{"id":16368,"date":"2021-04-30T11:54:51","date_gmt":"2021-04-30T09:54:51","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/?p=16368"},"modified":"2021-04-30T14:02:30","modified_gmt":"2021-04-30T12:02:30","slug":"intempestivas-pandemicas-11-entre-las-series-y-el-cine","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/2021\/04\/30\/intempestivas-pandemicas-11-entre-las-series-y-el-cine\/","title":{"rendered":"INTEMPESTIVAS PAND\u00c9MICAS ( 11.- Entre las series y el cine)"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/files\/2021\/04\/maraton.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-16370\" width=\"356\" height=\"267\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/files\/2021\/04\/maraton.jpg 900w, https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/files\/2021\/04\/maraton-580x436.jpg 580w, https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/files\/2021\/04\/maraton-150x113.jpg 150w, https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/files\/2021\/04\/maraton-768x577.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 356px) 100vw, 356px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>La pandemia del COVID-19 ha acelerado notablemente el consumo de todo lo audiovisual, pues su uso resulta profil\u00e1ctico en la medida en que se pueda acceder <em>on line<\/em>, o sea, a distancia (de seguridad).<\/p>\n\n\n\n<p>Las grandes plataformas ( como HBO o NETFLIX) se han afanado en la producci\u00f3n y distribuci\u00f3n de nuevos contenidos, ampliando  un nicho de negocio que ya ven\u00eda siendo relevante.<\/p>\n\n\n\n<p>Y entre la oferta que luego ha sido m\u00e1s demandada, sobresalen las <em>series<\/em> que, en algunos casos se prolongan en varias temporadas.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde luego, lo serial no es algo nuevo: hace cincuenta a\u00f1os, cuando apenas si hab\u00eda dos cadenas de televisi\u00f3n p\u00fablica, los <em>seriales<\/em> eran uno de los nutrientes fundamentales de la radio, aunque sol\u00edan ser bastante convencionales y pacatos. En realidad eran , a su vez, la trasposici\u00f3n de la \u00abnovela por entregas\u00bb, de la prensa escrita.Tras la eclosi\u00f3n de las <em>tele-novelas<\/em>, de motivaci\u00f3n fundamentalmente rom\u00e1ntica, vinieron ya las series como tales, bien de tono m\u00e1s dram\u00e1tico y lacrimoso, bien  resueltamente jocosas ( y con risas de fondo incluidas). Y lo serial ha llegado hasta nuestros d\u00edas abarcando una tem\u00e1tica de  dif\u00edcil clasificaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Curiosamente, lo serial implica una continuidad en su dise\u00f1o y realizaci\u00f3n que es claramente percibida y anhelada en su recepci\u00f3n: ha pautado y pauta la abduci\u00f3n moment\u00e1nea peri\u00f3dica de los espectadores en otro  mundo cumpliendo rigurosamente las condiciones  de las \u00abzonas limitadas de significado\u00bb, como denominaron Peter Berger y Thomas Luckmann ( en <em>La construcci\u00f3n social de la realidad<\/em> )a estos dispositivos que logran \u00abdesviar la atenci\u00f3n de la vida cotidiana\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Y ciertamente ese \u00abdesv\u00edo\u00bb, m\u00e1s all\u00e1 del consiguiente y <em>sano<\/em> \u00abentre-tenimiento\u00bb no tendr\u00eda nada de objetable, aunque en  muchas ocasiones se aproveche una trama para difundir colateralmente la necesidad de la violencia o incluso de la tortura- es un ejemplo &#8211; o para denunciar  algo que se presenta como , por otro lado, ineludible ( por ejemplo, la corrupci\u00f3n), pero, sobre todo  marca un ritmo de dependencia temporal ( todos los d\u00edas un cap\u00edtulo de una temporada) que, en las circunstacias en que ahora vivimos se multiplica desde s\u00ed mismo: no otra cosa son  los denominados \u00abmaratones de series\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Por otro lado, las series, por su condici\u00f3n productiva, pueden acabar siendo tan similares que en ocasiones son vistas varias veces sin tener intenci\u00f3n ni conciencia de ello, resaltandose as\u00ed su funci\u00f3n  como tensionadoras de una continuidad temporal.<\/p>\n\n\n\n<p>Frente a este aspecto, tan relevante como oculto, los <em>films<\/em>, lo que antes se denominaban<em> pel\u00edculas<\/em> en perfecta metonimia, y m\u00e1s si son <em>de autor(a)<\/em>, ya sean vistos en salas de cine ( cada vez menos),  o bien en soportes digitales dom\u00e9sticos ( cada vez m\u00e1s), todav\u00eda conservan su capacidad de escansi\u00f3n temporal, la posibilidad de  generar un antes y un despu\u00e9s, y por lo tanto, de romper con lo serial y marcar un punto de inflexi\u00f3n reflexiva, a pesar de ser  tambi\u00e9n, c\u00f3mo no,   \u00abzonas limitadas de significado\u00bb. Aun as\u00ed muchos de ellos van presentando rasgos seriales que luego se concretan en \u00absagas\u00bb con secuelas o precuelas.<\/p>\n\n\n\n<p>Por supuesto, a estas distinciones entre la connotaci\u00f3n significativa diferente ente las series y los <em>films<\/em>, se podr\u00edan a\u00f1adir consideraciones varias de tipo ideol\u00f3gico o social, pero rescatar al cine del caldo de cultivo est\u00e9tico de las series, ser\u00e1 probablemente una tarea para el futuro, si se desea mantener su perspectiva verdaderamente innovadora, aunque en estos momentos esta propuesta pueda parecer, una vez m\u00e1s, intempestiva&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La pandemia del COVID-19 ha acelerado notablemente el consumo de todo lo audiovisual, pues su uso resulta profil\u00e1ctico en la medida en que se pueda acceder on line, o sea, a distancia (de seguridad). Las grandes plataformas ( como HBO o NETFLIX) se han afanado en la producci\u00f3n y distribuci\u00f3n de nuevos contenidos, ampliando un &hellip; <a href=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/2021\/04\/30\/intempestivas-pandemicas-11-entre-las-series-y-el-cine\/\" class=\"more-link\">Sigue leyendo <span class=\"screen-reader-text\">INTEMPESTIVAS PAND\u00c9MICAS ( 11.- Entre las series y el cine)<\/span><\/a><!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":110,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1544],"tags":[],"class_list":["post-16368","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sin-categoria"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16368","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/wp-json\/wp\/v2\/users\/110"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=16368"}],"version-history":[{"count":7,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16368\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":16377,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16368\/revisions\/16377"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=16368"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=16368"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=16368"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}