{"id":44,"date":"2011-06-15T10:06:27","date_gmt":"2011-06-15T08:06:27","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.com\/desmarcados\/?p=44"},"modified":"2011-06-16T00:36:49","modified_gmt":"2011-06-15T22:36:49","slug":"la-revolucion-fallida-la-indignacion-no-es-razon-suficiente","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/2011\/06\/15\/la-revolucion-fallida-la-indignacion-no-es-razon-suficiente\/","title":{"rendered":"La revoluci\u00f3n fallida. La indignaci\u00f3n no es raz\u00f3n suficiente."},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center\"><a href=\"http:\/\/blogs.deia.com\/desmarcados\/files\/2011\/06\/Movimiento-15M-Bilbao1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-49   aligncenter\" src=\"http:\/\/blogs.deia.com\/desmarcados\/files\/2011\/06\/Movimiento-15M-Bilbao1-300x163.jpg\" alt=\"\" width=\"367\" height=\"199\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/files\/2011\/06\/Movimiento-15M-Bilbao1-300x163.jpg 300w, https:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/files\/2011\/06\/Movimiento-15M-Bilbao1.jpg 855w\" sizes=\"auto, (max-width: 367px) 100vw, 367px\" \/><\/a><\/p>\n<p>La revoluci\u00f3n tendr\u00e1 que esperar: todav\u00eda hay m\u00e1s que perder que ganar. El movimiento social <em>15-M<\/em>, llamado tambi\u00e9n <em>Democracia real Ya<\/em>, ha intentado una revoluci\u00f3n singular, m\u00e1s mirando a Egipto que a mayo del 68, en la creencia de que el hast\u00edo hacia el orden pol\u00edtico actual y la indignaci\u00f3n por los efectos de la crisis econ\u00f3mica, con millones de desempleados y una incertidumbre duradera, podr\u00edan ser suficientes para provocar el derrumbe del sistema o al menos su r\u00e1pida y parcial mutaci\u00f3n. A d\u00eda de hoy esa movilizaci\u00f3n, b\u00e1sicamente juvenil, parece haber agotado las ilusiones (y sue\u00f1os) que gener\u00f3 y apenas es noticia en los medios salvo por incidentes menores y la dispersi\u00f3n de sus acampadas en los centros urbanos de algunas ciudades del Estado, sobre todo Madrid. En Euskadi las protestas han sido anecd\u00f3ticas, quiz\u00e1s porque la conciencia democr\u00e1tica es mayor entre nosotros o porque la experiencia nos ha inmunizado contra las revueltas de calle y los proyectos maximalistas.<\/p>\n<p>No, la \u00a0movilizaci\u00f3n social no ha salido derrotada, como se\u00f1alan los soci\u00f3logos, por sus propias urgencias y el cansancio, sino que habiendo cumplido sus prop\u00f3sitos de agitaci\u00f3n contra las carencias pol\u00edticas y las vilezas econ\u00f3micas producidas se retira, pero no desaparece, para intentar fraguar una plataforma cr\u00edtica condicionante de la actividad de los partidos convencionales y las instituciones gobernantes a favor de las profundas reformas que demanda. Se ha constatado la obviedad: que se necesita mucho m\u00e1s que mensajes ocurrentes, gestos solidarios y justo enojo para cambiar una sociedad. Adem\u00e1s, sus activistas est\u00e1n obligados a precisar el cambio de rumbo -\u00bfhacia d\u00f3nde y c\u00f3mo?- para comprobar si existen mayor\u00edas que lo respalden.<\/p>\n<p>La indignaci\u00f3n es una emoci\u00f3n poderosa motivada por la injusticia, pero es insuficiente para modificar el mundo. Si la indignaci\u00f3n no es capaz transformarse en acci\u00f3n positiva y reparadora se convierte en in\u00fatil resentimiento. A este punto de no retorno ha llegado el <em>15-M<\/em> tras vaciarse en el enfado y diluirse en su frustrante vaguedad: a la celebraci\u00f3n de la ira le ha seguido un silencio de impotencia. Es mucho pedir a los indignados que en menos de un mes concreten su programa. D\u00e9mosle tiempo, pero seamos exigentes.