{"id":2582,"date":"2017-03-01T13:25:55","date_gmt":"2017-03-01T12:25:55","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.com\/desmarcados\/?p=2582"},"modified":"2017-03-02T09:24:47","modified_gmt":"2017-03-02T08:24:47","slug":"patria-libro-y-piedra","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/2017\/03\/01\/patria-libro-y-piedra\/","title":{"rendered":"\u00abPatria\u00bb, libro y piedra"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/blogs.deia.com\/desmarcados\/files\/2017\/03\/Patria.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-2583\" src=\"http:\/\/blogs.deia.com\/desmarcados\/files\/2017\/03\/Patria.jpg\" alt=\"Patria\" width=\"2000\" height=\"3040\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/files\/2017\/03\/Patria.jpg 2000w, https:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/files\/2017\/03\/Patria-580x882.jpg 580w, https:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/files\/2017\/03\/Patria-940x1429.jpg 940w\" sizes=\"auto, (max-width: 2000px) 100vw, 2000px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Una obra literaria deber\u00eda nacer sin trabas, impulsada por su aportaci\u00f3n especulativa sobre la condici\u00f3n humana, con sus contradicciones y ansiedades. \u00a0Deber\u00eda nacer todo lo libre que sea posible en un mundo imperfecto y condicionado. Es lo que pedimos quienes nos acercamos al conocimiento y la imaginaci\u00f3n no para confirmar nuestra propia raz\u00f3n del mundo, sino para ensancharla y demolerla si es preciso. Me mata lo que viene ocurriendo con la novela <em>Patria<\/em>, de Fernando Aramburu. \u00bfObedece tanto ruido a una operaci\u00f3n de marketing editorial? En ese caso, acepto sus excesos en el \u00e1mbito de las ambiciones de un producto en el mercado. Son muchos a\u00f1os los gastados en este oficio como para ignorar que todo vale en mercadotecnia, hasta lo irracional; pero no creo que la desmesura sea buena para la literatura, tampoco para los autores. Temo, sin embargo, que <strong>estemos ante un episodio de desbordamiento ideol\u00f3gico que se aproxima a la manipulaci\u00f3n,<\/strong> con herramientas m\u00e1s sutiles que las utilizadas hasta ahora por los medios en el contexto de la construcci\u00f3n de lo que se viene en llamar <em>el relato,<\/em> que equivale a la verdad hist\u00f3rica.<\/p>\n<p>A m\u00ed no me ha gustado el libro, le\u00eddo de una tacada con el inter\u00e9s de quien ama las historias m\u00e1s intensas y profundas, las de rompe y rasga y lenguaje demoledor. Que <em>Patria<\/em> no sea de mi agrado carece de relevancia, incluso acreditar\u00eda as\u00ed la calidad de la novela. Este no es un art\u00edculo de cr\u00edtica literaria. Es una mirada sin complejos sobre la autenticidad de este fen\u00f3meno literario, artificialmente inflado. <strong>No puedo creer que una narraci\u00f3n tan elemental a veces y tan t\u00f3pica casi siempre pueda concitar alabanzas por doquier<\/strong>. Quiz\u00e1s escarmentado por lo vivido durante los a\u00f1os del mandato del lehendakari Ibarretxe, y tambi\u00e9n en \u00e9pocas precedentes, cuando Euskadi era escenario de enrevesados manejos informativos por raz\u00f3n de Estado, se han activado mis resortes intelectuales, defensivos ante la percepci\u00f3n de un intento de construcci\u00f3n de una opini\u00f3n prefabricada, favorable a determinada tesis no necesariamente coincidente con la verdad.<\/p>\n<p><strong>\u00a0<em>Por qu\u00e9 Aramburu se equivoca<\/em><\/strong><\/p>\n<p>\u00bfEs m\u00e1s eficaz y poderoso un argumento cuando se presenta en el marco de una obra literaria? No lo creo. Cuando los norteamericanos tienen un problema sobre el que sensibilizar a su comunidad hacen una pel\u00edcula. Suele funcionar, a veces. Los jesuitas, el Opus Dei, los jud\u00edos, el feminismo y toda suerte de causas justas o particulares se afanan por reivindicarse por medio de creaciones art\u00edsticas, porque <strong>la comunicaci\u00f3n objetiva y la ense\u00f1anza de la historia no son suficientes.