{"id":19349,"date":"2022-06-07T12:45:58","date_gmt":"2022-06-07T10:45:58","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/?p=19349"},"modified":"2022-06-07T12:46:00","modified_gmt":"2022-06-07T10:46:00","slug":"el-nino-el-balon-y-su-papi","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/2022\/06\/07\/el-nino-el-balon-y-su-papi\/","title":{"rendered":"EL NI\u00d1O( el bal\u00f3n y su papi)"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/files\/2022\/06\/futbol.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-19363\" width=\"241\" height=\"241\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/files\/2022\/06\/futbol.jpg 640w, https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/files\/2022\/06\/futbol-580x580.jpg 580w, https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/files\/2022\/06\/futbol-150x150.jpg 150w\" sizes=\"auto, (max-width: 241px) 100vw, 241px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>La acera  no era muy ancha  y aquel ni\u00f1o, de unos diez  a\u00f1os y unos  veinticinco quilos de peso- que dir\u00eda Josep Pla- corr\u00eda arriba y abajo y de un lado al otro haciendo virguer\u00edas y chutando su bal\u00f3n de f\u00fatbol contra una fachada.<\/p>\n\n\n\n<p>Al llegar a su altura, se ha apartado  con cara de pocos amigos y ha dicho en voz alta: \u00ab\u00a1Jo, aita, cuando estoy m\u00e1s concentrado , viene gente!\u00bb.Y yo,<em> impertinente<\/em> como siempre, le he respondido : \u00bb \u00a1 Oye, nene, que esto no es un campo de f\u00fatbol! Es que por la acera normalmente viene gente&#8230;\u00bb<\/p>\n\n\n\n<p>El chaval se ha replegado sobre la ventanilla abierta  de un coche aparcado a su altura, y se ha podido atisbar  un a modo de padre barbado que dejaba su m\u00f3vil  y se hund\u00eda en el asiento.<\/p>\n\n\n\n<p>Y s\u00ed, esta historieta puede ser una an\u00e9cdota   m\u00e1s en la cadena de sentido de una versi\u00f3n  dom\u00e9stica de la llamada \u00absocializaci\u00f3n del sufrimiento\u00bb.Pero no lo es <em>sin m\u00e1s<\/em>, pues denota varios lugares comunes, por no llamarlos de otra forma asaz cruda.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed, y comenzando por el principio, se muestra patente ese narcisismo general b\u00e1sico que parecen alimentar las nuevas generaciones de padres, dejando que sus descendientes hagan lo que les d\u00e9 la gana por aquello de no coartarles ni impedir \u00absu creatividad\u00bb, lo cual que no se sabe si atiende a alguna teor\u00eda pedag\u00f3gica expl\u00edcita o  a un impl\u00edcito y c\u00f3modo pasotismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Y continuando , la anecdotilla tambi\u00e9n da cuenta de esa  permisividad de amplio espectro acerca de los espacios comunes, cada vez m\u00e1s <em>atravesados<\/em> por  biclicletas, patinetes, triciclos &#8211; s\u00ed, triciclos &#8211; <em>segways<\/em> y otros artilugios similares,  mientras las autoridades correspondientes miran democr\u00e1ticamente hacia otro lado y quienes  desean simplemente  pasear  deben recurrir a sus mejores quiebros de caderas para sortearlos &#8211; \u00a1 No se le ocurra protestar porque mayormente le har\u00e1n una <em>higa<\/em>!<\/p>\n\n\n\n<p>Y  por  fin,  la historia del nene y el bal\u00f3n  manifiesta con claridad ese  prodigio acaparador, metaf\u00edsico y moral, de la <em>realidad<\/em> en que se ha convertido el f\u00fatbol, ya<em> criterio de verdad<\/em> para casi todo. Un prodigio que opera tambi\u00e9n como  colonizador  de cualquier plaza, calle, parque  o esquina  ( o acera ) hasta tal punto que  en los centros educativos se ha debido poner l\u00edmites de ocupaci\u00f3n del tiempo y del espacio en los patios para aquellos que, entontecidos a veces  por sus mismos progenitores, se ven  como <em> Messis- in- pectore<\/em> &#8211; \u00a1 Ah  a cu\u00e1ntos ( y alguna) que  <em>promet\u00edan <\/em>hubo que <em>reciclar<\/em> durante el periodo en el que  me vi dando Sociolog\u00eda del Deporte en la Escuela de Administraci\u00f3n y Gesti\u00f3n Deportiva Johan Cruyff!<\/p>\n\n\n\n<p>Y es que si  no se puede mantener  la legitimidad moral &#8211; no ya legal- de caminar por una acera&#8230;En fin , el ni\u00f1o, el bal\u00f3n y su papi&#8230;<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La acera no era muy ancha y aquel ni\u00f1o, de unos diez a\u00f1os y unos veinticinco quilos de peso- que dir\u00eda Josep Pla- corr\u00eda arriba y abajo y de un lado al otro haciendo virguer\u00edas y chutando su bal\u00f3n de f\u00fatbol contra una fachada. 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