{"id":4555,"date":"2020-08-26T11:18:17","date_gmt":"2020-08-26T09:18:17","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/?p=4555"},"modified":"2020-08-26T11:30:23","modified_gmt":"2020-08-26T09:30:23","slug":"historia-de-un-mensaje-viral-sobre-el-rey-emerito","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/2020\/08\/26\/historia-de-un-mensaje-viral-sobre-el-rey-emerito\/","title":{"rendered":"Historia de un mensaje viral sobre el rey em\u00e9rito"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"940\" height=\"1525\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/files\/2020\/08\/REY-940x1525.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-4556\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/files\/2020\/08\/REY-940x1525.jpg 940w, https:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/files\/2020\/08\/REY-580x941.jpg 580w, https:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/files\/2020\/08\/REY-768x1246.jpg 768w, https:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/files\/2020\/08\/REY.jpg 1242w\" sizes=\"auto, (max-width: 940px) 100vw, 940px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>El 4 de agosto, al d\u00eda siguiente de que el rey em\u00e9rito huyera de Espa\u00f1a acuciado por evidentes delitos econ\u00f3micos, puse en mis redes sociales un mensaje cr\u00edtico sobre este hecho. Para mi sorpresa,<strong> en la red Linkedin ha tenido&nbsp;casi medio mill\u00f3n de visitas<\/strong> (m\u00e1s de 480.000 a d\u00eda de hoy), adem\u00e1s de casi dos mil comentarios y otros mil likes, sin contar las seis mil visitas a mi perfil. Nunca hab\u00eda conseguido tanto impacto, superando los varios de cien mil y otros de diez mil y treinta mil alcanzados otras veces. Una sorpresa, cuya viralizaci\u00f3n quiero analizar. <strong>Estas son las causas:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Primero. El titular del mensaje.<\/strong>&nbsp;\u201cEl Rey cobarde\u201d era un mensaje evocador y expl\u00edcito que a muchas personas les llam\u00f3 la atenci\u00f3n y provoc\u00f3 su inter\u00e9s. Hay un amplio sector de la sociedad a quien la palabra cobarde le resulta inc\u00f3moda y expresiva de un comportamiento indigno. Muy espa\u00f1ol.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Segundo. La oportunidad.<\/strong> Espa\u00f1a est\u00e1 sacudida por el conocimiento (y reconocimiento tard\u00edo) de las fechor\u00edas del rey em\u00e9rito. Y toma posiciones a favor y en contra. Pese a las fechas de agosto, el suceso ha convulsionado a la sociedad.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Tercero. La polaridad.<\/strong> La sociedad espa\u00f1ola est\u00e1 polarizada en posiciones contra y a favor de las acciones delictivas del rey em\u00e9rito. Le defienden o le atacan con firmeza. Es el fin de un largo silencio de 40 a\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Cuarto. Mon\u00e1rquicos a la defensiva.<\/strong>&nbsp;El sector m\u00e1s conservador de la sociedad espa\u00f1ola se ha puesto a la defensiva y se dispone a dar batalla contra una amenaza, muy improbable, del fin de la monarqu\u00eda. Van como gato panza arriba.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Quinto. Silencio ante Felipe VI.<\/strong>&nbsp;La fragilidad de los mon\u00e1rquicos en el debate ha estado en las decisiones del rey actual: retirada al em\u00e9rito de la asignaci\u00f3n econ\u00f3mica de la Casa Real, la renuncia a la herencia y, finalmente, el golpe de propiciar su huida a tierras musulmanas, un destierro humillante. Ninguno, ni uno solo de los comentarios ha querido entrar en esta cuesti\u00f3n. La ignoran, por dolorosa e incontestable.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Sexto. La perseverancia del debate.<\/strong> He contestado a todas y cada una de las respuestas en el debate, lo que ha alimentado su crecimiento y contribuido a su viralizaci\u00f3n. Un acierto, coherente con el sentido de un mensaje abierto.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Unas emociones en conflicto, un dolor sin salida, un pa\u00eds desgarrado y unas palabras certeras en un momento preciso.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"alignright is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/files\/2020\/08\/Firma-4.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-4557\" width=\"168\" height=\"58\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/files\/2020\/08\/Firma-4.jpg 581w, https:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/files\/2020\/08\/Firma-4-580x201.jpg 580w\" sizes=\"auto, (max-width: 168px) 100vw, 168px\" \/><\/figure><\/div>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El 4 de agosto, al d\u00eda siguiente de que el rey em\u00e9rito huyera de Espa\u00f1a acuciado por evidentes delitos econ\u00f3micos, puse en mis redes sociales un mensaje cr\u00edtico sobre este hecho. 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