<\/strong> Por cierto, seg\u00fan los datos oficiales, el documental de I\u00f1aki Arteta, <em>Contra la impunidad,<\/em> obtuvo seis espectadores en cines y veintinueve euros de recaudaci\u00f3n, un \u00e9xito sin precedentes. Y es que las cosas tienen que ser vistas de otra manera, a trav\u00e9s de narraciones que conmocionen y remuevan las emociones, de modo que el discurso pase de dudoso a indiscutible.<\/p>\n<p>El inconveniente de las causas pendientes de reconocimiento es que tienen <strong>mucha prisa y les asfixia la ansiedad.<\/strong> No comprenden que el motor de la memoria es lento y, lo que es m\u00e1s importante, no saben que modificar la conciencia p\u00fablica es muy complicado, por la dispersi\u00f3n mental de la gente y la multiplicidad de factores que intervienen. Hoy es tarea imposible, por fortuna. Solo en momentos de grave crisis y fragilidad de supervivencia el ser humano se pliega con facilidad a la trampa de una \u00fanica versi\u00f3n de la realidad. Quiz\u00e1s estamos al borde de uno de esos trances.<\/p>\n<p>El error de Fernando Aramburu es el reduccionismo de la narraci\u00f3n en torno a dos personajes b\u00e1sicos, Miren y Bittori, torpemente retratados como dominadores de la voluntad de sus respectivos maridos -otra vez el rid\u00edculo mito del matriarcado vasco- que encarnan dos polos opuestos de Euskadi, el de la violencia y el de las v\u00edctimas. Es una enorme futilidad. Aqu\u00ed no hay ni han pervivido dos bandos. Esa es <strong>la vieja teor\u00eda de Espa\u00f1a, encerrada en la dicotom\u00eda de las dos Espa\u00f1as.<\/strong> La realidad vasca era y es m\u00e1s compleja y traspasa la tosca dualidad que relata <em>Patria<\/em>. Estar contra la violencia de ETA no situaba a una mayor\u00eda social al lado de Espa\u00f1a, ni las posiciones nacionalistas eran cooperadoras del sector social que justificaba el terrorismo. <strong>La ideolog\u00eda antinacionalista del autor, cuya libertad de pensamiento nadie discute, sesga el relato de principio a fin.<\/strong> Hasta el t\u00edtulo <em>Patria<\/em> desmerece por tendencioso y por su intencionalidad de fondo. Pero solo es una palabra.<\/p>\n<p><strong>El escenario de Aramburu es una caricatura<\/strong> y no sirve siquiera como alegor\u00eda. Se equivoca el narrador al desposeernos de la diversidad de la realidad y al obligarnos a optar por estar a uno u otro lado de la raya, como en los dogmas de la Iglesia. Y como ten\u00eda que haber un cura en esta historia, es de los malos para rematar el retablo vasco de personajes simples, que no existieron m\u00e1s que de refil\u00f3n, irrelevantes, junto a otros muchos que los desment\u00edan o replicaban.<\/p>\n<p>No tiene sentido una novela grande para una historia gris, de telediario. <strong>Me siento fuera de la \u00e9poca y el lugar que narra Aramburu.<\/strong> Ni cobarde, ni callado, ni sumiso, ni c\u00f3mplice, ni nada de lo que parodia para que encaje en su marco inexorable. Hubo una realidad y no fue de novela. Tuvimos mezquindades y fortalezas. Tuvo algo de tragedia y mucho de crisis de un pa\u00eds trastocado en su vivencia cotidiana por un grupo de fan\u00e1ticos a los que solo una porci\u00f3n del pueblo se rindi\u00f3 a su demencial periplo. <strong>Los dem\u00e1s resistimos como pudimos contra los que mataban y contra quienes tambi\u00e9n mataban.<\/strong> Euskadi sobrevivi\u00f3 a la muerte como al enga\u00f1o. Nos dieron por todos los lados y no s\u00e9 qui\u00e9n fue m\u00e1s malvado.