{"id":5699,"date":"2023-05-16T08:21:38","date_gmt":"2023-05-16T06:21:38","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/?p=5699"},"modified":"2023-05-16T08:21:40","modified_gmt":"2023-05-16T06:21:40","slug":"gloria-y-miseria-del-candidato-a","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/2023\/05\/16\/gloria-y-miseria-del-candidato-a\/","title":{"rendered":"Gloria y miseria del candidato\/a"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><a href=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/files\/2023\/05\/C2.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"940\" height=\"402\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/files\/2023\/05\/C2-940x402.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-5700\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/files\/2023\/05\/C2-940x402.jpg 940w, https:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/files\/2023\/05\/C2-580x248.jpg 580w, https:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/files\/2023\/05\/C2-768x329.jpg 768w, https:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/files\/2023\/05\/C2.jpg 1280w\" sizes=\"auto, (max-width: 940px) 100vw, 940px\" \/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<p><strong>Las campa\u00f1as electorales son caras y sirven de poco<\/strong>. Hay dos niveles en este proceso: los partidos y los candidatos. Las siglas apuestan por la televisi\u00f3n para la notoriedad, la prensa y la radio para los mensajes y las redes sociales para la guerra de guerrillas. Los candidatos prefieren el contacto personal, convencer a vecinos, amigos y compa\u00f1eros, humanizar la pol\u00edtica; pero las marcas neutralizan las iniciativas particulares porque no se f\u00edan de la singularidad de los elegibles y de ah\u00ed que \u00e9stos parezcan clonados a imagen de sus partidos. <strong>Deber\u00eda haber tantas campa\u00f1as como ciudadanos en las listas<\/strong>. Es la anomal\u00eda de nuestra democracia, nada vers\u00e1til: la protocolizaci\u00f3n del aspirante con el oprobioso\u00a0<em>Manual del Candidato<\/em>, que todav\u00eda existe.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed que nadie espere una campa\u00f1a innovadora. Habr\u00e1 frivolidad y crispaci\u00f3n, llegar\u00e1n los mes\u00edas. <strong>Se dir\u00e1n falsedades como que ahora los votos se deciden en el espacio digital y no en la tele, que los debates organizados por las cadenas son imprescindibles y que las encuestas iluminan a los indecisos.<\/strong> El mal proviene del supremacismo de la derecha que se siente superior y de la izquierda que se cree mejor. <strong>La unanimidad se producir\u00e1 en el miedo a la abstenci\u00f3n<\/strong>, pues todos piensan que los suyos son los que m\u00e1s dejan de votar por pereza, el sol o la lluvia del domingo.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Quiero que se fijen en los llamados candidatos de relleno<\/strong>, esas mujeres y hombres a quienes los sufragios no les alcanzar\u00e1n para un puesto, pero con el orgullo de ser vecinos comprometidos. Honor para ellos que no saldr\u00e1n en la tele, salvo de pasada o como fondo de cartel. Creemos ser una democracia acomodada, pero somos un sistema de penurias, mal informado y retorcido por la intransigencia. <strong>Ayuso y su brujo Rodr\u00edguez, rancios chulapos, y los candidatos que fueron de ETA son sus excreciones.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><strong>JOS\u00c9 RAM\u00d3N BL\u00c1ZQUEZ<\/strong><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las campa\u00f1as electorales son caras y sirven de poco. Hay dos niveles en este proceso: los partidos y los candidatos. Las siglas apuestan por la televisi\u00f3n para la notoriedad, la prensa y la radio para los mensajes y las redes sociales para la guerra de guerrillas. Los candidatos prefieren el contacto personal, convencer a vecinos, &hellip; <a href=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/2023\/05\/16\/gloria-y-miseria-del-candidato-a\/\" class=\"more-link\">Sigue leyendo <span class=\"screen-reader-text\">Gloria y miseria del candidato\/a<\/span><\/a><!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":46,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-5699","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sin-categoria"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5699","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/wp-json\/wp\/v2\/users\/46"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5699"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5699\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5701,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5699\/revisions\/5701"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5699"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5699"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5699"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}