{"id":905,"date":"2013-04-11T14:48:30","date_gmt":"2013-04-11T12:48:30","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.com\/desmarcados\/?p=905"},"modified":"2013-04-11T14:48:30","modified_gmt":"2013-04-11T12:48:30","slug":"y-si-nos-levantamosen-homenaje-a-jose-luis-sampedro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/2013\/04\/11\/y-si-nos-levantamosen-homenaje-a-jose-luis-sampedro\/","title":{"rendered":"\u00bfY si nos levantamos?(en homenaje a Jos\u00e9 Luis Sampedro)"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/blogs.deia.com\/desmarcados\/files\/2013\/04\/cientos-escrache-informativo-ppcv-desahucios-tinima20130409-1386-5.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-907\" src=\"http:\/\/blogs.deia.com\/desmarcados\/files\/2013\/04\/cientos-escrache-informativo-ppcv-desahucios-tinima20130409-1386-5.jpg\" alt=\"\" width=\"627\" height=\"352\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/files\/2013\/04\/cientos-escrache-informativo-ppcv-desahucios-tinima20130409-1386-5.jpg 627w, https:\/\/blogs.deia.eus\/desmarcados\/files\/2013\/04\/cientos-escrache-informativo-ppcv-desahucios-tinima20130409-1386-5-300x168.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 627px) 100vw, 627px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Tengo especial devoci\u00f3n por Coca-Cola como marca y como marketing. Sus anuncios son peque\u00f1os tratados de humanismo, sociolog\u00eda y cultura, todo en uno, \u00a0que retratan y ensalzan la naturaleza com\u00fan de las personas al margen de sus or\u00edgenes y proyectos vitales. Eso explica, visto sin prejuicios, por qu\u00e9 es el emblema m\u00e1s universal. La \u00faltima campa\u00f1a es un rizo intelectual, burbujeante, entre una propuesta obvia y otra intercalada: sit\u00faa a las sillas (a las que autodenomina \u201cel poder\u201d) como el enemigo que nos condena al sedentarismo y la obesidad, por lo que nos invita a la rebeld\u00eda de levantarnos para emprender una vida sana. De ah\u00ed deriva al mensaje, netamente subliminal, \u201c\u00bfY si nos levantamos?\u201d, que suena en su contexto levantisco a una incitaci\u00f3n al alzamiento, indeterminado y emocional, pero tambi\u00e9n orientado, sin decirlo, a responder contra las causas y los efectos de la crisis. S\u00ed, solo es una campa\u00f1a comercial, llena de juvenil ingenuidad, nada m\u00e1s que una actitud de insubordinaci\u00f3n po\u00e9tica; p<strong>ero que cae sobre el suelo f\u00e9rtil del cabreo social y los deseos colectivos de cambiarlo todo.<\/strong> Hasta donde puede, con matizada ambig\u00fcedad, Coca-Cola ofrece su complicidad en el empe\u00f1o p\u00fablico de una gran catarsis.<\/p>\n<p>El problema es que la insurrecci\u00f3n bien entendida exige algo m\u00e1s que sentimientos de indignaci\u00f3n y abstractos prop\u00f3sitos innovadores para otorgarle alg\u00fan cr\u00e9dito. Derribar sillas, sillones, tronos y poltronas -odiosos s\u00edmbolos del poder- ser\u00eda apasionadamente in\u00fatil si no previ\u00e9ramos desde ahora el resultado de que las mismas sillas, sillones, tronos y poltronas volver\u00e1n a estar ocupados por otros l\u00edderes que nos llevar\u00e1n a parecidos o peores desastres que el actual. <strong>\u00bfY qu\u00e9 hacemos despu\u00e9s de levantarnos?,<\/strong> esa es la cuesti\u00f3n, pero tambi\u00e9n c\u00f3mo y a qu\u00e9 precio hay que llevar a cabo el cambio de nuestro sistema econ\u00f3mico y pol\u00edtico. De hecho, ya existe una plataforma llamada <em>\u00a1En pie!