{"id":13886,"date":"2020-05-31T21:15:56","date_gmt":"2020-05-31T19:15:56","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/?p=13886"},"modified":"2020-06-02T09:43:11","modified_gmt":"2020-06-02T07:43:11","slug":"la-cabana-el-sindrome-de","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/2020\/05\/31\/la-cabana-el-sindrome-de\/","title":{"rendered":"LA CABA\u00d1A (El s\u00edndrome de)"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/files\/2020\/05\/caba\u00f1a-de-thoreau.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-13888\" width=\"350\" height=\"233\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/files\/2020\/05\/caba\u00f1a-de-thoreau.jpg 600w, https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/files\/2020\/05\/caba\u00f1a-de-thoreau-580x387.jpg 580w\" sizes=\"auto, (max-width: 350px) 100vw, 350px\" \/><figcaption>La caba\u00f1a de Thoreau<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Cada vez hay m\u00e1s gente que deja caer <em>sotto voce<\/em> que no se lo ha pasado tan mal durante la fase m\u00e1s dura del confinamiento, aquella en la que, salvo tener un perro, apenas  si se pod\u00eda salir de casa.<\/p>\n\n\n\n<p>Por supuesto , hay excepciones, notablemente  quienes han tenido que tirar de teletrabajo en cualquiera de sus \u00e1mbitos ( laboral o educativo, mayormente) y, <em>of course,<\/em> los miembros (y miembras) del mundo sanitario.<\/p>\n\n\n\n<p>Se relatan al respecto jornadas gozosas, sin horarios, tomando el sol   a traves de las ventanas abiertas, leyendo pl\u00e1cidamente en el sof\u00e1, viendo toda una serie de series , as\u00ed como  pel\u00edculas  tan grabadas como almacenadas, disfrutando de los d\u00edmes y diretes familiares y conectando ( y desconectando: esto es muy importante) con \u00abel exterior\u00bb pr\u00f3ximo por medio de las diferentes aplicaciones electr\u00f3nicas que, sum\u00e1ndose a las ya integradas en la vida cotidiana , han hecho su agosto.<\/p>\n\n\n\n<p>Y claro, como el gozo, que al decir de Roland Barthes es un placer proactivo en su singular pasividad, no es  por lo general de recibo en una cultura del trabajo , sino m\u00e1s bien s\u00edntoma de  anormalidad o patolog\u00eda, en seguida ha habido h\u00e1biles dictaminadores que han  recuperado para esta manifestaci\u00f3n particular el viejo diagn\u00f3stico del \u00absindrome de la caba\u00f1a\u00bb, antes vinculado a  c\u00e1rceles y hospitales.<\/p>\n\n\n\n<p>Y as\u00ed, como lo cort\u00e9s no quita lo valiente, se ha ido extendiendo la idea de que el deseo de  no abandonar este confinamiento gozoso , en realidad es un miedo inconsciente  a salir de casa, ya en el borde del precipicio de la agorafobia&#8230;O, \u00bf acaso no es lo normal, desear salir, sobre todo para consumir cuanto antes m\u00e1s y mejor- y de paso reactivar la econosuya?<\/p>\n\n\n\n<p>No s\u00e9, pero desde lejos percibo la ceja izquierda levantada de alguno  de aquellos  buscadores &nbsp;de oro  norteamericanos que sol\u00edan pasar meses enteros en sus caba\u00f1as tan campantes, sin saber que eran la figura viviente del \u00abretirado\u00bb de Thoreau, o del \u00abanarca\u00bb que luego popularizar\u00eda Ernst J\u00fcnger&#8230;Tan ajenos todos ellos al \u00abs\u00edndrome de la caba\u00f1a\u00bb&#8230;<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cada vez hay m\u00e1s gente que deja caer sotto voce que no se lo ha pasado tan mal durante la fase m\u00e1s dura del confinamiento, aquella en la que, salvo tener un perro, apenas si se pod\u00eda salir de casa. 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