{"id":4270,"date":"2020-05-17T21:03:03","date_gmt":"2020-05-17T19:03:03","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/?p=4270"},"modified":"2020-05-17T21:03:05","modified_gmt":"2020-05-17T19:03:05","slug":"diario-de-cuarentena-dia-64-un-hombre-un-escritorio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/2020\/05\/17\/diario-de-cuarentena-dia-64-un-hombre-un-escritorio\/","title":{"rendered":"Diario de cuarentena. D\u00eda 64. Un hombre, un escritorio"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/files\/2020\/05\/Escri-940x468.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-4271\" width=\"677\" height=\"336\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/files\/2020\/05\/Escri-940x468.jpg 940w, https:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/files\/2020\/05\/Escri-580x289.jpg 580w, https:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/files\/2020\/05\/Escri-768x382.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 677px) 100vw, 677px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p><strong>\u00bfC\u00f3mo se construye el espacio de una vida?<\/strong> \u00bfDe qu\u00e9 manera nos acomodamos para ser felices? La casa constituye lo m\u00e1s importante. Donde transcurre tu intimidad y donde llenas los d\u00edas. <strong>Con el confinamiento feroz la casa es a\u00fan m\u00e1s importante. <\/strong>O te mata, porque no te sientes bien en ella; o se convierte en el refugio que te salva y te libera. Somos animales de cueva y madriguera.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Pero no es la casa, sino el lugar de la casa que te conforta<\/strong>. El m\u00edo, donde me siento realmente feliz, <strong>es mi escritorio<\/strong>. Un espacio breve y sencillo donde habita mi mundo. Donde escribo. Donde leo. Donde veo las pel\u00edculas y las series. Donde pienso, donde sue\u00f1o, donde vivo y muero. <strong>Paso en este rinc\u00f3n unas diez u once horas diarias.<\/strong> La jornada no comienza cuando me levanto y se acaba cuando me acuesto. No. Empieza cuando me siento a la ma\u00f1ana a hacer mis tareas programadas o no y <strong>termina cuando me levanto del sill\u00f3n, agotado y con los ojos rotos.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Ya veis, <strong>no es una mesa de nogal y un sill\u00f3n chester de pie<\/strong>l. Es una mesa de Ikea de metro y medio de ancho y 70 cms. de fondo. Blanca y lacada. Hay miles como esta en el mundo. Y un sill\u00f3n giratorio y respaldo alto, de cuero artificial que, despu\u00e9s de horas infinitas de uso, se est\u00e1 desgastando por los brazos. He a\u00f1adido otros soportes auxiliares para cajones y conexiones usb y enchufes. <strong>Hay una l\u00e1mpara banker de tulipa verde<\/strong> que compr\u00e9 por internet. Hay una radio, una agenda, un calendario, dos discos duros que almacenan mi vida con miles de art\u00edculos, <strong>una novela y media pendiente de publicar<\/strong>, millones de versos, mi m\u00fasica del alma, fotos, software pirata, v\u00eddeos, mis campa\u00f1as, archivos, pensamientos, secretos. <strong>Luce una vela.<\/strong> Est\u00e1 mi cuaderno de notas en un atril, que tambi\u00e9n me sirve de apoyo para el Ipad, auriculares inal\u00e1mbricos, algunos papeles, cuadros, mi t\u00edtulo universitario, recuerdos de viajes, libros y un ramo de paniculata. <strong>Y un vaso de whisky o limoncello a las tardes.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Lo joya de mi escritorio es un Imac de 27 pulgadas<\/strong>, el mejor regalo que me han hecho jam\u00e1s. Soy un adicto a Apple y me rindo a su marca. Con \u00e9l me las entiendo a todas horas para escribir y escribir y escribir, sin lo que no podr\u00eda ser feliz. <strong>S\u00ed, hay un mundo exterior y la realidad<\/strong>, pero no son comparables a este.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Este es mi mundo, ahora m\u00e1s que nunca.<\/strong> A otros les gustan las terrazas, los vestidores, las cocinas, los ba\u00f1os, los salones, las habitaciones de camas mullidas, los muebles relucientes, las alfombras, los cuadros, los grandes televisores y cadenas de sonido. Me dan igual esas cosas, por las que algunos venden el alma. <strong>Yo solo vivo en mi escritorio, donde me evado<\/strong>. Aqu\u00ed soy yo, este es mi reino de <strong>un \u00fanico habitante.\u00a0<\/strong><\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"alignright is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/files\/2020\/05\/Firma-18.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-4272\" width=\"233\" height=\"81\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/files\/2020\/05\/Firma-18.jpg 581w, https:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/files\/2020\/05\/Firma-18-580x201.jpg 580w\" sizes=\"auto, (max-width: 233px) 100vw, 233px\" \/><\/figure><\/div>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00bfC\u00f3mo se construye el espacio de una vida? \u00bfDe qu\u00e9 manera nos acomodamos para ser felices? La casa constituye lo m\u00e1s importante. Donde transcurre tu intimidad y donde llenas los d\u00edas. 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