{"id":640,"date":"2012-08-01T09:47:44","date_gmt":"2012-08-01T07:47:44","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.com\/desmarcados\/?p=640"},"modified":"2012-08-01T09:47:44","modified_gmt":"2012-08-01T07:47:44","slug":"politicos-de-antes-politicos-de-ahora-mitos-y-otras-mentiras","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/2012\/08\/01\/politicos-de-antes-politicos-de-ahora-mitos-y-otras-mentiras\/","title":{"rendered":"Pol\u00edticos de antes, pol\u00edticos de ahora: mitos y otras mentiras"},"content":{"rendered":"<iframe loading=\"lazy\" title=\"I\u00f1aki Gabilondo entrevista a Felipe Gonz\u00e1lez sobre los GAL\" width=\"660\" height=\"495\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/7lr_EVQBZAI?feature=oembed\" frameborder=\"0\" allow=\"accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share\" referrerpolicy=\"strict-origin-when-cross-origin\" allowfullscreen><\/iframe>\n<p>La benevolencia hacia el pasado es proporcional a las dudas que nos inspira el futuro y a la insatisfacci\u00f3n sobre el presente, de manera que las cosas de ayer nos parecen mejores que las de hoy y las que puedan venir ma\u00f1ana. En general, <strong>es una evaluaci\u00f3n poco veraz e injusta, condicionada por la desesperaci\u00f3n.<\/strong> Se necesita mucho olvido para sobrevalorar el pasado. Puede que el enaltecimiento del pret\u00e9rito -el propio y el colectivo- sea una tendencia natural del ser humano en determinadas circunstancias, pero lo \u00fanico que procura es frustraci\u00f3n. Hay que tener mucho cuidado con la nostalgia, ese padecimiento del alma que nos arrastra hacia atr\u00e1s y <strong>nos empuja a huir de la realidad hasta el punto de ser capaces de afirmar que todo (menos el sexo y la tecnolog\u00eda, eso s\u00ed) era mejor antes que ahora: la comida de antes, la educaci\u00f3n de antes, el cine de antes, los juegos de antes, el f\u00fatbol de antes, la lluvia de antes, los negocios de antes, la vida y la gente de antes&#8230; y, por supuesto, los pol\u00edticos de antes.<\/strong> \u00bfQu\u00e9 metodolog\u00eda fiable y qu\u00e9 datos objetivos se han utilizado para llegar a semejante conclusi\u00f3n? <strong>Obviamente, es una deducci\u00f3n de viejos cabreados y j\u00f3venes desinformados.<\/strong><\/p>\n<p>Lo correcto ser\u00eda aceptar contra toda impresi\u00f3n personal que ni la clase pol\u00edtica actual es tan mala, percibida por los ciudadanos como el tercero de sus problemas, seg\u00fan las encuestas del CIS; ni los pol\u00edticos de hace dos o tres d\u00e9cadas eran tan buenos, como subjetivamente sostiene una parte de la opini\u00f3n p\u00fablica y cierta prensa. <strong>Estas diferencias de opini\u00f3n est\u00e1n sustentadas en la limitada informaci\u00f3n que sobre la actividad pol\u00edtica manej\u00e1bamos tiempo atr\u00e1s, en comparaci\u00f3n con el apabullante conocimiento del que hoy disponemos sobre el quehacer cotidiano de nuestros dirigentes.<\/strong> Este factor informativo es el mismo que induce a la modernidad al pesimismo vital por asistir en tiempo real a todas las desgracias del mundo, que a\u00fan as\u00ed son muchas menos de las que antes suced\u00edan cerca y lejos de nosotros, pero que los seres humanos ignor\u00e1bamos. <strong>Tener o no tener noticias, esa es la cuesti\u00f3n de la opini\u00f3n.<\/strong><\/p>\n<p><strong><em>Cuidado con la memoria<\/em><\/strong><\/p>\n<p>La clase dirigente pasada vivi\u00f3 un tiempo convulso y personaliz\u00f3 la proyecci\u00f3n de los miedos y perplejidades de la sociedad de su \u00e9poca tras el final del franquismo. Los pol\u00edticos de la transici\u00f3n fueron una improvisaci\u00f3n, un apa\u00f1o para salir de una crisis in\u00e9dita. En general, carec\u00eda de capacidad para la gesti\u00f3n de aquel empe\u00f1o hist\u00f3rico y se apoy\u00f3 en idearios y m\u00e9todos de organizaci\u00f3n obsoletos en el mundo democr\u00e1tico. <strong>De ninguna manera puede mitificarse una labor repleta de cobard\u00edas y transigencias \u00e9ticas, que permiti\u00f3 la autotransformaci\u00f3n de la dictadura, la consolidaci\u00f3n del heredero mon\u00e1rquico designado por el dictador y la impunidad de los cr\u00edmenes de cuarenta a\u00f1os. Nos regalaron una democracia averiada y tutelada por los cuarteles.<\/strong> \u00bfHicieron lo que pudieron? \u00bfEstuvieron a la altura de las circunstancias? Hay muchas dudas.<\/p>\n<p>No se puede caminar por la historia con la memoria dormida. \u00bfNo fue Adolfo Su\u00e1rez el modelo del franquista reconvertido, el que por narcisismo y ambiciones personales se transmut\u00f3, de la noche a la ma\u00f1ana, en palad\u00edn democr\u00e1tico y hacedor de la gran chapuza de la transici\u00f3n de cuyas contradicciones fue finalmente v\u00edctima? \u00bfCabe considerar al socialista Felipe Gonz\u00e1lez como un gran estadista y l\u00edder carism\u00e1tico, un hombre que acab\u00f3 enfangado en una descomunal corrupci\u00f3n y siendo responsable de los cr\u00edmenes de Estado perpetrados por los GAL? \u00bfVamos a olvidar qui\u00e9n fue Fraga Iribarne, ministro de una dictadura criminal, c\u00f3mplice del terrorismo policial y cabeza de una derecha que neg\u00f3 para Euskadi autonom\u00eda, s\u00edmbolos e instituciones? \u00bfCu\u00e1ndo se hizo dem\u00f3crata Santiago Carrillo en medio de su viejo pensamiento totalitario? <strong>\u00bfQu\u00e9 tienen de admirables estos y otros pol\u00edticos de pasados a\u00f1os?