{"id":15521,"date":"2020-12-13T12:56:14","date_gmt":"2020-12-13T11:56:14","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/?p=15521"},"modified":"2020-12-15T18:23:55","modified_gmt":"2020-12-15T17:23:55","slug":"ensonaciones-del-paseante-solitario","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/2020\/12\/13\/ensonaciones-del-paseante-solitario\/","title":{"rendered":"ENSO\u00d1ACIONES( del paseante solitario)"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/files\/2020\/12\/enso\u00f1aciones-rousseau.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-15585\" width=\"163\" height=\"253\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Perseguido por las autoridades civiles y religiosas, incluso apedreada su casa por una multitud ,Jean- Jacques Rousseau se refugi\u00f3  en la Isla de Saint- Pierre, situada en el lago suizo  de Bienne, durante un mes y medio desde el 12 de setiembre de 1765.<\/p>\n\n\n\n<p>A\u00f1os despu\u00e9s,  poco antes  de su muerte, el luego c\u00e9lebre autor  de obras como  <em>El Emilio<\/em>  o<em> Las Confesiones<\/em> , comenz\u00f3 a escribir  sus recuerdos  de aquella breve estancia en un libro inacabado  que se titular\u00eda<em> Las enso\u00f1aciones del paseante solitario<\/em>. <\/p>\n\n\n\n<p>Paseante irreductible,  he vuelto  leer esta obra poco a poco en estas largas tardes de oto\u00f1o y pandemia, y m\u00e1s  all\u00e1 del tono jerem\u00edaco que destilan la mayor\u00eda de sus p\u00e1ginas , me he detenido en su quinto paseo &#8211; el libro est\u00e1 ordenado por cap\u00edtulos \/ paseos &#8211; , el dedicado a la reflexi\u00f3n sobre su modo de vida en dicha  isla.<\/p>\n\n\n\n<p>En ese cap\u00edtulo, Rousseau confiesa que su mayor placer durante aquellos d\u00edas  fue el \u00abprecioso <em>far niente<\/em>\u00bb que le llev\u00f3 a dedicarse a recorrer en sucesivas salidas toda la isla, sin preocuparse siquiera de desembalar los libros que se hab\u00eda llevado  y cambiando los <em>papelotes<\/em> de su escritorio por flores y heno.<\/p>\n\n\n\n<p>Entusiasta, como le sabemos,  de para\u00edsos perdidos  y profeta de los recuperables,  parece  que en esta breve estancia Rousseau vivi\u00f3  la utop\u00eda, su utop\u00eda, para volver despu\u00e9s  al mundo de donde hab\u00eda escapado porque acaso no pod\u00eda  admitir la insoportable levedad del ser. <\/p>\n\n\n\n<p>Sin duda, alguien como \u00e9l no pudo llevar esa vida de alternancia entre la utop\u00eda escrita y la utop\u00eda vivida de no ser por  las muchas amistades solidarias que tuvo a lo largo de los a\u00f1os, como la de los fil\u00f3sofos  Denis Diderot o David Hume, y , sobre todo, por  el mecenazgo de grandes mujeres ilustradas , como  Louise d&#8217;\u00c9pinay que, al cabo, siempre le acog\u00edan, a pesar de su misoginia y de su desastrosa e irresponsable vida amorosa.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero, aun as\u00ed, y como luego recordar\u00e1 Roland Barthes en el ya en otras ocasiones mentado  <em>Lo neutro<\/em>, su ejemplo, el ejemplo de esta alternancia entre los paseos f\u00edsicos y metaf\u00edsicos, se ha convertido en un significante  de interpretaci\u00f3n m\u00faltiple que recuerda una vez m\u00e1s el viejo adagio  de \u00abknow the poetry, not the poet\u00bb, hoy tan olvidado por el puritanismo recalcitrante que, una vez m\u00e1s, no cesa de invadirnos desde el Imperio.<\/p>\n\n\n\n<p><br><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Perseguido por las autoridades civiles y religiosas, incluso apedreada su casa por una multitud ,Jean- Jacques Rousseau se refugi\u00f3 en la Isla de Saint- Pierre, situada en el lago suizo de Bienne, durante un mes y medio desde el 12 de setiembre de 1765. A\u00f1os despu\u00e9s, poco antes de su muerte, el luego c\u00e9lebre autor &hellip; <a href=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/2020\/12\/13\/ensonaciones-del-paseante-solitario\/\" class=\"more-link\">Sigue leyendo <span class=\"screen-reader-text\">ENSO\u00d1ACIONES( del paseante solitario)<\/span><\/a><!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":110,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1544],"tags":[],"class_list":["post-15521","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sin-categoria"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15521","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/wp-json\/wp\/v2\/users\/110"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=15521"}],"version-history":[{"count":10,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15521\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":15606,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15521\/revisions\/15606"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=15521"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=15521"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=15521"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}