{"id":138,"date":"2016-06-26T08:45:48","date_gmt":"2016-06-26T06:45:48","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.com\/el-paseante\/?p=138"},"modified":"2016-06-26T15:49:50","modified_gmt":"2016-06-26T13:49:50","slug":"mi-fontana-de-oro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/2016\/06\/26\/mi-fontana-de-oro\/","title":{"rendered":"Mi Fontana de Oro"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"irc_mi ippJX19CTbVw-pQOPx8XEepE\" src=\"https:\/\/v4s2.yimg.com\/so\/7298\/12910707843_fb6eeba7ec_b.jpg\" alt=\"\" width=\"434\" height=\"325\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Tan s\u00f3lo suelo ralentizar mi paseo cotidiano cuando llego a la altura de una fuente pentagonal de doce ca\u00f1os situada en un extremo del Parque de Do\u00f1a Casilda. No lo puedo evitar. Disminuyo el ritmo y cierro los ojos durante unos segundos para escuchar el murmullo del agua, que me parece el sonido m\u00e1s\u00a0 puro que se puede llegar a o\u00edr.<\/p>\n<p>Algo tiene el agua para que\u00a0 en todas las culturas conocidas haya sido una figura tan relevante. En la nuestra, en la medida en que somos una civilizaci\u00f3n del desierto, monoteista y monotem\u00e1tica, el agua fue\u00a0 el lugar sobre el\u00a0 que se mov\u00eda\u00a0 el espir\u00edtu del dios \u00fanico en el <em>G\u00e9nesis<\/em>. Y en la medida en que somo una civilizaci\u00f3n de la pradera, ya los fil\u00f3sofos presocr\u00e1tcos hablaron de ella como uno de los elementos fundamentales ( Tales de Mileto lo consideraba el origen de todo). Pero tambi\u00e9n en las civilizaciones del monz\u00f3n, como China, el agua fue\u00a0 y es una fuerza muy activa, como puede verse reflejado en los or\u00e1culos del <em>Yi Ching.<\/em><\/p>\n<p>A\u00fan as\u00ed ese agua ordenada que suponen las fuentes parece ser que fue tra\u00edda a nuestros lares\u00a0 por la cultura isl\u00e1mica, junto con los jardines y\u00a0 sus arbolados. El \u00e9xito fue\u00a0 definitivo y, m\u00e1s all\u00e1 de su polisemia ( no hay m\u00e1s que pensar en la cantidad de veces que utilizamos la palabra fuente con diversos sentidos, pero todos en relaci\u00f3n a su\u00a0 etimolog\u00eda: manantial), ha\u00a0 reververado entre\u00a0 nosotros una y otra vez. Por poner\u00a0 tan s\u00f3lo dos ejemplos, es dificil olvidarse del ba\u00f1o de Anita Ekberg en la Fontana de Trevi (<em> La dolce vita<\/em>, 1960, Federico Fellini) o,\u00a0 de las intrigas que\u00a0 emergen de <em>La Fontana de Oro<\/em>, primera obra de Benito P\u00e9rez Gald\u00f3s en la que, por cierto, agentes liberales se infiltraban en las filas realistas para radicalizarlas\u00a0 y , ante sus desmanes, presentarse como salvadores de la Patria ( \u00bf te suena\u00a0 a algo todo esto, querido\/a lector\/a?. Piensa y acertar\u00e1s)<\/p>\n<p>Pero en fin, escuchar el murmullo de cualquier fuente, consigue, justamente, que no divaguemos sobre nada de todo\u00a0 lo anterior, sino que nos dejemos llevar hacia alg\u00fan momento en el que el lenguaje\u00a0 no era en modo alguno necesario para la vida.<\/p>\n<p>P.D. Una curiosidad: \u00bfcu\u00e1l es tu Fontana de Oro?<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; &nbsp; Tan s\u00f3lo suelo ralentizar mi paseo cotidiano cuando llego a la altura de una fuente pentagonal de doce ca\u00f1os situada en un extremo del Parque de Do\u00f1a Casilda. No lo puedo evitar. 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