{"id":6086,"date":"2025-03-29T18:13:06","date_gmt":"2025-03-29T17:13:06","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/?p=6086"},"modified":"2025-03-31T13:01:00","modified_gmt":"2025-03-31T11:01:00","slug":"solo-el-pueblo-salva-al-pueblo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/2025\/03\/29\/solo-el-pueblo-salva-al-pueblo\/","title":{"rendered":"\u00bfSolo el pueblo salva al pueblo?"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><a href=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/files\/2025\/03\/Solo.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"940\" height=\"529\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/files\/2025\/03\/Solo-940x529.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-6087\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/files\/2025\/03\/Solo-940x529.jpg 940w, https:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/files\/2025\/03\/Solo-580x326.jpg 580w, https:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/files\/2025\/03\/Solo-768x432.jpg 768w, https:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/files\/2025\/03\/Solo.jpg 1200w\" sizes=\"auto, (max-width: 940px) 100vw, 940px\" \/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<p><strong>El slogan, o lema, es una bandera verbal, simb\u00f3lica y sugerente, detr\u00e1s de la que a veces marcha la gente sinti\u00e9ndola como verdad, confortados por su sentido tr\u00e1gico<\/strong>. Normalmente, el eslogan se desgasta con rapidez (en publicidad lo sabemos de sobra) y su corta vida se funda en la ingenuidad y el oportunismo. Busque usted cualquier ejemplo que no encontrar\u00e1 ning\u00fan lema resistente al paso del tiempo o que venza el correctivo de la raz\u00f3n y la historia. <strong>Da un poco risa -en su versi\u00f3n de disfraz de la pena- que alguna vez crey\u00e9ramos en tan infantiles mensajes como \u201cel pueblo unido jam\u00e1s ser\u00e1 vencido\u201d o \u201cs\u00e9 realista, pide lo imposible\u201d, marcas ideol\u00f3gicas de \u00e9pocas de adolescencia social e inocencia pol\u00edtica.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0En Valencia, dolidos en cuerpo y alma y en medio del caos provocado por un desastre clim\u00e1tico m\u00e1s que previsible, tras saber que el primer pol\u00edtico de la Comunidad estuvo holgando y comiendo en un restaurante de lujo mientras mor\u00edan 230 personas, con esta angustia y rabia, miles de personas, casi todos j\u00f3venes, se lanzaron a las calles de los pueblos inundados y, <strong>armados de escobones, fregonas, cubos y v\u00edveres de primera necesidad<\/strong>, con m\u00e1s entusiasmo que orden, dispuestos a hacer lo que no percib\u00edan en la responsabilidad de sus instituciones, entregando su ayuda y solidaridad a la poblaci\u00f3n afectada, todo al grito arrebatado de \u201csolo el pueblo salva al pueblo\u201d en un acto tribal donde el individuo se diluy\u00f3 en  el gent\u00edo instintivo.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El lema, con su tufo de hero\u00edsmo de masas y pose\u00eddo de cierto mesianismo, hizo fortuna entre propios y extra\u00f1os y <strong>as\u00ed lo reflejaron los medios, tan dados al medallero emotivo<\/strong>, y lo alabaron por su supuesta espontaneidad y su romanticismo en respuesta a la dejaci\u00f3n de las autoridades y contra el indigno y negligente Carlos Maz\u00f3n. A lo m\u00e1s fue una ficci\u00f3n consoladora.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><em><strong>\u00bfQui\u00e9n es el pueblo?<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Pueblo. \u00bfQu\u00e9 y qui\u00e9nes son el pueblo? \u00bfQu\u00e9 define pueblo, vieja palabra, equ\u00edvoca? De entre todas las abstracciones que podamos imaginar, pueblo es la m\u00e1s compleja, contradictoriamente la menos democr\u00e1tica y la m\u00e1s corro\u00edda en su sem\u00e1ntica. Si hici\u00e9ramos un esfuerzo de entendimiento, dir\u00edamos que e<strong>l pueblo lo constituye el vecindario de un pa\u00eds o lugar determinado, descontando a sus l\u00edderes y a los que sirven a estos, enemigos de la gente rasa.