{"id":4343,"date":"2020-05-29T21:42:10","date_gmt":"2020-05-29T19:42:10","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/?p=4343"},"modified":"2020-05-29T21:42:11","modified_gmt":"2020-05-29T19:42:11","slug":"diario-de-cuarentena-dia-76-carnaval-de-la-pandemia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/2020\/05\/29\/diario-de-cuarentena-dia-76-carnaval-de-la-pandemia\/","title":{"rendered":"Diario de cuarentena. D\u00eda 76. Carnaval de la pandemia"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/files\/2020\/05\/Venecia-940x682.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-4344\" width=\"684\" height=\"495\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/files\/2020\/05\/Venecia-940x682.jpg 940w, https:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/files\/2020\/05\/Venecia-580x421.jpg 580w, https:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/files\/2020\/05\/Venecia-768x557.jpg 768w, https:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/files\/2020\/05\/Venecia.jpg 1901w\" sizes=\"auto, (max-width: 684px) 100vw, 684px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>E<strong>n Venecia, la ciudad de la grandiosa apariencia, tienen memoria hist\u00f3rica<\/strong>. De la peste negra o bub\u00f3nica que asol\u00f3 la ciudad en los siglos XIV y siguientes surgi\u00f3 la necesidad de proteger a los m\u00e9dicos <strong>(uno de ellos el c\u00e9lebre Nostradamus)<\/strong> que trataban a los contagiados. Y lo hicieron con u<strong>nas ropas gruesas, m\u00e1scaras narigudas y guantes gordos,<\/strong> tan inc\u00f3modas como espectaculares, entre el rid\u00edculo y el espanto. En la imagen vemos una recreaci\u00f3n de aquellos ropajes medievales. Algunas de las m\u00e1scaras famosas del <strong>carnaval de Venecia se inspiran en aquellos atuendos.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>La pandemia del siglo XXI est\u00e1 generando su propia est\u00e9tica<\/strong>, pero menos imaginativa y m\u00e1s \u00fatil. Para empezar, el <strong>uso desmedido -y en general innecesario- de las mascarillas<\/strong>. Lo normal es que se usen en el interior de tiendas y transporte p\u00fablico. Lo superfluo es usarlas por la calle cuando hay poca gente y es posible mantener distancias de seguridad. Pero hombres y mujeres, dados a la exhibici\u00f3n de su militancia sanitaria y obediencia ciega, <strong>les encanta pasearse con ellas y lucirlas orgullosos, como bandera de los liberados del demonio de mal<\/strong> y elegidos del dios de la salud. \u00a1Qu\u00e9 teatro!<\/p>\n\n\n\n<p>Si a eso le a\u00f1adimos los dise\u00f1os de las mascarillas, de colorines vivos y pintados de motivos varios, entonces es que hemos entrado en el escenario del carnaval de la pandemia. <strong>\u00a1Venecia, te ha salido un competidor!<\/strong> Me muero de la risa ante lo infantil de esta conducta. Para un observador cr\u00edtico <strong>esto es un fest\u00edn de significados y una nueva era de extravagancia.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>De repente, los nudillos<\/strong>, las humildes \u201carticulaciones metacarpofalangeales e interfalangeales de los dedos\u201d <strong>se han convertido en protectores de los peligros del tacto <\/strong>en la pandemia. Ahora sirven para pulsar en las botoneras de los ascensores y son eficaces en los cajeros autom\u00e1ticos y pulsadores de entrada y salida del metro. <strong>\u00a1Arriba nudillos del mundo, benefactores, gracias por salvarnos la vida!<\/strong> \u00bfY para qu\u00e9 serv\u00edais antes? Para nada bueno, excepto para dar cates en la cabeza del enemigo en las reyertas infantiles.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Los guantes de l\u00e1tex han perdido posiciones<\/strong> en el carnaval de la pandemia. Antes se ve\u00edan mucho por la calle. Ahora, apenas son obligatorios en los mercados y para profesionales del comercio. <strong>\u00a1Qu\u00e9 pena, tan azulitos, tan brillantes y lucidos!<\/strong> Se pasaron de moda, como los gorros con pomp\u00f3n y las tetas grandes.<\/p>\n\n\n\n<p>En el dentista, donde he ido hoy a morir un poco, me han puesto un peto de pl\u00e1stico. <strong>Muy mono, de color verde guardia civil. <\/strong>La continuidad del miedo har\u00e1 proliferar trincheras entre nuestro cuerpo y el exterior. <strong>Moda Pedro S\u00e1nchez, como Pedro del Hierro.<\/strong> Regresamos a Venecia, pero a una Venecia cutre.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"alignright is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/files\/2020\/05\/Firma-32.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-4345\" width=\"220\" height=\"76\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/files\/2020\/05\/Firma-32.jpg 581w, https:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/files\/2020\/05\/Firma-32-580x201.jpg 580w\" sizes=\"auto, (max-width: 220px) 100vw, 220px\" \/><\/figure><\/div>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En Venecia, la ciudad de la grandiosa apariencia, tienen memoria hist\u00f3rica. 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