{"id":4075,"date":"2020-04-15T22:09:16","date_gmt":"2020-04-15T20:09:16","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/?p=4075"},"modified":"2020-04-16T14:03:52","modified_gmt":"2020-04-16T12:03:52","slug":"diario-de-cuarentena-dia-32-harina-de-este-costal","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/2020\/04\/15\/diario-de-cuarentena-dia-32-harina-de-este-costal\/","title":{"rendered":"Diario de cuarentena. D\u00eda 32. Harina de este costal"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/files\/2020\/04\/harina.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-4076\" width=\"676\" height=\"292\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/files\/2020\/04\/harina.jpg 818w, https:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/files\/2020\/04\/harina-580x251.jpg 580w, https:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/files\/2020\/04\/harina-768x332.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 676px) 100vw, 676px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Hay una nueva sociolog\u00eda del consumo. La pandemia y el confinamiento arbitrario al que estamos sometidos han cambiado algunas pautas de conducta de la gente en sus compras del supermercado. Esta ma\u00f1ana he estado en mi tienda y me he llevado una sorpresa al saber, por las cajeras, que n<strong>o hab\u00eda existencias de harina, levadura (el famoso Royal) y lej\u00eda. <\/strong>Puedo entender que se haga acopio de&nbsp;hipoclorito de sodio, en raz\u00f3n de la obsesi\u00f3n por la limpieza; pero \u00bfla harina y la levadura? <strong>\u00bfQu\u00e9 necesidad especial hay de acaparar estos art\u00edculos?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Me cuentan (soy todo o\u00eddos estos d\u00edas en que la gente se ha vuelto muy rara, con un punto o dos de extrav\u00edo) que <strong>a muchas personas les ha dado por elaborar pasteles, bizcochos, magdalenas (muffis), tartas e incluso pan<\/strong>, en su versi\u00f3n casera. Y dicen, esa es la teor\u00eda m\u00e1s plausible, que de esta manera se compensan comiendo m\u00e1s dulces y<strong> creando formas de fiesta familiar en la elaboraci\u00f3n de postres en los que participan ni\u00f1os y j\u00f3venes<\/strong>. Un dulce entretenimiento. Ser\u00eda algo as\u00ed como lo del chocolate como sustituto del sexo, otra teor\u00eda est\u00fapida no demostrada.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La reposter\u00eda familiar como terapia<\/strong>. Interesante materia de estudio para psiquiatras. Sin embargo, pese a lo divertido de la nueva tarea culinaria familiar, aumentar\u00e1 el drama del sobrepeso. A la carencia de ejercicio, con todos sus males, se le suma el incremento cal\u00f3rico de los postres. Las familias se endulzar\u00e1n, ciertamente, pero va a ser una aventura que terminar\u00e1 con una obesidad generalizada. <strong>Todos gordos y menos saludables.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La harina tiene otros usos, el m\u00e1s popular, rebozar carnes y pescados. Puede servir tambi\u00e9n <strong>para que los ni\u00f1os jueguen, hagan batallas, se pringuen hasta quedar cubiertos de blanco<\/strong> y terminar entre risas en la ducha. Es divertido como opci\u00f3n l\u00fadica.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00bfTiene posibilidades la harina como recurso er\u00f3tico para parejas<\/strong>? No las conozco. Est\u00e1 la nata, el chocolate, la miel, la mantequilla. \u00bfC\u00f3mo olvidar la escena de \u201cEl \u00faltimo tango en Par\u00eds\u201d en que Marlon Brando usa la mantequilla como lubricante para penetrar a Mar\u00eda Schneider? Muy, muy fuerte. Pero <strong>no veo que la harina tenga una aplicaci\u00f3n jugosa<\/strong>. Ni como elemento para masajes. Demasiado seco el polvo de trigo.<\/p>\n\n\n\n<p>Quiz\u00e1s las familias a\u00f1adan al \u00e1lbum de los recuerdos de esta cat\u00e1strofe que juntos hicieron pasteles y magdalenas, bizcochos y tartas. Y que hubo, pese a las dificultades y el miedo, momentos divertidos. <strong>La gente tiene necesidad de buenos recuerdos y eso explicar\u00eda sus dulces impulsos<\/strong>. Tiene su lado bonito.<\/p>\n\n\n\n<p>Para m\u00ed aprender a hacer bizcochos fue una experiencia evocadora de una \u00e9poca que prefiero olvidar. Nada puede compensar el dolor. Solo el amarse mucho. No entiendo esa obsesi\u00f3n popular por la harina y la levadura. <strong>\u00a1No est\u00e1 el horno para bollos!<\/strong><\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"alignright is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/files\/2020\/04\/Firma-16.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-4077\" width=\"232\" height=\"80\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/files\/2020\/04\/Firma-16.jpg 581w, https:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/files\/2020\/04\/Firma-16-580x201.jpg 580w\" sizes=\"auto, (max-width: 232px) 100vw, 232px\" \/><\/figure><\/div>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hay una nueva sociolog\u00eda del consumo. La pandemia y el confinamiento arbitrario al que estamos sometidos han cambiado algunas pautas de conducta de la gente en sus compras del supermercado. 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