<\/strong> Pueblo es, en este sentido, lo que est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 del poder, los que obedecen. Si al sustantivo pueblo le a\u00f1adimos un adjetivo (pueblo vasco, pueblo valenciano\u2026), determinamos a la poblaci\u00f3n que reside en una espacio geogr\u00e1fico o pol\u00edtico determinado, sin m\u00e1s.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El concepto pueblo, en la innoble tarea de propagandizar, tiene el prop\u00f3sito totalizar y unificar a las personas en una entidad que, por la innegable diversidad humana, la identidad y las grandes diferencias con las que nacemos, es imposible reducir. <strong>Pueblo niega la pluralidad<\/strong>, pues ninguna comunidad se limita a una lista de nombres o una relaci\u00f3n de objetos de propiedad ajena. Visto as\u00ed, pueblo es una mentira antigua que, por tradici\u00f3n, los conservadores y las religiones usan para el dominio. <strong>Escarmentado, cuando oigo decir pueblo me echo la mano a la cartera.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Seguramente, los que gritaban entre la ira y la futilidad \u201csolo el pueblo salva al pueblo\u201d no quer\u00edan apelar a ninguna dictadura (quiz\u00e1s todo lo contrario); pero su expresi\u00f3n se mostraba como representaci\u00f3n de revolucionarios de sal\u00f3n, pues hablaban en nombre de todos, como si todos los vecinos fueran con ellos o tuvieran la obligaci\u00f3n de unirse a su lema (y al ej\u00e9rcito del barro) de unificaci\u00f3n de una movilizaci\u00f3n chusca de escoba y tetrabrik. La estampa es tan comprensible (seamos generosos) como absurda y embustera, y sin \u00e1nimo de ofender y a su pesar, de j\u00f3venes rojos o airados camisas negras, salidos de una estampa sepia del siglo XX. <strong>La marcha valenciana fue caducando en el esperpento y quien quiso ayudar ayud\u00f3 (ya lo creo que lo hicieron muchos) sin rezarle al pueblo ninguna plegaria de feria.<\/strong> \u00bfQui\u00e9n la invent\u00f3? No busquemos entre quienes respetan la libertad; pero alguien tuvo un mal d\u00eda. Y el pueblo, as\u00ed de cervantino, \u201cincontinente, cal\u00f3 el chapeo, requiri\u00f3 la espada, mir\u00f3 al soslayo, fuese, y no hubo nada\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><em><strong>Salvadores de la patria<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;La movilizaci\u00f3n seudopopular de Valencia aparent\u00f3 al principio un poco vasca y eoc\u00f3 a la izquierda abertzale, revolucionaria y adherida al terrorismo, que alguna vez se llam\u00f3 Herri Batasuna (unidad del pueblo), pues consideraba al pueblo, Euskadi, como un mamotreto, de una pieza, directamente suyo y a su sectaria tutela. Fue un espejismo. <strong>La democracia ech\u00f3 a andar a medida que los partidos y sus l\u00edderes dejaron, unos m\u00e1s que otros, de hablar del pueblo como realidad y no ya como su demencial figuraci\u00f3n.&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<strong>A la entelequia de pueblo necesitaba de un compa\u00f1ero de fango, la salvaci\u00f3n, ese bastardo de ra\u00edz religiosa,<\/strong> por el que la gente, temerosa y fr\u00e1gil por naturaleza, se aviene a que alguien le recate de la desesperaci\u00f3n y la oscuridad, un caudillo que le gu\u00ede y se\u00f1ale el camino a seguir y los dogmas y emociones que abrazar. \u00bfDe qu\u00e9 hab\u00eda que salvar a Valencia? <strong>De la muerte no, porque a las horas que empezaron a sonar esas seis palabras extravagantes, los muertos yac\u00edan bajo el barro y devorados por r\u00edos, presas y pantanos.