{"id":25127,"date":"2025-12-14T11:20:06","date_gmt":"2025-12-14T10:20:06","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/?p=25127"},"modified":"2025-12-14T11:20:07","modified_gmt":"2025-12-14T10:20:07","slug":"inmortalidad-tecnologica-por-jose-felix-merladet","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/2025\/12\/14\/inmortalidad-tecnologica-por-jose-felix-merladet\/","title":{"rendered":"\u00bfINMORTALIDAD TECNOL\u00d3GICA? (por Jos\u00e9-F\u00e9lix Merladet)"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"740\" height=\"404\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/files\/2025\/12\/mujer-inmersa-datos-digitales-codigo-binario_23-2152004080.avif\" alt=\"\" class=\"wp-image-25131\" style=\"aspect-ratio:1.8317570930811349;width:374px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/files\/2025\/12\/mujer-inmersa-datos-digitales-codigo-binario_23-2152004080.avif 740w, https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/files\/2025\/12\/mujer-inmersa-datos-digitales-codigo-binario_23-2152004080-580x317.avif 580w, https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/files\/2025\/12\/mujer-inmersa-datos-digitales-codigo-binario_23-2152004080-150x82.avif 150w\" sizes=\"auto, (max-width: 740px) 100vw, 740px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Los avances tecnol\u00f3gicos han aportado una nueva perspectiva al antiguo deseo humano de inmortalidad expresado en diferentes tradiciones religiosas. Jos\u00e9 F\u00e9lix Merladet, miembro del Seminario de Escritura que coordino desde hace unos a\u00f1os, ex-diplom\u00e1tico y buen conocedor de culturas muy diferentes a la occidental que mayormente nos ha constituido, ha escrito esta reflexi\u00f3n que transcribo por su inter\u00e9s y que generar\u00e1 sin duda una nueva l\u00ednea de discusi\u00f3n sobre estos temas.<\/p>\n\n\n\n<p><em><strong>INMORTALIDAD Y RESURRECCI\u00d3N TECNOL\u00d3GICAS: ENTRE CIENCIA Y CREENCIA<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Durante la visita de&nbsp; Putin a Pek\u00edn el pasado septiembre, un micr\u00f3fono abierto le capt\u00f3 manteniendo una breve charla con Xi Jinping sobre longevidad humana, en la que hablaron de avances en biotecnolog\u00eda, trasplantes de \u00f3rganos, etc que anuncian la posibilidad de vivir hasta 150 a\u00f1os e incluso mencionaron la posibilidad de la \u201cinmortalidad\u201d.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Desde que el ser humano se descubri\u00f3 mortal, comenz\u00f3 a rebelarse contra su destino. La muerte ha sido siempre una frontera infranqueable, pero jam\u00e1s un final aceptado. De Egipto a la India, de Israel a Grecia, la humanidad ha repetido, en mitos y liturgias, una misma declaraci\u00f3n de resistencia: no queremos desaparecer. La vida, tan llena de belleza como de injusticias no reparadas, no puede ser un par\u00e9ntesis irrisorio entre dos nadas. Ese anhelo de permanencia, de continuidad, de sentido, explica la persistencia universal de la resurrecci\u00f3n, la reencarnaci\u00f3n o cualquier forma de vida despu\u00e9s de la vida.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Y, sin embargo, el siglo XXI introduce un giro inesperado. All\u00ed donde las antiguas tradiciones hablaban de almas, dioses y mundos futuros, la ciencia comienza a pronunciar palabras inquietantemente similares. La neurociencia cartograf\u00eda el <\/em>connectoma<em>, la IA recrea voces y personalidades, la biolog\u00eda sint\u00e9tica sue\u00f1a con regenerar cuerpos, y la f\u00edsica cu\u00e1ntica deshace la materia en pura vibraci\u00f3n. Lo que antes era mito, visi\u00f3n o revelaci\u00f3n, hoy se investiga en laboratorios financiados por los \u00abse\u00f1ores del aire\u00bb, los due\u00f1os de las grandes tecnol\u00f3gicas, quienes, parad\u00f3jicamente, pueden prolongar su vida pero no garantizar su legado.