{"id":2518,"date":"2016-12-30T07:56:44","date_gmt":"2016-12-30T06:56:44","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.com\/desmarcados\/?p=2518"},"modified":"2016-12-30T07:56:44","modified_gmt":"2016-12-30T06:56:44","slug":"nochevieja-ruinas-tras-la-batalla","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/2016\/12\/30\/nochevieja-ruinas-tras-la-batalla\/","title":{"rendered":"Nochevieja: ruinas tras la batalla"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center\"><strong>EL FOCO<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center\"><strong><span style=\"text-decoration: underline\">Onda Vasca, 29 diciembre 2016<\/span><\/strong><\/p>\n<p>\u00a0\u00a0<a href=\"http:\/\/blogs.deia.com\/desmarcados\/files\/2016\/12\/nochevieja-575x323.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter  wp-image-2519\" src=\"http:\/\/blogs.deia.com\/desmarcados\/files\/2016\/12\/nochevieja-575x323.jpg\" alt=\"nochevieja--575x323\" width=\"612\" height=\"344\" \/><\/a><\/p>\n<p><strong>La imagen de un Arenal y Casco Viejo de Bilbao, as\u00ed como de otros espacios p\u00fablicos en diversas ciudades y pueblos, arrasada de basura, botellas, vasos, suciedad y un terrible olor a alcohol y vomitonas ha sido el retrato,<\/strong> un a\u00f1o m\u00e1s, de la jornada festiva de la Feria de Santo Tom\u00e1s, pre\u00e1mbulo de las navidades. Por ser ya una imagen habitual, no nos ha llamado la atenci\u00f3n, ni nadie ha montado un esc\u00e1ndalo. Se da por inevitable y previsible. Simplemente, llegan las brigadas de limpieza y nuestras ciudades recuperan su aspecto normal.<\/p>\n<p><strong>Lo m\u00e1s probable es que la celebraci\u00f3n de la Nochevieja traiga consigo im\u00e1genes similares o a\u00fan peores<\/strong>, en la medida en que la fiesta salga a las calles y se exteriorice fuera de los locales sonde se celebran cenas y cotillones excesivos de ruido, cohetes y alcohol a mansalva. Y volveremos a lamentarnos de que estas cosas ocurran, de los destrozos y las ruinas que dejan en los bienes p\u00fablicos y, lo que es peor, en las personas estas formas exageradas de diversi\u00f3n. El modelo es: mucho ruido y todos los excesos posibles, como si los decibelios, las cosas rotas y la exhibici\u00f3n de lo bien que supuestamente lo pasamos fueran, en s\u00ed mismos, lo que da medida de la fiesta.<\/p>\n<p><strong>\u00bfCu\u00e1ntos destrozos y accidentes, cu\u00e1ntas agresiones de todo tipo, vamos a tener que lamentar el d\u00eda de a\u00f1o nuevo?<\/strong> Eso es lo que tememos, en medio de las ilusiones del nuevo a\u00f1o.<\/p>\n<p><strong>La fiesta es necesaria.<\/strong> La necesitamos para justificar el objetivo de nuestra propia existencia. La fiesta es la organizaci\u00f3n de la alegr\u00eda.<\/p>\n<p>El debate sobre <strong>el modelo festivo es recurrente y antiguo<\/strong> y no parece encontrar una alternativa, a pesar de que hay expertos e instituciones que estudian promover otras formas de vivir la fiesta. \u00bfQu\u00e9 es lo que ocurre? En primer lugar, es un problema complejo, con muchas derivadas. Es todo menos simple. Lo m\u00e1s f\u00e1cil ser\u00eda criminalizar a un sector de nuestra juventud y se\u00f1alar sus desmesuradas formas festivas. Y tambi\u00e9n ser\u00eda muy f\u00e1cil culpabilizar al consumo del alcohol como la ra\u00edz de todos los males. As\u00ed, sin m\u00e1s.<\/p>\n<p><strong>\u00bfEs un problema de pocos participamos del exceso de nuestro modelo festivo?<\/strong> Creo que las dos cosas. Es verdad, que quienes llevan a cabo excesos de ruido y realizan actos inc\u00edvicos son pocos, en comparaci\u00f3n con la mayor\u00eda que se comporta como es debido. Pero no es menos cierto que son muchos m\u00e1s quienes participan en ensuciar y hacer m\u00e1s ruido del necesario en los espacios p\u00fablicos.<\/p>\n<p>En mi opini\u00f3n, hay como una infantilizaci\u00f3n generalizada de vivir la fiesta, sea cual sea. En algunos ambientes, <strong>se impone el modelo de <em>Resac\u00f3n en las Vegas<\/em><\/strong>, esas pel\u00edculas, que tanto gustan a muchos de nuestros j\u00f3venes, en las que una cuadrilla lleva a cabo una despedida de bodas, o un cumplea\u00f1os, y que culmina con unas tremendas borracheras y una serie de excesos y gamberradas que servir\u00e1n de recuerdo y de risas de la cuadrilla durante muchos a\u00f1os. Se ha impuesto la fiesta gamberra. No ser\u00eda problema si no tuviera consecuencia para otras personas o para los bienes p\u00fablico o privados. Si no tuviera m\u00e1s consecuencia que las risas de los participantes.