{"id":366,"date":"2011-12-01T09:33:22","date_gmt":"2011-12-01T08:33:22","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.com\/desmarcados\/?p=366"},"modified":"2011-12-01T09:33:22","modified_gmt":"2011-12-01T08:33:22","slug":"negacionismo-del-conflicto-politico-vasco","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/2011\/12\/01\/negacionismo-del-conflicto-politico-vasco\/","title":{"rendered":"Negacionismo del conflicto pol\u00edtico vasco"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/blogs.deia.com\/desmarcados\/files\/2011\/12\/Negacionistas.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-367\" src=\"http:\/\/blogs.deia.com\/desmarcados\/files\/2011\/12\/Negacionistas.jpg\" alt=\"\" width=\"584\" height=\"193\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/files\/2011\/12\/Negacionistas.jpg 1741w, https:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/files\/2011\/12\/Negacionistas-300x99.jpg 300w, https:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/files\/2011\/12\/Negacionistas-1024x340.jpg 1024w\" sizes=\"auto, (max-width: 584px) 100vw, 584px\" \/><\/a><\/p>\n<div>\n<p>TODO conflicto comienza con una negaci\u00f3n: un no intransigente a derechos que sus demandantes juzgan leg\u00edtimos. Posteriormente, la negaci\u00f3n se cierra sobre s\u00ed misma, se blinda, se retroalimenta con sus temores y, finalmente, se transforma en anti-ideolog\u00eda. Este es el proceso mental del negacionismo, que no se limita al desacuerdo con unos hechos, sino a la refutaci\u00f3n radical de su existencia, lo que le libera de la responsabilidad de debatirlo y, eventualmente, del insoportable dolor de reconocerlo. El negacionismo es una imaginaria ceguera de la verdad. No es una discrepancia insostenible: es una esquizofrenia, un apartamiento de la realidad, una patolog\u00eda democr\u00e1tica cuyo s\u00edntoma m\u00e1s grave es que quien la padece no tiene conciencia de su sufrimiento. Y esto sucede en Euskadi, donde no pocos ciudadanos y determinados l\u00edderes desmienten la evidencia de un conflicto esencial -el conflicto pol\u00edtico vasco- y lo verbalizan como mera enso\u00f1aci\u00f3n patri\u00f3tica. Los resultados electorales del 20-N y la rotunda mayor\u00eda aber-tzale vuelven a situar este asunto en el centro del debate.<\/p>\n<p>Aun as\u00ed, el PSE y el PP, as\u00ed como el poder medi\u00e1tico que conforma con estos partidos la oposici\u00f3n antinacionalista, afirman que no existe tal conflicto y que es solo el retorcimiento de una reivindicaci\u00f3n partidista. Conviene penetrar en la naturaleza del negacionismo, porque fundamentalmente es una construcci\u00f3n psicol\u00f3gica sustentada en la irrealidad y dotado de un discurso muy superficial, pero agresivo. Su primera opci\u00f3n negadora es la simplificaci\u00f3n de la contienda, el despojo de su complejidad. Por medio de la simplicidad reduce la cuesti\u00f3n vasca a falsedades m\u00edticas. Y como la evasiva no resulta operativa el negacionista suele inclinarse por la burla como f\u00f3rmula de descalificaci\u00f3n p\u00fablica. \u00a1Cu\u00e1ntas chanzas grotescas y chirigotas c\u00f3micas hemos escuchado sobre los fundamentos de nuestro problema pol\u00edtico! Es una vieja estrategia destructiva: si no es posible desgastar al adversario por v\u00eda convencional, \u00bfpor qu\u00e9 no probar a ridiculizarlo?<\/p>\n<p>Otra variante de la impugnaci\u00f3n del conflicto es la frivolizaci\u00f3n sem\u00e1ntica mediante el reproche del vac\u00edo significativo de ciertas palabras clave (conflicto, Euskal Herria, di\u00e1logo\u2026) malgastadas por cierta ret\u00f3rica abusiva, como si el mal uso conceptual pudiera restar virtualidad a unas demandas profundas y sostenidas. Y, si hace falta, el negacionismo se atreve con la amenaza directa, al asimilar los l\u00edmites de la democracia con la frontera de la legalidad: tras esa muga est\u00e1 la c\u00e1rcel. El negacionista es un distribuidor de miedos y un productor de coacciones, lo que inevitablemente le conduce a la estrategia de la criminalizaci\u00f3n p\u00fablica del rival, tarea infamante que con diligencia lleva a cabo el poder medi\u00e1tico. Finalmente, queda la menos agresiva t\u00e1ctica dilatoria, con su despliegue de excusas para retrasar las soluciones: antes la latencia del terrorismo y hoy la necesidad de un consenso previo, con la advertencia falaz de que cualquier cambio estructural supondr\u00eda una fractura social, obviando que nada divide y perturba m\u00e1s a Euskadi que el perpetuo aplazamiento de sus problemas de fondo. Al negacionista hay que arrastrarle al debate, desbaratar su necedad y enfrentarle a sus contradicciones hasta que exteriorice su calculado despotismo.<\/p>\n<p>Para definir cabalmente nuestro problema pol\u00edtico ser\u00eda suficiente un poco de honestidad intelectual. Esta es mi definici\u00f3n: \u00abEl conflicto pol\u00edtico vasco lo constituye la reclamaci\u00f3n leg\u00edtima por una gran parte de la sociedad vasca de un marco propio de soberan\u00eda frente al modelo unitario del Estado espa\u00f1ol, lo que deriva en una situaci\u00f3n insostenible para la convivencia en el seno de una sociedad plural a la que se priva de su derecho a decidir su propio status m\u00e1s all\u00e1 de la legalidad heredada de una dictadura, cuya violencia gener\u00f3 la aparici\u00f3n de ETA y con ella la distorsi\u00f3n del problema y el bloqueo de su soluci\u00f3n pactada\u00bb. En esencia, es un conflicto de d\u00e9ficit de libertad y madurez democr\u00e1tica, que deviene de la ilicitud constitucional y la privaci\u00f3n a la ciudadan\u00eda vasca de su inapelable capacidad resolutiva.