{"id":262,"date":"2011-09-28T19:37:02","date_gmt":"2011-09-28T17:37:02","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.com\/desmarcados\/?p=262"},"modified":"2011-09-28T20:23:24","modified_gmt":"2011-09-28T18:23:24","slug":"primera-condena-del-asesino-que-se-conozca-su-cara","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/2011\/09\/28\/primera-condena-del-asesino-que-se-conozca-su-cara\/","title":{"rendered":"Primera condena del asesino: que se conozca su cara"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/blogs.deia.com\/desmarcados\/files\/2011\/09\/Amaia-Azkue.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-263\" src=\"http:\/\/blogs.deia.com\/desmarcados\/files\/2011\/09\/Amaia-Azkue.jpg\" alt=\"\" width=\"614\" height=\"346\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/files\/2011\/09\/Amaia-Azkue.jpg 614w, https:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/files\/2011\/09\/Amaia-Azkue-300x169.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 614px) 100vw, 614px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Hemos sabido por la prensa que en varias fachadas de edificios, paradas de autob\u00fas, bajos comerciales y otros espacios p\u00fablicos de Zarauz y Orio <strong>han aparecido carteles con la imagen del presunto autor confeso del asesinato de Amaia Azkue<\/strong>, crimen perpetrado el pasado marzo. Se trata de unos pasquines, tambi\u00e9n difundidos por internet, en el que se ve la fotograf\u00eda de A.E., de 18 a\u00f1os, actualmente ingresado en un centro para menores en Zumarraga, una prerrogativa que la ley concede a los acusados de delitos penales que no ten\u00edan la mayor\u00eda de edad cuando los cometieron. El prop\u00f3sito parece claro: que se conozca la cara del asesino, que no se oculte en el anonimato y bajo la protecci\u00f3n legal.<\/p>\n<p>No se sabe nada de los que han promovido esta pegada de carteles. Tampoco es relevante, pues se supone que son amigos, conocidos o del entorno familiar de la mujer asesinada. <strong>Desde el punto de vista afectivo, de pura reacci\u00f3n humana, la iniciativa es entendible.<\/strong> Contemplado desde otra \u00f3ptica, puede dar motivo a algunos interrogantes e interpretaciones. He reflexionado sobre este suceso.<\/p>\n<p>La primera pregunta que me hago es esta: <strong>\u00bfQu\u00e9 importancia o necesidad tiene para los familiares, amigos y vecinos el hecho de que la sociedad cercana conozca el rostro del asesino?<\/strong> Debo decir que igual interrogante lo hice (incluso lo manifest\u00e9 en televisi\u00f3n, cuando participaba en las tertulias de <em>P\u00e1salo<\/em>, en ETB) con ocasi\u00f3n del juicio contra el asesino de <em>Nagore<\/em><em> <\/em>Laffage, ocurrido un tr\u00e1gico 7 de julio, en plenas fiestas de San Ferm\u00edn, en Pamplona. Por entonces la familia y el entorno de Nagore, y de modo particular la madre de la v\u00edctima, ped\u00edan a los medios de comunicaci\u00f3n que se difundiera la fotograf\u00eda del culpable, como si existiera alg\u00fan tipo de protecci\u00f3n hacia el asesino por parte de la prensa y la televisi\u00f3n. <strong>Lo que estaban pidiendo es que se exhibiera la imagen del asesino, como si tal cosa les redimiese o consolara de alg\u00fan deseo de justicia no satisfecho. Como una liberaci\u00f3n emocional incontenible.<\/strong><\/p>\n<p>Ahora tambi\u00e9n se ha dado una situaci\u00f3n parecida. Tengo la impresi\u00f3n de que el entorno de la v\u00edctima pretende aplacar su dolor -y tambi\u00e9n su ira- proyectando, casi de forma furtiva, la imagen del criminal. \u00bfY por qu\u00e9 lo hacen? Habr\u00eda que pregunt\u00e1rselo a ellos; pero a falta de su respuesta mi percepci\u00f3n es que el impulso de la exhibici\u00f3n de la fotograf\u00eda del criminal tiene tres motivaciones:<\/p>\n<p>1)\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <strong>El entorno familiar y afectivo de Amaia tiene cierta prevenci\u00f3n de injusticia y se siente mortificada de antemano,<\/strong> antes de se produzca la condena penal, <strong>por el hecho de que el asesino pueda salir libre en poco tiempo<\/strong>, dejando el homicidio casi impune al aplic\u00e1rsele la ventajosa legislaci\u00f3n de menores. Ese es su sentimiento. <strong>De alguna manera, la exhibici\u00f3n de su imagen les descarga de esa emoci\u00f3n de frustraci\u00f3n, que se ha de producir, llegado el juicio, en raz\u00f3n de una ley m\u00e1s que discutible.<\/strong> Por si esta fuera poca injusticia, el entorno de la v\u00edctima se siente, con raz\u00f3n, dolorido por el hecho de que, al ser menor, no se pueda mostrar el retrato del imputado o, como mucho, representarlo con la cara pixelada. Esto explica que la pegada de carteles fuese cuasi clandestina, temerosos de estar infringiendo la ley.<\/p>\n<p>2)\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Al igual que en el caso del homicida de Nagore, <strong>el asesino de Amaia pertenece a una clase social econ\u00f3micamente elevada<\/strong> (en el caso de Navarra, incluso al asesino le supon\u00edan una protecci\u00f3n a\u00f1adida del Opus Dei, pues trabajaba en la Cl\u00ednica Universitaria), lo que proyecta sobre el entorno familiar y cercano de Amaia una prevenci\u00f3n frente al privilegio o eventual trato de favor hacia el imputado, no solo por parte de la Justicia, sino tambi\u00e9n por los medios de comunicaci\u00f3n. <strong>Obviamente, son excesos emocionales que provienen de la creencia at\u00e1vica de que los ricos salen airosos o beneficiados de los pleitos y que los pobres tienen desventaja frente a estos.