{"id":258,"date":"2011-09-26T08:04:19","date_gmt":"2011-09-26T06:04:19","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.com\/desmarcados\/?p=258"},"modified":"2011-09-26T08:04:55","modified_gmt":"2011-09-26T06:04:55","slug":"san-mario-onaindia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/2011\/09\/26\/san-mario-onaindia\/","title":{"rendered":"San Mario Onaindia"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/blogs.deia.com\/desmarcados\/files\/2011\/09\/San-Mario.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-259\" src=\"http:\/\/blogs.deia.com\/desmarcados\/files\/2011\/09\/San-Mario.jpg\" alt=\"\" width=\"603\" height=\"778\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/files\/2011\/09\/San-Mario.jpg 637w, https:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/files\/2011\/09\/San-Mario-232x300.jpg 232w\" sizes=\"auto, (max-width: 603px) 100vw, 603px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Un nuevo santo vasco ha subido a los altares y est\u00e1 en el cielo sentado a la izquierda de San Ignacio de Loiola, San Francisco Javier y San Valent\u00edn de Berriotxoa. Se llama San Mario Onaindia y lo ha canonizado la pel\u00edcula <em>El precio de la libertad<\/em>, cuya primera parte ocup\u00f3 el espacio estelar de ETB2, la noche del martes. La <em>TV movie <\/em>es un <strong>empalagoso relato encomi\u00e1stico dentro de una epopeya heroica, por lo tanto irreal,<\/strong> del itinerario del l\u00edder de Euskadiko Ezkerra y antiguo militante de ETA, tomando como referencias el m\u00edtico juicio de Burgos y la conversi\u00f3n de Onaindia a la democracia. Toda la narraci\u00f3n es en exceso benevolente, de tal forma que los rudimentos totalitarios del activista y su apuesta por la violencia en aquellas circunstancias no se presentan como conductas reprobables, sino como episodios rom\u00e1nticos que anteced\u00edan a la santidad de Mario, al igual que las fechor\u00edas de San Pablo antes de caerse del caballo camino de Damasco.<\/p>\n<p>Es como si nos contaran una historia distinta de la que conocimos como testigos de la \u00e9poca.<strong> Ofende a la memoria este retrato afectado de polilla y nostalgia.<\/strong> Nada es original, ni el t\u00edtulo, pues ya hubo en 1998 una pel\u00edcula hom\u00f3nima, protagonizada por <a href=\"http:\/\/www.bazuca.com\/categoria-26897-actor-Ren%C3%A9e-Zellweger\">Ren\u00e9e Zellweger<\/a>. Obstinada en el enaltecimiento de Mario, la cinta se aproxima a la caricatura y se enroca en una estructura maniquea, de buenos y malos, en absoluto neutral, como la f\u00e1bula de Robin Hood. Le han arrancado al personaje las verdades que m\u00e1s le hubieran humanizado, como sus mutaciones ideol\u00f3gicas y sus enso\u00f1aciones mesi\u00e1nicas. Con estas sombras de contraste no resultar\u00eda tan deshonesto enmascarar bajo una leyenda hueca la previsi\u00f3n propagand\u00edstica del film: construir la figura de <strong>San Mario, patr\u00f3n de los terroristas arrepentidos y abogado de los dem\u00f3cratas sobrevenidos.<\/strong><\/p>\n<p>El mayor desvar\u00edo de la hagiograf\u00eda de San Mario es ignorar que cuanto m\u00e1s conocemos a los seres humanos menos creemos en los santos. En la vida relatada de todos ellos se produce el mismo fraude: <strong>se exageran los m\u00e9ritos y se ocultan los errores.<\/strong><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un nuevo santo vasco ha subido a los altares y est\u00e1 en el cielo sentado a la izquierda de San Ignacio de Loiola, San Francisco Javier y San Valent\u00edn de Berriotxoa. Se llama San Mario Onaindia y lo ha canonizado la pel\u00edcula El precio de la libertad, cuya primera parte ocup\u00f3 el espacio estelar de &hellip; <a href=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/2011\/09\/26\/san-mario-onaindia\/\" class=\"more-link\">Sigue leyendo <span class=\"screen-reader-text\">San Mario Onaindia<\/span><\/a><!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":46,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-258","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sin-categoria"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/258","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/wp-json\/wp\/v2\/users\/46"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=258"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/258\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":261,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/258\/revisions\/261"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=258"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=258"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=258"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}