<\/p>\n<p>El conflicto pol\u00edtico vasco lo tiene Espa\u00f1a con Euskadi en cuanto que el Estado constitucional impide, incluso por fuerza de las armas (art\u00edculo 8), que los vascos zanjen esta cuesti\u00f3n fundamental con su voto. Al mismo tiempo, el asunto tiene una dimensi\u00f3n interna, puesto que coexisten modelos antag\u00f3nicos sobre la soberan\u00eda, uno de los cuales, arbitrariamente, ha impuesto sus tesis a la mayor\u00eda social como bot\u00edn de la violencia de la historia. El final del conflicto ser\u00eda que Euskadi, liberado por fin del terrorismo y sus coartadas, sintetizase un nuevo status pol\u00edtico, lo sometiera a refer\u00e9ndum y Espa\u00f1a se subrogara a la decisi\u00f3n de la ciudadan\u00eda. El lehendakari Ibarretxe, adelantado a su tiempo, lo intent\u00f3 y Espa\u00f1a ignor\u00f3 aquella oportunidad.<\/p>\n<p>Parad\u00f3jicamente, los negacionistas m\u00e1s cercanos son los m\u00e1s empecinados. Uno de ellos, Patxi L\u00f3pez, desaprobado por la democracia y la demoscopia antes y despu\u00e9s del 20-N, manifest\u00f3 hace poco que \u00abel gran conflicto ha sido la existencia de ETA, de una banda terrorista que ha intentado imponer mediante la violencia su proyecto totalitario\u00bb. El extravagante fil\u00f3sofo y perfecto negacionista, Fernando Savater, escrib\u00eda recientemente que \u00abla soluci\u00f3n democr\u00e1tica es que los nacionalistas asuman por fin que los ciudadanos vascos comparten con los dem\u00e1s una identidad espa\u00f1ola que han colaborado hist\u00f3ricamente a configurar de forma relevante\u00bb. Ah\u00ed queda eso.<\/p>\n<p>En el mismo sentido, el abogado Ruiz Soroa, en su <em>Canon nacionalista<\/em>, presentado en el Foro para la Libertad, aseguraba que \u00abla explicaci\u00f3n nacionalista de la situaci\u00f3n pol\u00edtica del Pa\u00eds Vasco adopta la estructura de un relato novelado o teatralizado. En efecto, por un lado afirma que en la pol\u00edtica vasca existe un conflicto esencial no resuelto\u00bb. Es decir, que todo es ficci\u00f3n nacionalista: no hay demanda de soberan\u00eda, solo un episodio terrorista, una historia de buenos y malos que ya ha terminado con la derrota de los asesinos. En esta versi\u00f3n aparecen la simplificaci\u00f3n y la burla, antes mencionados como recursos irracionales de la esquizofrenia negacionista.<\/p>\n<p>Junto a la bastarda recusaci\u00f3n del conflicto vive otro negacionismo paralelo, que no acepta la responsabilidad terrorista de ETA y considera que durante d\u00e9cadas en Euskadi solo ha existido una insurrecci\u00f3n armada, cuya lucha era defensiva ante la agresi\u00f3n del Estado espa\u00f1ol, a consecuencia de la cual hubo 827 muertos, v\u00edctimas circunstanciales que se sumaban a las bajas propias y a sus cientos de presos. Aqu\u00ed lo que se objeta es la \u00edndole de la actividad violenta, considerada como r\u00e9plica inevitable de otra previa, con lo que quedar\u00eda como un accidente de la historia y a salvo del reproche \u00e9tico. Cabe esperar que quienes sostienen hoy este relato ciego ir\u00e1n abriendo los ojos a la realidad de la tragedia humana, pol\u00edtica y moral causada por la violencia.<\/p>\n<p>El negacionismo, cuando se ciega ante la naturaleza pol\u00edtica del conflicto vasco o cuando niega la cat\u00e1strofe terrorista derivada del mismo, no plantea un problema de percepci\u00f3n, porque esta puede estar condicionada por factores externos e involuntarios. El negacionista no quiere ver la realidad porque no la soporta y a partir de ah\u00ed instala su tinglado mental alternativo, cuyo desmontaje precisar\u00eda, adem\u00e1s de gran paciencia argumental, una intensa terapia contra el miedo. Porque unos tienen p\u00e1nico al futuro y a otros les horroriza el pasado.<\/p>\n<\/div>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>TODO conflicto comienza con una negaci\u00f3n: un no intransigente a derechos que sus demandantes juzgan leg\u00edtimos. Posteriormente, la negaci\u00f3n se cierra sobre s\u00ed misma, se blinda, se retroalimenta con sus temores y, finalmente, se transforma en anti-ideolog\u00eda. Este es el proceso mental del negacionismo, que no se limita al desacuerdo con unos hechos, sino a &hellip; <a href=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/2011\/12\/01\/negacionismo-del-conflicto-politico-vasco\/\" class=\"more-link\">Sigue leyendo <span class=\"screen-reader-text\">Negacionismo del conflicto pol\u00edtico vasco<\/span><\/a><!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":46,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-366","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sin-categoria"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/366","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/wp-json\/wp\/v2\/users\/46"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=366"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/366\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":368,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/366\/revisions\/368"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=366"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=366"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=366"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}