{"id":555,"date":"2012-05-22T09:04:55","date_gmt":"2012-05-22T07:04:55","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.com\/desmarcados\/?p=555"},"modified":"2012-05-22T09:04:55","modified_gmt":"2012-05-22T07:04:55","slug":"la-quinta-de-mad-men","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/2012\/05\/22\/la-quinta-de-mad-men\/","title":{"rendered":"La quinta de Mad Men"},"content":{"rendered":"<iframe loading=\"lazy\" title=\"Mad Men Season 5 Trailer - The Wait is Over\" width=\"660\" height=\"371\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/vesjh3LXSKM?feature=oembed\" frameborder=\"0\" allow=\"accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share\" referrerpolicy=\"strict-origin-when-cross-origin\" allowfullscreen><\/iframe>\n<p>En el microcosmos de la tele tambi\u00e9n hay espacio para el glamour y el culto est\u00e9tico, no todo es vulgaridad y fe\u00edsmo. Ayer comenz\u00f3 en Canal Plus, en sesi\u00f3n doble, la quinta temporada de Mad Men, una de esas series delicatesen que reciben premios por doquier -acumula ya quince Emmy y cuatro Globos de Oro- y provocan que una marea de seguidores exquisitos la ponderen e idealicen como a una obra maestra de Bergman o Eisenstein. A tales delirios intelectuales contribuyen<strong> su extraordinaria calidad art\u00edstica y la refinada ambientaci\u00f3n, que reproduce las tensiones de cambio de la sociedad norteamericana en la d\u00e9cada de los sesenta,<\/strong> vista desde el epicentro del sugestivo negocio de la publicidad en Nueva York, confluencia de ambiciones, poder, dinero y sexo bajo m\u00faltiples circunstancias y personajes.<\/p>\n<p>Las nuevas peripecias de los hombres de Madison Avenue (de ah\u00ed el nombre de la serie) avanzan hacia la consumaci\u00f3n de la previsible tesis del relato:<strong> el \u00e9xito profesional conlleva el tributo del fracaso vital en forma de divorcios, odios, adicciones y soledad<\/strong>. Paralelamente, <strong>en la batalla por ascender en la escala del reconocimiento intelectual, las mujeres pagan su precio con insufribles crisis emocionales.<\/strong> O sea, la vieja teor\u00eda de la maldici\u00f3n de la riqueza asociada a la desdicha. O la simpleza de que el triunfo econ\u00f3mico se padece en el infierno de la vida terrenal. Un consuelo para los pobres.<\/p>\n<p>Si usted no puede disfrutar de esta historia, sepa que <strong>contra el privilegio de la televisi\u00f3n de pago surgi\u00f3 la justicia distributiva de internet<\/strong>, donde podemos ver, incluso por anticipado, las series que no se emiten en abierto. Le gustar\u00e1n mucho los dos primeros cap\u00edtulos, mientras que los fetichistas quiz\u00e1s alcancen el \u00e9xtasis en el octavo con <strong>un hecho ins\u00f3lito en televisi\u00f3n: Don Draper pincha un disco de The Beatles y hace sonar Tomorrow Never Knows,<\/strong> tan psicod\u00e9lico. El gesto ha costado un cuarto de mill\u00f3n de d\u00f3lares por los derechos. Era lo que le faltaba a Mad Men para apropiarse del alma sagrada de los sesenta.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En el microcosmos de la tele tambi\u00e9n hay espacio para el glamour y el culto est\u00e9tico, no todo es vulgaridad y fe\u00edsmo. 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