{"id":12128,"date":"2019-09-26T22:25:38","date_gmt":"2019-09-26T20:25:38","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/?p=12128"},"modified":"2019-09-30T13:56:02","modified_gmt":"2019-09-30T11:56:02","slug":"gps-o-el-camionero-perdido","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/2019\/09\/26\/gps-o-el-camionero-perdido\/","title":{"rendered":"GPS ( o el camionero perdido)"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/files\/2019\/09\/20190925112740_camion-sondika-imagen-sos-deiak_foto610x342.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-12131\" width=\"407\" height=\"228\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/files\/2019\/09\/20190925112740_camion-sondika-imagen-sos-deiak_foto610x342.jpg 610w, https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/files\/2019\/09\/20190925112740_camion-sondika-imagen-sos-deiak_foto610x342-580x325.jpg 580w\" sizes=\"auto, (max-width: 407px) 100vw, 407px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>La semana pasada un buen amigo acompa\u00f1\u00f3 a su hija a una tienda que <em>ya<\/em> no exist\u00eda pero que todav\u00eda figuraba en Googlemaps. Esta semana un camionero polaco ha quedado atrapado con su trailer de materias peligrosas en un camino rural tras seguir las indicaciones de su GPS.<\/p>\n\n\n\n<p>No es la primera vez que ocurre ni lo primero ni lo segundo, pero como siempre lo an\u00e9cdotico apunta a lo estructural que, en este caso, es la utilizaci\u00f3n cada vez m\u00e1s habitual de todo tipo de dispositivos electr\u00f3nicos en nuestra vida cotidiana. Pues en efecto m\u00e1s all\u00e1 de Facebook, Twitter, Instagran o Whatsapp, hay ya un  sinn\u00famero de aplicaciones  que supuestamente nos hacen la vida m\u00e1s f\u00e1cil, siempre, eso s\u00ed, que tengamos conexi\u00f3n y cobertura.<\/p>\n\n\n\n<p>Por supuesto, no se trata de adoptar una actitud ludita y tanto menos cuanto que la transformaci\u00f3n  es imparable, pero si acaso de parar  un momento para ponerse a pensar  qu\u00e9 ganamos y qu\u00e9 perdemos en todo esto. Lo que ganamos suele estar claro, pero lo que perdemos no tanto. A\u00fan as\u00ed cada vez es m\u00e1s evidente que<strong> nuestra atenci\u00f3n es m\u00e1s dispersa<\/strong> &#8211; ya casi nadie aguanta un par de p\u00e1ginas  de lectura- <strong>nuestra memoria , m\u00e1s a corto plazo<\/strong> -confiando en todos los <em>repositorios<\/em> a nuestro alcance- y <strong>nuestros movimientos menos libres<\/strong>, pues , por ejemplo los servicios ofrecidos algor\u00edtmicamente obedecen a intereses prefijados: nada m\u00e1s curioso que ver a los <em>turistas-de-un-d\u00eda<\/em> buscando en Google lugares para comer o tomar algo que  mayormente no son sino franquicias de grandes multinacionales.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero la suerte est\u00e1 echada y s\u00f3lo nos podemos dar cuenta de lo mala que es cuando queremos visitar una tienda realmente inexistente o no podemos comprender &#8211; porque no entendemos un idioma- lo que nos gritan desde una caser\u00edo pr\u00f3ximo para que no insistamos en continuar por un camino por mucho que se empe\u00f1e el GPS, que es lo que le ocurri\u00f3 a ese camionero polaco&#8230;<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La semana pasada un buen amigo acompa\u00f1\u00f3 a su hija a una tienda que ya no exist\u00eda pero que todav\u00eda figuraba en Googlemaps. 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