<\/strong> Entiendo que los carteles con la imagen del asesino son como <strong>un grito de rebeld\u00eda frente a esa posibilidad y la manifestaci\u00f3n de una voluntad de lucha contra una justicia limitada para los menos pudientes.<\/strong> Es un sentimiento de fragilidad contra la influencia de los poderosos en la vida real, en la justicia pr\u00e1ctica.<\/p>\n<p>3)\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Con ese sentimiento anticipado de injusticia, los amigos de Amaia han reaccionado como siempre ha sido natural desde hace siglos: <strong>aplicando al culpable la pena del escarnio p\u00fablico,<\/strong> algo equivalente a pasear por las calles del pueblo al culpable para que sea objeto de todo tipo de desprecio \u00a0y vilipendios. Como no es posible hacerlo al modo tradicional, se han conformado con que el escarnio p\u00fablico sea <strong>realizado por el medio m\u00e1s sutil de pegar carteles con la imagen del asesino,<\/strong> sin dejar de advertir a quien quiera verlos que tal persona es, sin lugar a dudas, quien mat\u00f3 a golpes, sin motivo, alevosamente, a una mujer inocente, madre de dos hijas, una ciudadana del pueblo.<\/p>\n<p>Se puede o no compartir la acci\u00f3n cartelera de los amigos de Amaia. Yo la entiendo, porque es una reacci\u00f3n muy humana. Pero <strong>es una conducta primaria, irracional, instintiva e irreflexiva. Y lo que es peor, in\u00fatil, <\/strong>pues ni libera ni aplaca la injusticia que se avecina. Entiendo que, frente a la desventaja de la familia de Amaia respecto del asesino al que protege la Ley de Menor, la cartelada es una condena popular, la primera sentencia que recibe el homicida. Y tambi\u00e9n la familia de este. <strong>Se le ha condenado a que su rostro sea conocido por todos, para que nunca pueda ocultarse de la visi\u00f3n airada de sus vecinos, para que sea para siempre se\u00f1alado por lo que hizo y no obtenga el beneficio adicional del anonimato.<\/strong><\/p>\n<p>A m\u00ed, la verdad, si yo estuviera en la piel de la familia o los amigos de Amaia, <strong>no me reconfortar\u00eda la pegada de carteles con la foto del asesino.<\/strong> Para nada. Todo lo contrario: agudizar\u00eda mi sufrimiento. <strong>Preferir\u00eda no ver nunca, ni recordar para nada, la cara de la persona que mat\u00f3 a mi madre, mi hija, mi hermana, mi amiga, mi vecina\u2026<\/strong> No querr\u00eda verlo nunca, porque reforzar\u00eda mi dolor y me impedir\u00eda olvidar. Y me importar\u00eda poco que los dem\u00e1s conocieran o no la cara del criminal. Ya tendr\u00eda bastante con mi odio, y la necesidad de vivir con \u00e9l, atormentado, como para desear que se distribuyera m\u00e1s rencor por todo el pueblo. Es mejor que el odio habite en menos corazones. Olvidar, que es lo \u00fanico que te salva despu\u00e9s de lo inevitable, exige que las im\u00e1genes de las causas o causantes se extingan poco a poco.<\/p>\n<p>Seguramente hay opiniones contrarias a las m\u00edas en este tema. Las respeto por verdaderas. El sentimiento de injusticia, que se va a extender por Zarauz, Orio y por todas partes, es un dolor abrumador. <strong>Vayamos prepar\u00e1ndonos<\/strong>. La imagen del asesino colgada en las paredes no sirve para nada. Confiemos en que el sacrificio de Amaia sea un argumento para <strong>que los menores asesinos no salgan triunfantes nunca m\u00e1s porque se entregaron a la justicia la v\u00edspera de cumplir la mayor\u00eda de edad.<\/strong> <strong>La burla a\u00f1adida al dolor por el asesinato brutal de una inocente debe terminar con un cambio legislativo inmediato. <\/strong>Por Amaia. Por todos.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hemos sabido por la prensa que en varias fachadas de edificios, paradas de autob\u00fas, bajos comerciales y otros espacios p\u00fablicos de Zarauz y Orio han aparecido carteles con la imagen del presunto autor confeso del asesinato de Amaia Azkue, crimen perpetrado el pasado marzo. Se trata de unos pasquines, tambi\u00e9n difundidos por internet, en el &hellip; <a href=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/2011\/09\/28\/primera-condena-del-asesino-que-se-conozca-su-cara\/\" class=\"more-link\">Sigue leyendo <span class=\"screen-reader-text\">Primera condena del asesino: que se conozca su cara<\/span><\/a><!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":46,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-262","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sin-categoria"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/262","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/wp-json\/wp\/v2\/users\/46"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=262"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/262\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":268,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/262\/revisions\/268"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=262"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=262"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=262"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}