{"id":537,"date":"2012-04-23T16:52:34","date_gmt":"2012-04-23T14:52:34","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.com\/desmarcados\/?p=537"},"modified":"2012-04-23T16:52:34","modified_gmt":"2012-04-23T14:52:34","slug":"11-palabras-4-segundos-la-disculpa-que-nunca-existio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/2012\/04\/23\/11-palabras-4-segundos-la-disculpa-que-nunca-existio\/","title":{"rendered":"11 palabras, 4 segundos: la disculpa que nunca existi\u00f3"},"content":{"rendered":"<a href=\"http:\/\/www.youtube.com\/watch?v=5Q5BxPWqCz0\">http:\/\/www.youtube.com\/watch?v=5Q5BxPWqCz0<\/a>\n<p>Lo m\u00e1s fascinante de la comunicaci\u00f3n es la diversidad de las percepciones: un mismo mensaje puede tener millones de interpretaciones. Contra esta prodigiosa disparidad han conspirado todos los tiranos y sus serviles Goebbels con el prop\u00f3sito de controlar los efectos de la informaci\u00f3n, convencidos de la estupidez de la gente. Algo de esto ha ocurrido con la intervenci\u00f3n del rey tras el esc\u00e1ndalo de su safari.<strong> \u00bfPor qu\u00e9 el poder medi\u00e1tico se obstina en afirmar que el monarca ha pedido disculpas?<\/strong> Apelan a nuestra ignorancia para persuadirnos de que estas once palabras (\u201clo siento mucho; me he equivocado y no volver\u00e1 a ocurrir\u201d) contienen la grandeza del perd\u00f3n. Pues no. <strong>Disculparse ser\u00eda decir \u201cos pido perd\u00f3n\u201d o \u201cruego me disculp\u00e9is\u201d<\/strong>. Y lo manifestado por Juan Carlos es un sentimiento de pesar, el reconocimiento de su error y la voluntad de no reincidir. <strong>\u00bfLa disculpa est\u00e1 impl\u00edcita? Tal vez, pero sin la expresa palabra perd\u00f3n su mensaje resulta falaz<\/strong>.<\/p>\n<p>Hay otras perplejidades. Si un oportuno percance no hubiera permitido el conocimiento de su fechor\u00eda, \u00bf<strong>habr\u00eda llamado el rey a la televisi\u00f3n para retransmitir su penitencia?<\/strong> Seguro que no. \u00bfNo hab\u00eda un escenario m\u00e1s cutre para esta parodia que la puerta de una habitaci\u00f3n hospitalaria? <strong>\u00bfPiensa el jefe del Estado que el reproche social a su conducta puede despacharse con once miserables palabras y en cuatro raqu\u00edticos segundos?<\/strong> \u00bfAlguien cree en la sinceridad de su descargo, cuando su lenguaje corporal (nerviosismo, mirada huidiza, balbuceo y rigidez) delataba que ment\u00eda por exigencia del gui\u00f3n y por altivez?<\/p>\n<p>La tele es una ventana indiscreta que nos muestra la realidad para que la interpretemos con criterio. <strong>Lo que se ha visto es a un rey forzado a beber el c\u00e1liz de la humillaci\u00f3n y sufrir la purga de su orgullo, demasiado para una cabeza coronada. P<\/strong>or eso, ha querido que todo transcurriera lo antes posible y con pocas palabras. Solo un memo puede creer que as\u00ed, borb\u00f3nicamente, se resuelve una grave crisis de Estado. <strong>\u00bfLa r\u00e9plica popular? La m\u00e1s cruel: repulsa y mofa.<\/strong><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Lo m\u00e1s fascinante de la comunicaci\u00f3n es la diversidad de las percepciones: un mismo mensaje puede tener millones de interpretaciones. Contra esta prodigiosa disparidad han conspirado todos los tiranos y sus serviles Goebbels con el prop\u00f3sito de controlar los efectos de la informaci\u00f3n, convencidos de la estupidez de la gente. 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