<\/p>\n<p><strong> <em>Revoluci\u00f3n sin l\u00edderes<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Son muchas las contradicciones que la indignaci\u00f3n militante tendr\u00e1 que superar en su articulaci\u00f3n como fen\u00f3meno de masas. Quiz\u00e1s la m\u00e1s relevante es el criterio asambleario de sus debates, que obstaculiza la aparici\u00f3n de liderazgos visibles. El asamblearismo es un m\u00e9todo inservible y vol\u00e1til, cuyo rechazo de la naturaleza individual sobre la que se construyen las organizaciones humanas da como resultado la confusi\u00f3n y el conflicto paralizante. Los liderazgos se producen por necesidad colectiva y su funci\u00f3n es, precisamente, representar en unos pocos la voluntad de muchos. Los mensajes y anhelos sociales precisan de cara y ojos, nombres propios y una humanizaci\u00f3n concreta de los prop\u00f3sitos generales para sobrevivir al caos.<\/p>\n<p>La ideolog\u00eda asamblearia del <em>15-M <\/em>es una est\u00e9tica ingenua, probablemente inducida por la repugnancia de los rebeldes hacia los liderazgos pol\u00edticos cl\u00e1sicos y su desprecio del concepto de autoridad. La ausencia de cabecillas identificables ha sido uno de sus fracasos, porque este vac\u00edo ha contribuido a hacer irreconocible el perfil de la insurrecci\u00f3n y a aumentar su dispersi\u00f3n ideol\u00f3gica por exceso de mensajes discordantes. Nada m\u00e1s revolucionario que el liderazgo. Si este fen\u00f3meno social contin\u00faa deber\u00e1 adoptar un mando democr\u00e1tico y no por eso perder\u00e1 su raz\u00f3n de ser y su irresistible fuerza alternativa.<\/p>\n<p>Otra de las torpezas superables de este alzamiento es \u00a0su propia sobrevaloraci\u00f3n, el haber mordido en la vanidad, un vicio del sistema. Por eso, los indignados se han atribuido para s\u00ed la autenticidad democr\u00e1tica con todos los significantes de pureza absoluta y esencialismo que siempre se\u00a0 autoadjudican las ideolog\u00edas excluyentes. A veces el <em>15-M<\/em> ha aparecido como un movimiento en s\u00ed mismo, arrebatado por un mesi\u00e1nico destino. Hemos visto c\u00f3mo muchos j\u00f3venes participantes se sent\u00edan transportados por un orgullo artificial y declaraban su emoci\u00f3n \u201cpor estar haciendo historia\u201d y haber conseguido nada menos que ser portada de <em>The Washington Post <\/em>o contagiar su rebeld\u00eda a otros pa\u00edses. Considerado as\u00ed, como pura vanagloria burguesa, la revuelta no tendr\u00eda m\u00e1s estimaci\u00f3n cualitativa que la de una gran movilizaci\u00f3n para un <em>flashmob<\/em> solidario o la de un v\u00eddeo impactante en YouTube. En algunos momentos me ha dado la impresi\u00f3n de que la sublevaci\u00f3n pac\u00edfica era un producto de consumo y que el sistema lo asimilaba sin percibir ninguna amenaza para su dominio.