{"id":874,"date":"2013-03-13T09:19:47","date_gmt":"2013-03-13T08:19:47","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.com\/desmarcados\/?p=874"},"modified":"2013-03-13T09:20:22","modified_gmt":"2013-03-13T08:20:22","slug":"viviendo-con-dinosaurios-estan-aqui","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/2013\/03\/13\/viviendo-con-dinosaurios-estan-aqui\/","title":{"rendered":"Viviendo con dinosaurios. Est\u00e1n aqu\u00ed"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/blogs.deia.com\/desmarcados\/files\/2013\/03\/dinosaurio.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter  wp-image-875\" src=\"http:\/\/blogs.deia.com\/desmarcados\/files\/2013\/03\/dinosaurio.jpg\" alt=\"\" width=\"559\" height=\"569\" \/><\/a><\/p>\n<p>Pues no, los dinosaurios no se extinguieron hace sesenta y cinco millones de a\u00f1os. Esta especie, caracterizada por su incapacidad para afrontar los cambios y su escaso aprecio por la supervivencia, persiste sobre la Tierra de diferentes formas y su comportamiento est\u00fapido y su terquedad est\u00e1n presentes en todos los \u00e1mbitos del mundo humano. Quiz\u00e1s deber\u00edamos preguntarnos si tras nuestra aparente modernidad, la tecnolog\u00eda de vanguardia, el lenguaje cultivado y la ropa de \u00faltima moda no se esconde uno de estos bichos. <strong>Todos somos un poco dinosaurios cuando, por miedo, ego\u00edsmo o debilidad, negamos la mutabilidad de las cosas y nos aferramos a los dogmas y los principios de piedra.<\/strong> Algunos ni siquiera saben que son jur\u00e1sicos e incluso se jactan de su progresismo, pero no se desprenden de su obsoleto patr\u00f3n mental.<\/p>\n<p>Ha tenido que acontecer una crisis descomunal para que millones de\u00a0 personas despierten a la realidad; pero en lugar de mirarla de frente la respuesta a este desencanto es la ira y el impulso infantil de que todo, incluso lo bueno que ten\u00edamos, sea derribado y sobre sus escombros se alce \u00bfqu\u00e9? para a\u00f1adir m\u00e1s\u00a0 incertidumbre a nuestros problemas. Habr\u00eda que saber si la sociedad est\u00e1 encolerizada porque le han enga\u00f1ado o porque se ha quebrado su particular bienestar. Dudo de que la gente quiera una profunda renovaci\u00f3n del sistema econ\u00f3mico, pol\u00edtico y social y quiz\u00e1s solo lamente la prosperidad perdida. Si es as\u00ed, lo ocurrido no servir\u00e1 de nada y los sacrificios de ahora ser\u00e1n un per\u00edodo de sufrimiento para retroceder con ansiedad a los tiempos anteriores.<\/p>\n<p><strong><em>Dinosaurios econ\u00f3micos<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Es en la econom\u00eda donde m\u00e1s fielmente se refleja la naturaleza de las relaciones humanas y los valores dominantes. Somos como trabajamos y hacemos negocios. De modo que si en la empresa el principio regidor es la autoridad (\u201cyo mando, usted obedece\u201d) y no el sentido de mutua y leal colaboraci\u00f3n es que estamos condenados a reproducir una y otra vez los desastres sociales y sus inquietantes desequilibrios. Mientras el factor inspirador de la econom\u00eda no sea la \u00e9tica y no sit\u00fae a las personas en el centro de su actividad jam\u00e1s saldremos de la espiral del paro, la miseria y los desahucios. <strong>Ya que es imposible ser honestos, seamos al menos inteligentes.<\/strong><\/p>\n<p>Dinosaurios son quienes siguen creyendo que a los trabajadores hay que tratarles con autoritarismo y paternalismo -las dos caras de la misma moneda- desde la exigencia de un poder incontestable y la negativa a ver en ellos su capacidad creativa, sus ideas de mejora y su voluntad de hacer un trabajo m\u00e1s cualitativo y eficiente. La competitividad comienza en el punto de valoraci\u00f3n de las personas que contratamos y en nuestro talento para implicarles en un proyecto compartido hacia la innovaci\u00f3n y la calidad constante. Las relaciones humanas, en efecto, son complejas, pero no tanto que imposibiliten la conformaci\u00f3n estable de equipos motivados y competentes. Casi nunca fallan los trabajadores y siempre fracasan la direcci\u00f3n y su obstinaci\u00f3n en los resultados a corto plazo y ciegos a la versatilidad del mercado. L<strong>os dinosaurios en la econom\u00eda mandan mucho, gastan sin freno, ocupan todo el espacio y cuando caen provocan un gran estruendo.<\/strong> Entre Bernard Madoff y Rodrigo Rato, aut\u00e9nticos <em>tiranosaurios rex,<\/em> hay un sinf\u00edn de gerentes y empresarios obcecados en la perpetuaci\u00f3n anti\u00e9tica y la segregaci\u00f3n direcci\u00f3n-trabajadores que inevitablemente acabar\u00e1n en la ruina. El paro galopante es solo la consecuencia dram\u00e1tica de la devaluaci\u00f3n de la vieja econom\u00eda.