{"id":758,"date":"2012-11-20T10:56:33","date_gmt":"2012-11-20T09:56:33","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.com\/desmarcados\/?p=758"},"modified":"2012-11-27T14:05:15","modified_gmt":"2012-11-27T13:05:15","slug":"a-amar-a-otra-parte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/2012\/11\/20\/a-amar-a-otra-parte\/","title":{"rendered":"A amar a otra parte"},"content":{"rendered":"<iframe loading=\"lazy\" title=\"Telecinco  se querella por esto contra Pablo Herreros...\" width=\"660\" height=\"371\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/wymZCXOl6OE?feature=oembed\" frameborder=\"0\" allow=\"accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share\" referrerpolicy=\"strict-origin-when-cross-origin\" allowfullscreen><\/iframe>\n<p><strong>El amor, junto con los enigmas de Dios y la muerte, es el \u00fanico tema del que los humanos de hoy podr\u00edamos hablar con nuestros antepasados de hace cincuenta, cien o mil a\u00f1os.<\/strong> Sobre todo lo dem\u00e1s no nos entender\u00edamos. Esto explica que hayamos podido apreciar las historias de amor sencillo, incierto, superviviente y prohibido que nos ha presentado el exitoso serial espa\u00f1ol <em>Amar en tiempos revueltos<\/em>, que termin\u00f3 el jueves en La 1 despu\u00e9s de siete temporadas seguidas y casi 1.800 cap\u00edtulos que han dado para toda clase de experiencias pasionales, de las m\u00e1s leves y movidas por la urgencia sexual a las incestuosas y tr\u00e1gicas. <strong>No parece que la serie haya pretendido hacer una teor\u00eda general sobre el amor, como Lewis o From, porque un culebr\u00f3n se nutre de la simpleza emocional; pero ha logrado desplegar un amplio surtido de afectos<\/strong> en el marco temporal de la posguerra, del 47 al 57, a\u00f1os de angustias, penurias y olvidos.<\/p>\n<p>El m\u00e9rito de <em>Amar<\/em> ha consistido en ofrecer una alternativa honrosa a la telebasura, a la que siempre superaba en audiencia y respetabilidad de cuatro a cinco de la tarde. <strong>Otro de los motivos de su \u00e9xito ha sido la nostalgia, como <em>Cu\u00e9ntame<\/em>, al convocar a tantas personas que en aquella \u00e9poca miserable gastaron su juventud e ilusiones. H<\/strong>ay que reconocer en la serie un notable esfuerzo en ambientaci\u00f3n y caracterizaci\u00f3n, adem\u00e1s de un alto nivel de calidad art\u00edstica en <em>casting <\/em>e interpretaci\u00f3n. Sin embargo, se ha precipitado en concesiones absurdas, como ese tonto final en el que la familia, unida y feliz, contempla desde la terraza y a la luz de los candiles el paso del primer Sputnik sovi\u00e9tico, como si aquel sat\u00e9lite pionero fuese la estrella polar que anuncia el advenimiento salvador de la modernidad. Rid\u00edculo.<\/p>\n<p>Ahora la serie se traslada a Antena 3, que la retomar\u00e1 en enero; pero solo ser\u00e1 una secuela y es probable que, para satisfacci\u00f3n de Vasile, esta vez no le gane la partida a <em>S\u00e1lvame<\/em>. <strong>Temo que por ansiedad hagan perder al culebr\u00f3n ese aire llano y nada pretencioso de los tediosos relatos de sobremesa.\u00a0<\/strong><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El amor, junto con los enigmas de Dios y la muerte, es el \u00fanico tema del que los humanos de hoy podr\u00edamos hablar con nuestros antepasados de hace cincuenta, cien o mil a\u00f1os. Sobre todo lo dem\u00e1s no nos entender\u00edamos. 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