{"id":356,"date":"2011-11-21T07:56:11","date_gmt":"2011-11-21T06:56:11","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.com\/desmarcados\/?p=356"},"modified":"2011-11-21T07:56:11","modified_gmt":"2011-11-21T06:56:11","slug":"vaya-ensaladita","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/2011\/11\/21\/vaya-ensaladita\/","title":{"rendered":"Vaya ensaladita"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/blogs.deia.com\/desmarcados\/files\/2011\/11\/Vaya.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-357\" src=\"http:\/\/blogs.deia.com\/desmarcados\/files\/2011\/11\/Vaya.jpg\" alt=\"\" width=\"603\" height=\"331\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/files\/2011\/11\/Vaya.jpg 603w, https:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/files\/2011\/11\/Vaya-300x164.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 603px) 100vw, 603px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Cambiar es una necesidad y una aventura apasionante, pero lo \u00fanico que la justifica es mejorar. Efectivamente, <em>Vaya Semanita<\/em> ha cambiado, aunque no supera lo anterior. Dicho en t\u00e9rminos  gastron\u00f3micos, el programa antes era un men\u00fa de tres platos y ahora es  una cena a base de ensalada saturada de ingredientes. El nuevo formato  est\u00e1 construido sobre una multiplicidad de personajes, cada uno de los  cuales presenta sus historias encaden\u00e1ndolas sin transici\u00f3n con las  dem\u00e1s. Planteado as\u00ed, el espacio se la juega a lo que puedan dar de s\u00ed  los personajes, de forma que el \u00e9xito o el fracaso depender\u00e1n de la  evoluci\u00f3n de los mismos. \u00bfY la comicidad? Ah\u00ed est\u00e1 el problema, porque  se ha optado por un humor verbal, con renuncia de lo histri\u00f3nico y las  situaciones parad\u00f3jicas, insuficiente para hacer re\u00edr durante una hora.  Sin un plus de extravagancia hasta el espectador m\u00e1s racional se aburre.<\/p>\n<p>En la galer\u00eda de personajes hay dos que sobresalen: los viejos  rockeros nost\u00e1lgicos y la esposa matriarcal que anula la personalidad  de su marido. Tienen recorrido; pero otros dos se sit\u00faan en la frontera  del escarnio a las personas con desarreglos f\u00edsicos: el adolescente con  alopecia precoz y el ertzaina con problemas de rotacismo, cruelmente  representados y sin ninguna gracia. La dispersi\u00f3n y el caos inicial  deber\u00edan dar paso a una reducci\u00f3n de la diversidad. Tambi\u00e9n tendr\u00eda que  moderarse la obsesi\u00f3n desmitificadora del car\u00e1cter tradicional vasco.  Hay redundancia. Despu\u00e9s de siete a\u00f1os tumbando los t\u00f3picos de Euskadi  ya no nos queda ning\u00fan mito casero que derribar, ni hay leyendas urbanas  que vilipendiar. \u00bfUn baserritarra gay? Demasiado facil\u00f3n. El humor no  es sociolog\u00eda y cuando se pone petulante cae en el rid\u00edculo.<\/p>\n<p>El estreno tuvo casi 150.000 seguidores. \u00bfCu\u00e1ntos por  curiosidad comparativa? \u00bfCu\u00e1ntos quedaron defraudados? Creo que el  producto est\u00e1 amortizado y, aunque bien intencionada, esta reconversi\u00f3n  es una ruina. Es otra cosa y no es mejor. Es triste que, a las primeras  de cambio, sobre <em>Vaya Semanita<\/em> penda la amenaza de bostezo.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cambiar es una necesidad y una aventura apasionante, pero lo \u00fanico que la justifica es mejorar. Efectivamente, Vaya Semanita ha cambiado, aunque no supera lo anterior. Dicho en t\u00e9rminos gastron\u00f3micos, el programa antes era un men\u00fa de tres platos y ahora es una cena a base de ensalada saturada de ingredientes. 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