{"id":22477,"date":"2024-04-11T11:43:37","date_gmt":"2024-04-11T09:43:37","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/?p=22477"},"modified":"2024-04-11T14:13:17","modified_gmt":"2024-04-11T12:13:17","slug":"madrid-la-tarde-que-llegue-a","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/2024\/04\/11\/madrid-la-tarde-que-llegue-a\/","title":{"rendered":"MADRID (la tarde que llegue a)"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"315\" height=\"160\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/files\/2024\/04\/c-alemana.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-22479\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/files\/2024\/04\/c-alemana.jpg 315w, https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/files\/2024\/04\/c-alemana-150x76.jpg 150w\" sizes=\"auto, (max-width: 315px) 100vw, 315px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p><strong>Mientras caminabamos por la calle del Pr\u00edncipe hacia la Plaza de Santa Ana, he recordado mis primeros&nbsp;<em>madriles<\/em>&nbsp;y mis primeros entusiasmos&#8230;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En esta mi jubilaci\u00f3n profesoral en la que procuro cumplir con aquello del \u00abotium cum dignitate\u00bb, no puedo eludir las invitaciones de algunos amigos y amigas que me han acompa\u00f1ado a lo largo de los a\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed, el lunes por la tarde, pasada la resaca pascual ,griposillo, y con la juerga colectiva  pendiente a cuenta del triunfo copero del Athletic , me he acercado a Madrid a otro de los talleres de escritura que en este caso coordina un colega que no quiere ser identificado. La excusa, una vez m\u00e1s, charlar un rato sobre <em><a href=\"https:\/\/dadoediciones.org\/2022\/10\/10\/el-hilo-de-ariadna-nuevas-aproximaciones-a-la-razon-narrativa\/\">El hilo de Ariadna (Nuevas aproximaciones a la raz\u00f3n narrativa)<\/a><\/em>, mi \u00faltimo parto.<\/p>\n\n\n\n<p>En el taller, entre los asistentes predominaba la edad media y, salvo dos excepciones, la mayor\u00eda, como en otras ocasiones, eran mujeres- en alg\u00fan momento habr\u00e1 que profundizar en esto .<\/p>\n\n\n\n<p>Llegado mi turno, m\u00e1s all\u00e1 del libro ,he estado hablando del valor simb\u00f3lico de la escritura y del espacio literario en el que se inscribe una vez publicada, y lo he hecho como quien prefiere tratar del <em>software<\/em> y no tanto del<em> hardware<\/em>. Ante mis primeras palabras, he notado alg\u00fan que otro carraspeo, luego varias miradas dirigidas hacia el suelo, aburridas, y otras, hacia el techo, contrariadas. He citado a Bourdieu y a Barthes, como siempre,pero tambi\u00e9n a Stendhal o a Proust y, en fin, hasta al Kennedy de&nbsp;La conjura de los necios. Y al cabo me he resumido en una parrafada, afirm\u00e1ndome en la necesidad de conocer los motivos de esta <em>libido scribiendi<\/em> y avisando de la crudeza de las editoriales, de la arbitrariedad de la cr\u00edtica y, por supuesto, del p\u00fablico ignoto e impenitente.<\/p>\n\n\n\n<p>Finalizada mi intervenci\u00f3n, una de las asistentes, de cabello negro y ensortijado, me ha dicho con ojos acuosos que he sido muy cruel y que se le han quitado todas las ganas de seguir escribiendo. He asentido en silencio : suele ser esta una de mis misiones en estos bolos para evitar males posteriores y mayores \u2013he mentado de pasada el suicidio de algunos escritores (y escritoras) famosos, pero no su condici\u00f3n sexual que tanto interesa a veces.<\/p>\n\n\n\n<p>Otra de las asistentes ha se\u00f1alado algo enfadada que la organizaci\u00f3n de este taller de escritura deber\u00eda tener en cuenta los deseos y expectativas de los asistentes al planificar las intervenciones de los invitados, y tratar, por ejemplo, de la construcci\u00f3n de los personajes. Uno de los dos participantes varones, un se\u00f1or serio y corpulento, se ha levantado y, sin decir una palabra, ha tomado las de Villadiego.<\/p>\n\n\n\n<p>Quienes al cabo se han quedado, me miraban con expectaci\u00f3n, como si esperaran que yo debiera decir algo para compensar las intervenciones anteriores. Como no he dicho nada , mi viejo colega y coordinador del taller me ha dado las gracias  y ha iniciado un t\u00edmido aplauso que se ha disuelto entre los primeros movimientos de sillas y mesas.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando la gente ha comenzado  a levantarse, he recogido mis cosas lentamente para permitir que todo el mundo fuera saliendo. Una joven en quien no hab\u00eda reparado se me ha acercado invit\u00e1ndome a ira tomar algo a la Cervecer\u00eda Alemana :  \u00abS\u00ed, por supuesto\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Y mientras caminabamos por la calle del Pr\u00edncipe hacia la Plaza de Santa Ana, he recordado mis primeros&nbsp;<em>madriles<\/em>&nbsp;y mis primeros entusiasmos. Las largas tertulias del Comercial y la peque\u00f1a buhardilla de la calle Libertad. Aquella felicidad de haber huido de la negra provincia y estar por fin en la capital, eso s\u00ed, con un manuscrito en la maleta&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>(c) by&nbsp;<a href=\"http:\/\/www.vicentehuici.com\/\">Vicente Huici Urmeneta<\/a><\/strong><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mientras caminabamos por la calle del Pr\u00edncipe hacia la Plaza de Santa Ana, he recordado mis primeros&nbsp;madriles&nbsp;y mis primeros entusiasmos&#8230; En esta mi jubilaci\u00f3n profesoral en la que procuro cumplir con aquello del \u00abotium cum dignitate\u00bb, no puedo eludir las invitaciones de algunos amigos y amigas que me han acompa\u00f1ado a lo largo de los &hellip; <a href=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/2024\/04\/11\/madrid-la-tarde-que-llegue-a\/\" class=\"more-link\">Sigue leyendo <span class=\"screen-reader-text\">MADRID (la tarde que llegue a)<\/span><\/a><!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":110,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1544],"tags":[],"class_list":["post-22477","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sin-categoria"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/22477","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/wp-json\/wp\/v2\/users\/110"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=22477"}],"version-history":[{"count":6,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/22477\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":22485,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/22477\/revisions\/22485"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=22477"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=22477"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=22477"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}