<\/em>, que tiene previsto rodear el Congreso espa\u00f1ol el pr\u00f3ximo 25 de abril. <strong>Seg\u00fan mi percepci\u00f3n, coinciden dos perspectivas de futuro contradictorias en la sociedad crispada<\/strong>: una, de radicalismo democr\u00e1tico, aspira a restituir a la comunidad el control de las decisiones p\u00fablicas y profundizar en la \u00e9tica y la cooperaci\u00f3n como motores de un desarrollo social m\u00e1s justo; y otra, singularmente revolucionaria, conf\u00eda en una nueva era de soluciones socialistas al constatar el fracaso definitivo del modelo capitalista y tambi\u00e9n de la democracia representativa. Las dos tienen miedo.<\/p>\n<p><strong><em>Las formas y el fondo<\/em><\/strong><\/p>\n<p>No conozco ninguna sociedad equilibrada dispuesta a lanzarse a la aventura de la ruptura del sistema. \u201cLa soluci\u00f3n es un estallido\u201d, declaraba hace poco L. E. Aute. <strong>Para que una sublevaci\u00f3n sea factible se necesitan tres factores: que la mayor\u00eda no tenga nada que perder, que la angustia y el rencor se retroalimenten hasta resultar insuperables y que el futuro sea tan desesperado como el presente.<\/strong> \u00bfEst\u00e1 dispuesto nuestro artista a perder los privilegios de su acomodada vida? Lo que parece es que hay unas ganas irresistibles de echar abajo el orden actual, pero hasta ahora nadie ha concretado la alternativa que debe sucederle. \u00bfQu\u00e9 fue del 15-M? Es algo infantil afirmar vehementemente lo que no se quiere y no saber con certeza lo que se desea, lo que indica que a nuestros objetivos de transformaci\u00f3n a\u00fan les falta madurez.<\/p>\n<p>As\u00ed que, de momento, <strong>todo queda en zarandear a los poderes y ejercer peque\u00f1os pero trascendentes quebrantamientos de la ley<\/strong>. Jueces, bomberos, polic\u00edas, cerrajeros y funcionarios se niegan a participar en los desahucios. Algunas instituciones han amenazado (\u00bfo chantajeado?) a los bancos con retirar sus dep\u00f3sitos si ejercen el desalojo de viviendas. Y es probable que la presi\u00f3n social vaya en aumento hasta provocar situaciones l\u00edmite. En este punto <strong>la clase dirigente deber\u00eda adoptar una actitud menos defensiva y asumir los inconvenientes de los alborotos como tributo a sus errores y como v\u00e1lvula de escape de la c\u00f3lera ciudadana.<\/strong><\/p>\n<p>La t\u00e1ctica de los escraches (protestas masivas centradas sobre el domicilio o lugar de trabajo de alguien a quien se quiere denunciar) no ser\u00eda un problema si se reconociese la desigualdad del sufrimiento de los desahuciados con su miseria y los pol\u00edticos con las protestas. El padecimiento de los gobernantes est\u00e1 impl\u00edcito en la naturaleza de sus cargos y su salario. El riesgo de este tipo de acoso estriba en que la heterogeneidad de los manifestantes conlleva un cierto descontrol: al final, un exceso o episodio violento puede ser, por las formas, letal para el fondo y raz\u00f3n del ejercicio del reproche personalizado. En todo caso, el debate no est\u00e1 en la legalidad o no del escrache, sino en los motivos y sentimientos colectivos que han activado a este tipo de reacciones agresivas. <strong>Ver a pol\u00edticos culpables zaheridos por las masas es al menos un espect\u00e1culo compensador del dolor de los pobres y parados.<\/strong> Una vez m\u00e1s el PP y los poderes medi\u00e1ticos afines alteran la carga de la prueba criminalizando a airados ciudadanos: <strong>el victimismo pol\u00edtico frente al pueblo enfurecido es un sarcasmo<\/strong>. Triste gobierno es el que no tiene m\u00e1s defensor que la polic\u00eda.