<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0A los pol\u00edticos de entonces, tambi\u00e9n a los l\u00edderes vascos, les sobraba ilusi\u00f3n, es cierto.<\/strong> Como a toda la sociedad; pero tener sue\u00f1os no les hac\u00eda m\u00e1s competentes ni supon\u00eda un m\u00e9rito o compensaci\u00f3n por sus carencias. A aquella clase pol\u00edtica le falt\u00f3 grandeza, no por inexperiencia, sino porque no nos dijo la verdad y nos ocult\u00f3 asuntos fundamentales. <strong>Con los medios y t\u00e9cnicas informativas de hoy la actuaci\u00f3n de aquellos dirigentes ser\u00eda ampliamente reprobada: el buen cr\u00e9dito que se les atribuye es resultado de nuestra inocencia democr\u00e1tica.<\/strong><\/p>\n<p>El buen cartel de los pol\u00edticos de la transici\u00f3n procede tambi\u00e9n de que eran m\u00e1s sobrios y \u201cm\u00e1s baratos\u201d. Y puede que hasta fueran m\u00e1s honrados, lo que contrasta con la mala imagen que padecen los responsables p\u00fablicos actuales por el c\u00famulo de sus privilegios y el n\u00famero de profesionales electos o nombrados que trabajan para la Administraci\u00f3n. Aqu\u00ed surge un problema de percepci\u00f3n del valor calidad\/precio, porque la eficacia de la gesti\u00f3n p\u00fablica es hoy muy superior a la desarrollada en d\u00e9cadas precedentes. <strong>Lo que antes se pod\u00eda disculpar a un pol\u00edtico hoy ser\u00eda imperdonable: nuestra ingenuidad se ha transformado en exigencia.<\/strong><\/p>\n<p><strong><em>Todo ha cambiado<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Nos hallamos en una sociedad radicalmente diferente a la que conocimos tres d\u00e9cadas atr\u00e1s. Vivimos mejor, pero insatisfechos. <strong>La calidad democr\u00e1tica es superior a la que antes conocimos; pero el problema es que permanece estancada y sus niveles de transparencia y competencia son inferiores a los que hubi\u00e9semos deseado<\/strong>. Parece que la clase pol\u00edtica se ha atrincherado y no est\u00e1 predispuesta a una relaci\u00f3n m\u00e1s participativa, abierta e intensa con la comunidad. Se dir\u00eda que ha perdido el contacto con la calle y est\u00e1 a la defensiva frente a la opini\u00f3n que la cuestiona. <strong>Los partidos hoy son como esas empresas obsoletas cuyo producto ya no se vende y a\u00fan as\u00ed creen poder seguir actuando como si el mercado -los ciudadanos, los electores- fuera el de siempre.<\/strong><\/p>\n<p>Es verdad que la pol\u00edtica se ha profesionalizado, cuando deber\u00eda considerarse un servicio transitorio; pero no es menos cierto que la democracia tienen poderosos enemigos que concentran sus ataques en su punto m\u00e1s fr\u00e1gil -los partidos- para enajenar las libertades y derivarlas a un severo control tecnocr\u00e1tico, un riesgo real que deber\u00eda obligarnos a diferenciar la cr\u00edtica racional a la clase pol\u00edtica, en base a hechos concretos, de las estrategias de derrumbe ideol\u00f3gico que buscar arruinar el sistema de libertades aprovechando nuestro desenga\u00f1o. <strong>Desconf\u00edo de las entidades y medios que hacen del derribo de la clase pol\u00edtica su af\u00e1n de cada d\u00eda y se permiten patrocinar la instauraci\u00f3n de un nuevo orden que satisfaga sus ambiciones e intereses. Mucho cuidado con los d\u00e9spotas y c\u00ednicos disfrazados de censores de nuestro imperfecto sistema democr\u00e1tico.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Los pol\u00edticos en Espa\u00f1a y Euskadi han cambiado de ayer a hoy lo mismo que hemos cambiado todos, no siempre a mejor<\/strong>: de la ilusi\u00f3n hemos pasado al desencanto, del activismo a la apat\u00eda, de la ideolog\u00eda a la tecnocracia, del discurso a la ret\u00f3rica, de la autoconfianza al pesimismo, de la sensibilidad a la indiferencia, de la verdad a la apariencia\u2026 Por mi parte, con la confianza no perdida en la indispensable sociedad pol\u00edtica, hago m\u00edas las palabras de Ernst J\u00fcnger contra la tiran\u00eda del ayer: \u201cUna acci\u00f3n correcta o bella se caracteriza por su capacidad de enmendar el pasado\u201d.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La benevolencia hacia el pasado es proporcional a las dudas que nos inspira el futuro y a la insatisfacci\u00f3n sobre el presente, de manera que las cosas de ayer nos parecen mejores que las de hoy y las que puedan venir ma\u00f1ana. 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