producci\u00f3n cinematogr\u00e1fica del a\u00f1o, Hollywood premi\u00f3 con el Oscar a la mejor pel\u00edcula de 2016 a Spotlight, cuya trama se centra en la investigaci\u00f3n period\u00edstica sobre casos, estrictamente ver\u00eddicos, de abusos sexuales perpetrados por sacerdotes cat\u00f3licos sobre cientos de ni\u00f1os en Boston. 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