<\/p>\n<p><strong><em>La rebeli\u00f3n de los viejos<\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong> Los movimientos de protesta ser\u00e1n tanto m\u00e1s radicales cuanto m\u00e1s dura y duradera sea la crisis con sus injusticias y la clase pol\u00edtica con su incompetencia y\u00a0 corruptelas.<\/strong> Est\u00e1 por ver hasta qu\u00e9 punto llegan a desafiar los equilibrios del sistema y si produce, como se desea, una aceleraci\u00f3n imparable de las reformas democr\u00e1ticas y econ\u00f3micas.<strong> \u00bfY si a los meritorios grupos contra el desahucio se les uniera un colectivo a\u00fan m\u00e1s potente? El de los viejos, jubilados y pensionistas, por ejemplo.<\/strong> Estas personas constituyen una mayor\u00eda social, tienen poco que perder en raz\u00f3n de sus reducidas expectativas, les sobra tiempo, poseen experiencia, acumulan mucho conocimiento y podr\u00edan est\u00e1n dispuestas al sacrificio por sus hijos y nietos. Son los m\u00e1ximos indignados, no solo porque los recortes sociales se han cebado sobre ellos, sino tambi\u00e9n porque perciben las injusticias y los abusos de la crisis con m\u00e1s criterio y desde valores m\u00e1s profundos que los que manejan nuestros j\u00f3venes.<\/p>\n<p>Si los viejos se lo propusieran, organiz\u00e1ndose en \u00e1mbitos espec\u00edficos (sanidad, servicios sociales, entidades financieras, partidos e instituciones) paralizar\u00edan el pa\u00eds y llevar\u00edan el sistema al caos. \u00bfCargar\u00eda a pelotazos la polic\u00eda contra un escrache o boicot protagonizados por una multitud de ancianos? \u00bfSe atrever\u00eda el Gobierno a enfrentarse a tantos millones de votantes? \u00bfQu\u00e9 podr\u00eda hacer el sector bancario si las personas mayores decidieran vaciar sus libretas de ahorro? Mucho cuidado con esta gente porque su poder de agitaci\u00f3n es potencialmente m\u00e1s poderoso que el de todos los sindicatos y grupos c\u00edvicos juntos. Quiz\u00e1s decidan pasar de espectadores pasivos de los sufrimientos de sus hijos y de la incertidumbre de sus nietos a activistas de la refundaci\u00f3n econ\u00f3mica y pol\u00edtica: perdida toda esperanza, poco importa perder el pudor a la algarada y el miedo a terminar machacados.<\/p>\n<p>La marea contenida de la rebeli\u00f3n democr\u00e1tica goza de apoyo popular y es mayoritaria. Se trata de una fuerza imprecisa e incluso contradictoria; pero su capacidad de liquidaci\u00f3n del sistema es muy potente. Nos estamos aproximando a un punto sin retorno y si quienes tienen que incorporar soluciones justas (trabajo, solidaridad, \u00e9tica empresarial y responsabilidad pol\u00edtica) no proporcionan esperanza, entonces, s\u00ed, y no al modo pueril de Coca-Cola, habr\u00e1 llegado el momento de levantarse. Hoy se advierte la amenaza. Ma\u00f1ana, la certeza. <strong>\u00bfRevoluci\u00f3n? Qu\u00e9 extra\u00f1o, si solo se trata de que se cumpla la voluntad del pueblo soberano.<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Tengo especial devoci\u00f3n por Coca-Cola como marca y como marketing. Sus anuncios son peque\u00f1os tratados de humanismo, sociolog\u00eda y cultura, todo en uno, \u00a0que retratan y ensalzan la naturaleza com\u00fan de las personas al margen de sus or\u00edgenes y proyectos vitales. Eso explica, visto sin prejuicios, por qu\u00e9 es el emblema m\u00e1s universal. 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