{"id":4331,"date":"2020-05-26T21:24:46","date_gmt":"2020-05-26T19:24:46","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/?p=4331"},"modified":"2020-05-26T21:24:48","modified_gmt":"2020-05-26T19:24:48","slug":"diario-de-cuarentena-dia-73-vivir-de-las-palabras","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/2020\/05\/26\/diario-de-cuarentena-dia-73-vivir-de-las-palabras\/","title":{"rendered":"Diario de cuarentena. D\u00eda 73. Vivir de las palabras"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"940\" height=\"929\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/files\/2020\/05\/Libros-nadar-940x929.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-4332\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/files\/2020\/05\/Libros-nadar-940x929.jpg 940w, https:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/files\/2020\/05\/Libros-nadar-580x573.jpg 580w, https:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/files\/2020\/05\/Libros-nadar-768x759.jpg 768w, https:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/files\/2020\/05\/Libros-nadar.jpg 1652w\" sizes=\"auto, (max-width: 940px) 100vw, 940px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p><strong>Me asusta y a la vez me agrada reconocer que toda la vida he vivido de las palabras<\/strong>. Toda la vida escribiendo, buscando la mejor expresi\u00f3n, la idea m\u00e1s per-suasiva. No he contado los art\u00edculos y reportajes que habr\u00e9 escrito y publicado. Miles. Y las campa\u00f1as, textos, lemas, speeches y publicaciones que habr\u00e9 firmado. \u00a1Madre de Dios! <strong>Amor y dolor por las palabras ha sido mi vida<\/strong>. La diferencia entre escribir en prensa y hacerlo en publicidad es la s\u00edntesis: un anuncio son pocas palabras en pocos segundos o en reducido espacio y se precisa una gran capacidad de s\u00edntesis: el m\u00e1ximo contenido con el m\u00ednimo de palabras. <strong>\u00a1La de horas y horas que gast\u00e9 escogiendo una sola palabra o una frase corta!<\/strong>\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>El fin de semana pasado vi una pel\u00edcula que trataba sobre las palabras. Se titula <strong>\u201cEntre la raz\u00f3n y la locura\u201d<\/strong>, pel\u00edcula norteamericana que, creo, no se ha podido estrenar en Espa\u00f1a. La vi en primicia y me emocion\u00f3 hasta lo m\u00e1s hondo. <strong>Es la historia real del profesor James Murray y el loco y asesino William Minor.<\/strong> Al profesor Murray se le encarg\u00f3 a finales del siglo XIX la actualizaci\u00f3n del Diccionario Oxford de ingl\u00e9s, una tit\u00e1nica labor para la que cont\u00f3 con miles de voluntarios. Uno de ellos y el m\u00e1s eficaz fue el loco Minor, recluido en un manicomio despu\u00e9s de asesinar a un hombre bajo delirios persecutorios. <strong>Minor aport\u00f3 al diccionario decenas de miles de palabras, con sus citas correspondientes<\/strong>. Murray viaj\u00f3 al psiqui\u00e1trico a conocer a Minor y all\u00ed entablaron una profunda amistad que dur\u00f3 toda la vida. El resultado fue una obra magna que ninguno de los dos pudo ver publicada, pues la muerte les lleg\u00f3 antes. Protagonizan este gigantesco relato <strong>Mel Gibson como el profesor Murray y Sean Penn encarnando al loco Minor<\/strong>. Deber\u00edais verla si apreci\u00e1is el mejor cine.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Entiendo la pasi\u00f3n de Murray y Minor por las palabras. <\/strong>El ser humano dej\u00f3 de ser un primate cuando cre\u00f3 el lenguaje verbal. Las palabras han conducido al mundo de la ignorancia a la sabidur\u00eda, han hecho milagros, unido personas, creado el amor y formulado la paz. <strong>Le debemos la vida a las palabras<\/strong>. Algo existe en el momento que una palabra la define.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Tambi\u00e9n hay un uso perverso de las palabras.<\/strong> Se utilizan para crear odios y matar. Los que lo hacen niegan la funci\u00f3n esencial de las palabras, que no es otra que la <strong>b\u00fasqueda de la belleza, la verdad y el entendimiento humano<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Dime de qu\u00e9 hablas y c\u00f3mo hablas y te dir\u00e9 qui\u00e9n eres.<\/strong> Cuida las palabras, s\u00e1cale partido a tan maravilloso recurso. No conozco a nadie digno de admiraci\u00f3n que no sea espl\u00e9ndido en el lenguaje. Y, al contrario, no hay nadie malvado que no use las palabras para da\u00f1ar. <strong>\u201cL\u00e1stima de infarto\u201d<\/strong>, me dijeron hace unos a\u00f1os para lamentar que hubiera sobrevivido a un infarto. <strong>All\u00ed se acab\u00f3 todo y comenz\u00f3 otra vida.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"alignright is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/files\/2020\/05\/Firma-29.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-4333\" width=\"275\" height=\"95\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/files\/2020\/05\/Firma-29.jpg 581w, https:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/files\/2020\/05\/Firma-29-580x201.jpg 580w\" sizes=\"auto, (max-width: 275px) 100vw, 275px\" \/><\/figure><\/div>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Me asusta y a la vez me agrada reconocer que toda la vida he vivido de las palabras. 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