<\/p>\n<p><strong><em>Dinosaurios pol\u00edticos<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Es un hecho: si la econom\u00eda se precipita al vac\u00edo, la democracia est\u00e1 en riesgo. No tengo claro si la actual repugnancia a la pol\u00edtica, perceptible en gran parte de la sociedad, difiere del rechazo a la democracia. Porque no hay democracia posible sin pol\u00edtica. La pol\u00edtica es la canalizaci\u00f3n del ejercicio del poder y forma parte esencial de la naturaleza humana, de la que no hemos extirpado a\u00fan el mecanismo de la depredaci\u00f3n. La democracia no es el acto peri\u00f3dico de votar, sino la corresponsabilidad permanente en el gobierno de lo com\u00fan. Este es el destino y no hay alternativa.<\/p>\n<p>El mayor problema lo tienen los partidos pol\u00edticos, a los que se observa con justa indignaci\u00f3n. Lo peor no es el s\u00edntoma de la corrupci\u00f3n: es la incompetencia y levedad moral de los que gobiernan o aspiran a ello. Son los dinosaurios de una democracia esclerotizada. Y mientras mantienen sus viciados m\u00e9todos internos, declaran su prop\u00f3sito de abrirse a la sociedad. \u00bfAbrirse? Ser\u00eda poco. Los partidos tienen que ser radicalmente sociedad y desprenderse de su obsesi\u00f3n de control del poder. Se acab\u00f3 el liderazgo carism\u00e1tico del siglo pasado con el que pastorear a la gente. <strong>La pol\u00edtica camina hacia la multiplicidad de liderazgos y la cooperaci\u00f3n entre culturas ideol\u00f3gicas que habitan nuestro mundo plural.<\/strong> Y en esta nueva pol\u00edtica lo de menos ser\u00e1 el bien hablar, el espect\u00e1culo de los discursos de dise\u00f1o y la intermediaci\u00f3n interesada de los medios de comunicaci\u00f3n. Dos acciones medir\u00e1n su valor: el ejercicio de una gobernanza participativa y el compromiso con la verdad limpia y transparente.<\/p>\n<p>A la democracia se le ha quedado estrecho y viejo el traje confeccionado con la dial\u00e9ctica izquierda-derecha, una caduca moda jur\u00e1sica. No es que las ideolog\u00edas tiendan a la convergencia, sino que los principios han sido alterados por la realidad y esto hace que la izquierda deje de ser una \u00e9pica y la derecha un ego\u00edsmo. \u00bfRefundar el capitalismo o acabar con \u00e9l? Bien, \u00bfy cu\u00e1l es el modelo continuador? Sea el que sea deber\u00e1 tener tres caracter\u00edsticas indispensables: m\u00e1s democr\u00e1tico, m\u00e1s \u00e9tico y m\u00e1s integrador. <strong>La revoluci\u00f3n tambi\u00e9n es un dinosaurio.<\/strong><\/p>\n<p><strong><em>Dinosaurios sociales<\/em><\/strong><\/p>\n<p>No soy el m\u00e1s optimista de los ciudadanos si observo la indolencia de la sociedad ante su quiebra. El individualismo salvaje que hemos forjado con el aparente bienestar, incentivado por los grandes poderes, no permite albergar esperanzas inmediatas en la transformaci\u00f3n de nuestro mundo. La educaci\u00f3n amputa la conciencia cr\u00edtica de los j\u00f3venes y les satura de conocimientos in\u00fatiles. La familia ha dimitido y se ha decretado el fin de toda verdad indiscutible que cohesione a las personas en un proyecto diverso pero compartido.<\/p>\n<p>Miro a la Iglesia como cat\u00f3lico y me descorazona. Ninguna intenci\u00f3n de cambio, cerrada sobre s\u00ed misma y ajena a las demandas de renovaci\u00f3n de su proyecto y sus prioridades. \u00bfConfiar que el nuevo Papa traiga un aire nuevo y rescate la vivencia espiritual de tanta gente que busca sentido para su vida? <strong>\u00bfPedir que la Iglesia de hoy sea nuestro <em>google<\/em>?<\/strong> \u00bfCreer que el sucesor de Benedicto XVI devolver\u00e1 a los fieles la capacidad de organizarse y decidir c\u00f3mo ha de ser la Iglesia del siglo XXI? \u00bfPensar que prevalecer\u00e1 la compasi\u00f3n sobre el miedo, el perd\u00f3n sobre el castigo y la verdad sobre los dogmas momificados? A estas alturas, se puede creer en Dios como la \u00fanica certeza que nos queda, pero jam\u00e1s en los secuestradores de su mensaje y due\u00f1os del tinglado de la vana solemnidad. <strong>El mundo creyente responde con la bofetada de la indiferencia a los dinosaurios del Vaticano.<\/strong><\/p>\n<p>Hay una \u00e9poca que se derrumba y otra que nace llena de dudas. La percibimos, pero sabemos m\u00e1s c\u00f3mo no tiene que ser que c\u00f3mo ha de ser finalmente. Esto no es una revoluci\u00f3n que se materializa a base de destrucci\u00f3n y violencia. Es un cambio absoluto sobre bases distintas de las actuales. Ante este hecho imparable, se trata de elegir: s<strong>er dinosaurio que se extingue en su simpleza o ser ciudadano de una nueva era de responsabilidad \u00e9tica, reconocimiento mutuo y afirmaci\u00f3n de la grandeza humana.<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Pues no, los dinosaurios no se extinguieron hace sesenta y cinco millones de a\u00f1os. Esta especie, caracterizada por su incapacidad para afrontar los cambios y su escaso aprecio por la supervivencia, persiste sobre la Tierra de diferentes formas y su comportamiento est\u00fapido y su terquedad est\u00e1n presentes en todos los \u00e1mbitos del mundo humano. 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