<\/p>\n<p><strong>\u00a0<em>Espa\u00f1a pierde el relato<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Mi impresi\u00f3n es que <em>Patria<\/em> quiere intervenir, a su manera, en la redacci\u00f3n del <em>relato<\/em>, la fijaci\u00f3n de quienes tienen miedo de perder la est\u00fapida batalla de la historia. <strong>\u00bfQu\u00e9 importa la historia conociendo la verdad entre todos?<\/strong> Cabe que a Aramburu le est\u00e9n utilizando para esa empresa. Los desmesurados reportajes que publicaron los grupos Vocento y El Pa\u00eds apuntaban en este sentido. \u201cPatria, el inc\u00f3modo espejo de Euskadi\u201d, titulaba el segundo, lo que daba idea de la intenci\u00f3n mortificadora que el libro tendr\u00eda que poseer para los vascos. Para confirmarlo, el reportero recalcaba el \u00e9xito editorial, con 150.000 ejemplares vendidos, \u201cel 20% en Euskadi\u201d, como si eso prometiera el efecto purificador de su lectura para al menos 30.000 vascos aun no redimidos. Yo tambi\u00e9n lo le\u00eddo y no me cuento entre quienes tienen penitencia pendiente, porque no tengo complejo de culpabilidad ni he hecho nada ignominioso, ni capitulado de mis vivencias, escritos y di\u00e1logos. Una novela no es m\u00e1s que una novela. Hace falta que sea grandiosa de alma y de palabra.<\/p>\n<p>Si yo fuera Aramburu rechazar\u00eda <strong>jugar a ser la versi\u00f3n vasca de G\u00fcnter Grass<\/strong>, aquel que carg\u00f3 sobre s\u00ed la tarea de limpiar con sus escritos las locuras que afectaron al pueblo alem\u00e1n, a pesar de haber pertenecido a las Waffen-SS, brazo de combate de los nazis, liderado por el siniestro Heinrich Himmler. Su silencio hizo a\u00f1icos su coherencia personal, dejando a salvo su grandeza literaria. Euskadi es una naci\u00f3n madura y suficientemente transversal como para ajustarse las cuentas por s\u00ed misma. Hubo un sector que apoy\u00f3 el terrorismo; pero como sociedad no somos responsables de complicidad, cobard\u00eda o silencio.<\/p>\n<p>El objetivo de la clase pol\u00edtica y el poder medi\u00e1tico del Estado a su servicio es inocular a Euskadi <strong>el virus de la culpabilidad.<\/strong> Esto descargar\u00eda a los dirigentes de los partidos de su responsabilidad y su incompetencia quedar\u00eda sin juicio. Por lo que hicieron y lo que no hicieron. <em>Patria<\/em> nos introduce en ese t\u00fanel de falsificaciones desde la ficci\u00f3n, lo mismo que antes se intent\u00f3 con la propaganda. En un pa\u00eds permeable la verdad tiene el camino f\u00e1cil. El cuento encantador de lo falaz penetrar\u00e1 <strong>por la puerta de la ingenuidad<\/strong>, bellamente disfrazado de palabras santas y portada de colores.<\/p>\n<p style=\"text-align: right\"><strong>\u00a0<\/strong><strong>JOS\u00c9 RAM\u00d3N BL\u00c1ZQUEZ <\/strong><strong>Consultor de comunicaci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: right\"><a href=\"http:\/\/blogs.deia.com\/desmarcados\/files\/2016\/12\/Firma.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"  wp-image-2491 alignright\" src=\"http:\/\/blogs.deia.com\/desmarcados\/files\/2016\/12\/Firma.jpg\" alt=\"Firma\" width=\"289\" height=\"100\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/files\/2016\/12\/Firma.jpg 581w, https:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/files\/2016\/12\/Firma-580x201.jpg 580w\" sizes=\"auto, (max-width: 289px) 100vw, 289px\" \/><\/a><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Una obra literaria deber\u00eda nacer sin trabas, impulsada por su aportaci\u00f3n especulativa sobre la condici\u00f3n humana, con sus contradicciones y ansiedades. \u00a0Deber\u00eda nacer todo lo libre que sea posible en un mundo imperfecto y condicionado. 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