{"id":3999,"date":"2020-04-04T22:13:13","date_gmt":"2020-04-04T20:13:13","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/?p=3999"},"modified":"2020-04-04T22:13:15","modified_gmt":"2020-04-04T20:13:15","slug":"diario-de-cuarentena-dia-21-lavarse-las-manos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/2020\/04\/04\/diario-de-cuarentena-dia-21-lavarse-las-manos\/","title":{"rendered":"Diario de cuarentena. D\u00eda 21. Lavarse las manos"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/files\/2020\/04\/pilatos2.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-4000\" width=\"675\" height=\"361\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta ma\u00f1ana, en una de mis escapadas de este malvado encierro, me ha enternecido ser testigo de una escena que podr\u00eda ser de Romeo y Julieta en tiempos del coronavirus. Una chica con su perro, parada en la plaza de Las Arenas-Getxo y con la mirada alzada hacia una casa, le ha dicho por tel\u00e9fono a quien probablemente era su novio: <strong>\u201cAs\u00f3mate a la ventana, quiero verte\u201d<\/strong>. \u00a1Qu\u00e9 sencilla belleza de un coraz\u00f3n limpio! Menos mal que ning\u00fan esbirro del confinamiento la ha visto y sancionado. <strong>Est\u00e1n al acecho.\u00a0<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Como contrapunto de esta maravilla est\u00e1n los agobiantes mensajes que los poderes p\u00fablicos, y que los tontos repiten, de <strong>\u201cqu\u00e9date en casa\u201d y \u201cl\u00e1vate las manos\u201d<\/strong>. Val\u00eda que nos lo dijeran de ni\u00f1os nuestras madres; pero que ahora nos lo exijan a los adultos, al modo de mantra de tiran\u00eda bananera, equivale a eso, a tratarnos como a ni\u00f1os. <strong>\u00bfAcaso antes de esta pesadilla \u00e9ramos unos guarros y no nos limpi\u00e1bamos las manos<\/strong> y el culo? \u00bfPor qu\u00e9 no se callan? Hagan el favor de respetarnos, tengan piedad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfLavarse las manos? <strong>Ay, ese es un s\u00edmbolo significativo que perdura en nuestra cultura poscristiana. <\/strong>\u00bfLo recuerdas? Viene del relato b\u00edblico de la pasi\u00f3n, cuando el gobernador romano de Judea, Poncio Pilato, no queriendo participar en el asesinato de Cristo que el pueblo, manipulado por los sumos sacerdotes, le ped\u00eda a gritos (\u201c\u00a1crucif\u00edcalo!\u201d) <strong>se lav\u00f3 las manos en signo de indiferencia<\/strong> y entregando, impotente, la vida del profeta a los jud\u00edos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfY cu\u00e1nta gente, en estos d\u00edas de sufrimiento, <strong>se lava las manos ante la crisis de la pandemia?<\/strong> Ahora que empieza esta Semana Santa tan rara, sin procesiones, capirotes ni borriquitos <strong>(\u00a1gracias a Dios!)<\/strong>, miro a mi alrededor y veo qui\u00e9nes se est\u00e1n lavando las manos ante una tragedia sanitaria, econ\u00f3mica y social.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Veo que la Uni\u00f3n Europea se lava las manos, comandada por Holanda, Alemania y los pa\u00edses n\u00f3rdico<\/strong>s. Pandilla de miserables. \u00bfPara qu\u00e9 se hizo la Uni\u00f3n sino para caminar juntos y resistir ante un problema que rebasa la capacidad de cada estado? Si van a volver a dar la espalda a las necesidades de Italia, del Estado espa\u00f1ol, de Portugal y otros pueblos requeridos de la solidaridad continental, entonces mejor volvemos cada uno a nuestra suerte. <strong>Ay, Europa, Europa, te deshaces.\u00a0<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Veo tambi\u00e9n a la clase pol\u00edtica, todo ella, y a las instituciones que no han manifestado a\u00fan su disposici\u00f3n a compartir el sacrificio<\/strong> priv\u00e1ndose durante el tiempo necesario de algunas de sus prebendas. Hagan el gesto de rebajarse sus sueldos y pongan su esfuerzo al servicio de la gente. <strong>Ustedes primero, den ejemplo.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00a1Que nadie se lave las manos!, es lo que grito en este s\u00e1bado de luna luminosa.\u00a0\u00a0<strong>Seamos limpios, s\u00ed; pero antes que nada de coraz\u00f3n.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"alignright is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/files\/2020\/04\/Firma-3.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-4001\" width=\"208\" height=\"72\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/files\/2020\/04\/Firma-3.jpg 581w, https:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/files\/2020\/04\/Firma-3-580x201.jpg 580w\" sizes=\"auto, (max-width: 208px) 100vw, 208px\" \/><\/figure><\/div>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Esta ma\u00f1ana, en una de mis escapadas de este malvado encierro, me ha enternecido ser testigo de una escena que podr\u00eda ser de Romeo y Julieta en tiempos del coronavirus. 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