<\/p>\n<p><strong>En eso consiste la infantilizaci\u00f3n festiva: en comportarse irresponsablemente<\/strong> y en hacer mucho ruido, sin importar las molestias. Porque nos consideramos que, como los ni\u00f1os, se nos puede perdonar, porque todo nos est\u00e1 permitido. Y divertirse, a costa de lo que sea, es lo que cuenta<\/p>\n<p>El descomunal consumo del alcohol est\u00e1 en el fondo de la cuesti\u00f3n; pero <strong>tambi\u00e9n forma parte de la infantilizaci\u00f3n de las conductas:<\/strong> carecer de control, no saber poner freno a las cosas, obviar las consecuencias\u2026 Sin embargo, el tema del alcohol es m\u00e1s bien una pandemia que afecta a nuestra cultura y es tan grave y a la vez tan normal que rebasa esta mirada de El FOCO.<\/p>\n<p>Lo que me preocupa en nuestros comportamientos festivos, de Navidades y de otros momentos, es la <strong>capacidad de activar determinados excesos cuando estamos en manada<\/strong> y, sin embargo, nuestra falta de diversi\u00f3n creativa en soledad. Uno est\u00e1 m\u00e1s tiempo solo que acompa\u00f1ado, as\u00ed que conviene saber pasarlo bien cuando estamos a solas con nosotros mismos. Esta ineficacia de diversi\u00f3n personal es la que me preocupa. Y quiz\u00e1s esto explica que para la diversi\u00f3n necesitemos al grupo, donde podemos terminar, en algunos casos, perdiendo el control.<\/p>\n<p><strong>Divertirse es un acto de la alegr\u00eda que habita en cada uno<\/strong>. La alegr\u00eda de vivir, por lo m\u00e1s sencillo a lo m\u00e1s grande, est\u00e1 en nosotros o no existir\u00e1 en grupo. Yo me centrar\u00eda en este problema como causa de fondo de la ruidosa y descontrolada forma de divertirse. Pero esto nos llevar\u00eda no s\u00e9 si a la psicolog\u00eda. O a mucho m\u00e1s.<\/p>\n<p>Que la fiesta de Noche vieja sea feliz y no tanto ruido y desmadre. Que deje momentos felices y los compartamos con la gente que queremos. En medio de todo eso, <strong>yo brindar\u00e9 por todos los que, siendo felices o siendo infelices, cruzar\u00e1n y cruzaremos el 2017 en soledad.<\/strong> Brindo por ellos.<\/p>\n<p style=\"text-align: right\">Feliz a\u00f1o, y hasta el pr\u00f3ximo jueves!<\/p>\n<p style=\"text-align: right\"><a href=\"http:\/\/blogs.deia.com\/desmarcados\/files\/2016\/12\/Firma.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"  wp-image-2491 alignright\" src=\"http:\/\/blogs.deia.com\/desmarcados\/files\/2016\/12\/Firma.jpg\" alt=\"Firma\" width=\"257\" height=\"89\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/files\/2016\/12\/Firma.jpg 581w, https:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/files\/2016\/12\/Firma-580x201.jpg 580w\" sizes=\"auto, (max-width: 257px) 100vw, 257px\" \/><\/a><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>EL FOCO Onda Vasca, 29 diciembre 2016 \u00a0\u00a0 La imagen de un Arenal y Casco Viejo de Bilbao, as\u00ed como de otros espacios p\u00fablicos en diversas ciudades y pueblos, arrasada de basura, botellas, vasos, suciedad y un terrible olor a alcohol y vomitonas ha sido el retrato, un a\u00f1o m\u00e1s, de la jornada festiva de &hellip; <a href=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/2016\/12\/30\/nochevieja-ruinas-tras-la-batalla\/\" class=\"more-link\">Sigue leyendo <span class=\"screen-reader-text\">Nochevieja: ruinas tras la batalla<\/span><\/a><!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":46,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-2518","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sin-categoria"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2518","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/wp-json\/wp\/v2\/users\/46"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2518"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2518\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2520,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2518\/revisions\/2520"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2518"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2518"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2518"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}