{"id":633,"date":"2012-07-31T10:13:49","date_gmt":"2012-07-31T08:13:49","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.com\/desmarcados\/?p=633"},"modified":"2012-07-31T10:20:40","modified_gmt":"2012-07-31T08:20:40","slug":"olimpicamente-londres","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/2012\/07\/31\/olimpicamente-londres\/","title":{"rendered":"Olimpicamente, Londres"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/blogs.deia.com\/desmarcados\/files\/2012\/07\/bp.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter  wp-image-637\" src=\"http:\/\/blogs.deia.com\/desmarcados\/files\/2012\/07\/bp.jpg\" alt=\"\" width=\"563\" height=\"292\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/files\/2012\/07\/bp.jpg 645w, https:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/files\/2012\/07\/bp-300x155.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 563px) 100vw, 563px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Las Olimpiadas son el mayor espect\u00e1culo del mundo, aunque nacieron para confraternizar a las naciones -discriminando a algunas- alrededor del deporte. <strong>A m\u00e1s espect\u00e1culo, menos autenticidad, este es el problema.<\/strong> Tambi\u00e9n Londres ser\u00e1 m\u00e1s show que Juegos, como qued\u00f3 de manifiesto el viernes en una <strong>ceremonia inaugural arrogantemente brit\u00e1nica.<\/strong> Para la tele es una gozada transmitir este evento universal: casi tres semanas de emisiones continuas, una nueva remesa de h\u00e9roes, embriaguez simb\u00f3lica y exhibici\u00f3n del triunfo y la derrota, met\u00e1fora perfecta del ser humano.<\/p>\n<p>Para el espectador es un empacho competitivo y un laberinto para perderse, porque las Olimpiadas han a\u00f1adido a su versi\u00f3n original, el atletismo, decenas de especialidades superfluas. <strong>\u00bfA qui\u00e9n interesa el b\u00e1dminton, la h\u00edpica o el tiro con arco? Los deportes ol\u00edmpicos son una elecci\u00f3n anglosajona con alg\u00fan recuerdo griego<\/strong>; pero como las apetencias del ciudadano han sido modeladas hacia lo grandioso, el consumo de mitos y el gusto por las emociones intensas, el espectador buscar\u00e1 la \u00e9pica del r\u00e9cord y la solemnidad reivindicativa de los pueblos pobres con su proverbial superioridad f\u00edsica sobre los blancos. <strong>Con cada subida al podio Etiop\u00eda, Nigeria, Jamaica, Ruman\u00eda, Kenia y otros pa\u00edses marginados ser\u00e1n ef\u00edmeramente felices para volver despu\u00e9s a sus miserias. El <em>black power<\/em> y el <em>poor power<\/em>, todo en uno<\/strong>. Adem\u00e1s, hay dos amenazas: el terrorismo y el dopaje, verdugos de la paz y la nobleza deportiva, respectivamente.<\/p>\n<p><strong>\u00a0El medallero ser\u00e1 estos d\u00edas la fren\u00e9tica Bolsa del mundo, donde cotiza el orgullo identitario<\/strong>. Y como en la del dinero, Estados Unidos obtendr\u00e1 las mayores ganancias, China querr\u00e1 visualizar su poder\u00edo, lo mismo que Rusia, Alemania, Reino Unido, Jap\u00f3n y Francia. Los de siempre, m\u00e1s unos pocos menesterosos. Y en paralelo a la contienda, los nuevos prodigios tecnol\u00f3gicos aplicados a la televisi\u00f3n: c\u00e1maras ultrasensibles, im\u00e1genes multidimensionales y otras reales fantas\u00edas que har\u00e1n que esta vez, por espectacularidad, la tele triunfe sobre internet.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las Olimpiadas son el mayor espect\u00e1culo del mundo, aunque nacieron para confraternizar a las naciones -discriminando a algunas- alrededor del deporte. A m\u00e1s espect\u00e1culo, menos autenticidad, este es el problema. 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