{"id":184,"date":"2016-07-03T08:14:17","date_gmt":"2016-07-03T06:14:17","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.com\/el-paseante\/?p=184"},"modified":"2016-07-03T08:14:17","modified_gmt":"2016-07-03T06:14:17","slug":"de-pisones-y-pisotones","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/2016\/07\/03\/de-pisones-y-pisotones\/","title":{"rendered":"De  Pisones y pisotones"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/cdnb.20m.es\/poesia\/files\/horacio.jpg\" alt=\"\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Estoy sentado en la min\u00fascula terraza del Bar Avenida, mordisqueando una de sus c\u00e9lebres \u00abfelipadas\u00bb y bebiendo, a peque\u00f1os sorbos, una ca\u00f1a. Espero a M. que tiene que terminar su <em>bolo<\/em> en la Alh\u00f3ndiga-I\u00f1aki Azkuna Zentroa en un cuarto de hora.<\/p>\n<p>En lenguaje del <em>nouveau roman<\/em>, a diecis\u00e9is grados \u00a0 y tres minutos por el oeste atisbo una sombra que se mueve con gestos compulsivos \u00a0en torno a lo que pudiera ser un tel\u00e9fono m\u00f3vil. Cada tres minutos arroja \u00a0impetuosamente una colilla \u00a0que cae junto a mi zapato izquierdo sin apagarse. Comprobado el ritmo del proceso, \u00a0a la tercera colilla \u00a0me veo en la obligaci\u00f3n de apagarla , ya con un pisot\u00f3n manifiesto, y \u00a0la sombra se eleva sobre mi y oigo un a modo de gru\u00f1ido y , a continuaci\u00f3n , pasos que se alejan. Recuerdo que una vez M. S-O. me recomend\u00f3 un libro que todav\u00eda tengo pendiente de leer: <em>Molestias del trato humano<\/em>, de \u00a0Juan Cris\u00f3stomo de Ol\u00f3riz.<\/p>\n<p>Viene M. y le cuento el <em>susedido<\/em>. Sonr\u00ede por no re\u00edrse. \u00bb Es que te lo tomas todo demasiado a pecho. En vez de enfadarte por usar el cenicero grande y no ese peque\u00f1o que tiene sobre la mesa, deber\u00edas pensar \u00a0en la carga de trabajo &#8211; como se dice ahora- que \u00a0su expansiva actitud aporta al colectivo de trabajadores de la limpieza\u00bb.<\/p>\n<p>Hago una cambiada y le pregunto por su conferencia, charla o lo que sea (tenemos mutuamente prohibido acudir a las que da cada uno <em>pane lucrando:<\/em> as\u00ed nos ahorramos esa frase fatal del \u00ab\u00bfqu\u00e9 te ha parecido?\u00bb y podemos \u00a0mantener nuestra amistad.<\/p>\n<p>Est\u00e1 satisfecho pues , seg\u00fan dice, ha conseguido que \u00a0al menos una persona haya decidido dejar de escribir. \u00abPero\u00bb, le pregunto, \u00ab\u00bfno hab\u00edas venido a un taller de creaci\u00f3n literaria?\u00bb.\u00bbAs\u00ed es, pero recuerda el \u00a0&lt;&lt; Sumite materiam vestris, qui scribitis, aequam viribus&#8230;&gt;&gt; de la\u00a0<em>Epistola ad Pisones<\/em> de Horacio\u00bb. \u00abYa, \u00bfy en cristiano?\u00bb \u00bb Tome el que escribe asunto que no sea superior a sus fuerzas&#8230;\u00bb<\/p>\n<p>Y yo me quedo pensando en cu\u00e1ntas veces nos metemos en <em>asuntos<\/em> que son excesivos para nuestras fuerzas, desde pincho-potes amistosos hasta deportes de no-riesgo: la pr\u00f3xima vez me guardar\u00e9 y muy mucho de dar pisotones demasiado expresivos.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; &nbsp; Estoy sentado en la min\u00fascula terraza del Bar Avenida, mordisqueando una de sus c\u00e9lebres \u00abfelipadas\u00bb y bebiendo, a peque\u00f1os sorbos, una ca\u00f1a. Espero a M. que tiene que terminar su bolo en la Alh\u00f3ndiga-I\u00f1aki Azkuna Zentroa en un cuarto de hora. En lenguaje del nouveau roman, a diecis\u00e9is grados \u00a0 y tres minutos &hellip; <a href=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/2016\/07\/03\/de-pisones-y-pisotones\/\" class=\"more-link\">Sigue leyendo <span class=\"screen-reader-text\">De  Pisones y pisotones<\/span><\/a><!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":110,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1544],"tags":[],"class_list":["post-184","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sin-categoria"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/184","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/wp-json\/wp\/v2\/users\/110"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=184"}],"version-history":[{"count":17,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/184\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":229,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/184\/revisions\/229"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=184"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=184"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=184"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}