<\/p>\n<p>Desde sus inicios el <em>15-M<\/em> ha sido v\u00edctima del delirio de su mito, eso s\u00ed, provocado en parte por la exageraci\u00f3n a la que tienden los medios cuando sucede algo inusual que pueda alimentar el espect\u00e1culo. Parad\u00f3jicamente, los grandes medios -parte esencial del sistema que rechazan los amotinados- han sido los m\u00e1s activos cooperadores de su propagaci\u00f3n. Lo absurdo es que los indignados crean que Internet (controlado por unas pocas multinacionales) y las redes sociales virtuales (uno de sus productos) son el para\u00edso de la democracia y el espacio propicio para una revoluci\u00f3n que destruya un sistema corrupto del que ellos son, a la vez, v\u00edctimas y beneficiarios. Deber\u00edan saber que la globalizaci\u00f3n es el aliado m\u00e1s fuerte para derribar dictaduras, pero el mayor enemigo de las revoluciones antisistema.<\/p>\n<p><em><strong><em>Revoluci\u00f3n siglo XXI<\/em><\/strong><\/em><\/p>\n<p>\u00bfCu\u00e1nto d\u00edas m\u00e1s necesitan los sublevados para entender que el sistema solo puede cambiarse desde dentro? El movimiento <em>15-M<\/em> ha dado una lecci\u00f3n magistral a la sociedad, pero ha recibido otra lecci\u00f3n rotunda. Y las dos son complementarias. La ense\u00f1anza de los insurrectos ha sido mostrarnos que la resignaci\u00f3n es est\u00e9ril y que el sistema no puede ignorar los sentimientos e interpelaciones de la gente demorando sus urgentes y profundas reformas. La demostraci\u00f3n del <em>15-M<\/em> tiene el valor de haber situado frente a los dirigentes pol\u00edticos y poderes econ\u00f3micos la fuerza de la ciudadan\u00eda vapuleada pero no vencida. Ante esta exposici\u00f3n la comunidad le ha dicho a los insurgentes que s\u00ed, que hay que cambiar muchas cosas; pero que la renovaci\u00f3n no debe amenazar los equilibrios b\u00e1sicos y que tiene que realizarse desde el interior del sistema, bajo reglas democr\u00e1ticas y operativas y sin radicalismos frustrantes. Acabamos de definir la revoluci\u00f3n del siglo XXI, que clausura la vigente democracia paternalista y formal: el pueblo exige m\u00e1s soberan\u00eda y una democracia participativa que garantice mayores niveles de justicia, m\u00e1s certidumbre econ\u00f3mica y pleno control sobre la irracionalidad de los mercados.<\/p>\n<p>No s\u00e9 si estamos ante una revoluci\u00f3n del siglo XXI o solo en sus inicios; pero mis dudas se fundan en el momento elegido para la revuelta, pocos d\u00edas antes de unas elecciones y por efecto retardado de una crisis econ\u00f3mica que comenz\u00f3 hace tres a\u00f1os. Tengo la impresi\u00f3n de que el movimiento es una demostraci\u00f3n de fuerza y un duro toque de atenci\u00f3n a la derecha que accede agresivamente al poder. \u00a0Y me temo que esta protesta ciudadana no habr\u00eda acontecido, pese a que el sistema de libertades ya estaba esclerotizado, si el bienestar de la ciudadan\u00eda no hubiera mermado gravemente. Quiero decir que las invocaciones de regeneraci\u00f3n democr\u00e1tica que hemos escuchado han sido poco m\u00e1s que pantallas de la principal motivaci\u00f3n de la revuelta: las preocupaciones por el bienestar. He percibido m\u00e1s prosa que poes\u00eda en los asentamientos. En todo caso, bienvenidos a la lucha; pero sit\u00faense a la cola de la ardua democracia de cada d\u00eda.<\/p>\n<p><strong>JOS\u00c9 RAM\u00d3N BL\u00c1ZQUEZ<\/strong>. Consultor de comunicaci\u00f3n<\/p>\n<p>http:\/\/www.deia.com\/2011\/06\/15\/opinion\/tribuna-abierta\/la-revolucion-fallida<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La revoluci\u00f3n tendr\u00e1 que esperar: todav\u00eda hay m\u00e1s que perder que ganar. 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