<\/strong> Estaba claro: a Valencia hab\u00eda que salvarla de la pol\u00edtica, los partidos y su pecado, la democracia, y sustituirla por un monstruo liberticida.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El ansia popular en aquellos d\u00edas que siguieron al desastre clim\u00e1tico fue un reclamo de la dictadura, de la fuerza y el golpe autoritario, pues entend\u00eda que la libertad era incapaz, in\u00fatil y un estorbo para remediar aquel desastre. Una inesperada oportunidad para la trifulca y la desmesura reaccionaria. \u00bfC\u00f3mo extra\u00f1arnos de que Maz\u00f3n, el m\u00e1s obtuso de los valencianos al mando, nombrara despu\u00e9s a un general para dise\u00f1ar la epopeya de la reconstrucci\u00f3n?&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<strong>El fraude mental de \u201csolo el pueblo salva al pueblo\u201d es la negaci\u00f3n institucional, la repulsa de la organizaci\u00f3n comunitaria, la sinraz\u00f3n por la que la democracia es solo un deseo, <\/strong>la enmienda a la totalidad para una reconstrucci\u00f3n \u00e9pica, lenta y compleja, con el impulso de una convivencia social imprescindible. El eslogan valenciano define en toda crudeza la antipol\u00edtica, el impulso de menoscabar los resultados de un equilibrio entre ideas contrarias y hasta antag\u00f3nicas, pero necesarias en la meta de vivir armoniosamente y su proyecto humanista. El lema salv\u00edfico es tan simple que no le importa mostrar su faz totalitaria, manifiestamente fascista, y aturdir hasta el paroxismo a las masas en su frustraci\u00f3n. \u00bfSalvar al pueblo con escobas y fregonas? Claro que no, salvarle como a siervo en la destrucci\u00f3n de las instituciones que aquellos d\u00edas fallaron en su respuesta bajo el peor liderazgo imaginable, la ausencia y la huida.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La desesperaci\u00f3n fue el caldo de cultivo para la siembra del desenga\u00f1o autoritario, <\/strong>entre militar y confesional, cuando se sinti\u00f3 el abandono y la soledad. Todav\u00eda algunos repiten la frase con engolamiento y orgullo para dar importancia a la espontaneidad y el hero\u00edsmo de la gente. <strong>El pueblo no falla porque no existe<\/strong>, es una boba abstracci\u00f3n: solo hay personas diversas, de identidad y cultura. El pueblo no salva nada con su entidad fantasmal: es la gente, la pluralidad, la informaci\u00f3n (mucha y veraz informaci\u00f3n), sus instituciones propias, sus asociaciones, sus partidos, sus individuos y sus dudas, su autoestima, su sacrificio, sus ambiciones, sus utop\u00edas y no milagros, sus recursos, sus derechos, sus familias, su identidad irrenunciable, sus grandes y peque\u00f1as conquistas de cada d\u00eda, su sufrimiento, sus sue\u00f1os, la poderosa y compleja verdad que nace del coraz\u00f3n y la nobleza personales, su superaci\u00f3n del des\u00e1nimo, su respeto a los valores comunes, <strong>sus ganas de vivir, su af\u00e1n de supervivencia y continuidad transformada en sociedad.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>A la gente no la salvan los salvadores de la patria, ni la ponzo\u00f1a de los falsos mensajes y el lirismo demag\u00f3gico.<\/strong> No la rescata una entidad palurda, inmadura e imaginaria llamada pueblo al dictado de l\u00edderes de cuartel y sacrist\u00eda, sino siendo comunidad real, cr\u00edtica, abierta y densa, la sociedad democr\u00e1tica y su din\u00e1mica. <strong>Pero tambi\u00e9n se salva, como ahora, equivoc\u00e1ndose.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><strong>JOS\u00c9 RAM\u00d3N BL\u00c1ZQUEZ<\/strong> <em>Consultor de comunicaci\u00f3n<\/em><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El slogan, o lema, es una bandera verbal, simb\u00f3lica y sugerente, detr\u00e1s de la que a veces marcha la gente sinti\u00e9ndola como verdad, confortados por su sentido tr\u00e1gico. 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