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Tal vez el punto m\u00e1s decisivo sea la noci\u00f3n de <\/em>muerte informacional<em>. Hoy se sabe que no morimos cuando el cuerpo cesa, sino cuando se pierde el patr\u00f3n que nos constituye: nuestras conexiones neuronales, nuestra memoria, nuestra arquitectura mental. Y si ese patr\u00f3n pudiera preservarse \u2014por escaneo, criogenia o copia digital\u2014, entonces la muerte ya no ser\u00eda un abismo, sino un problema t\u00e9cnico. Un d\u00eda incluso reparable. Es una idea perturbadora: que lo m\u00e1s \u00edntimo del yo no sea una sustancia m\u00edstica, sino un orden de informaci\u00f3n.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Los transhumanistas abrazan esta posibilidad con fervor casi religioso. Aubrey de Grey imagina un futuro donde el envejecimiento sea una enfermedad curable; Kurzweil, una \u00e9poca en la que superemos definitivamente nuestros cuerpos, para \u00e9l muy defectuosos. La promesa es tentadora: siglos de vida, identidad ampliada, una especie humana que deja atr\u00e1s su fragilidad ancestral.&nbsp;<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Pero la pregunta m\u00e1s honda no es si viviremos m\u00e1s, sino si podremos volver a vivir. \u00bfQu\u00e9 pasa con los que ya murieron? Est\u00e1 claro que no todos desear\u00edan volver a un mundo les seria ya ajeno y extra\u00f1o sin su entorno conocido o donde creen que sentir\u00edan el hast\u00edo del inmortal borgiano. Pero para los que&nbsp; deseen regresar, \u00bfes concebible reconstruir un cuerpo a partir de su ADN, restaurar una mente a partir de sus datos, reanimar una personalidad desde las huellas que dej\u00f3 en vida? Ya existen avatares digitales como los \u201cghostbots\u201d que hablan con la voz de los muertos. Son toscos, s\u00ed, pero cada nueva tecnolog\u00eda empieza as\u00ed: como un balbuceo.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Este horizonte tecnol\u00f3gico extra\u00f1amente se encuentra con antiguas tradiciones espirituales. El budismo, que ve el yo como flujo y no como sustancia; el hinduismo, que imagina la vida como una cadena de renacimientos; el cristianismo, juda\u00edsmo e islam, que prometen resurrecci\u00f3n de cuerpo y alma. Incluso la teosof\u00eda, con sus registros ak\u00e1shicos, o Teilhard de Chardin, con su <\/em>noosfera<em>, parecen anticipar la idea de una huella universal donde nada se pierde del todo. Y la f\u00edsica moderna \u2014que reduce toda materia a energ\u00eda vibrante\u2014 sin querer les da una met\u00e1fora plausible: si la identidad es patr\u00f3n, quiz\u00e1 pueda recuperarse.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Imaginemos entonces un futuro hipot\u00e9tico, pero no imposible, con cuatro pasos: conservar la estructura mental; regenerar o clonar un cuerpo; restaurar la informaci\u00f3n perdida mediante IA; y garantizar que el resucitado se reconozca como s\u00ed mismo. No como copia fr\u00eda, un clon con tabula rasa mental o un androide con recuerdos implantados, sino como continuidad subjetiva. En ese punto nos ver\u00edamos obligados a preguntarnos si hemos asistido a una resurrecci\u00f3n, a una reencarnaci\u00f3n o al nacimiento de un \u00abposthumano\u201d.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Quiz\u00e1, despu\u00e9s de todo, nuestras vidas sean como composiciones musicales: irrepetibles en su ejecuci\u00f3n, pero preservadas en una partitura que no desaparece. La muerte ser\u00eda la coda final, pero no la destrucci\u00f3n. Y mientras exista esa partitura \u2014ese patr\u00f3n de informaci\u00f3n que somos\u2014, la obra puede interpretarse de nuevo. Con variaciones, con nuevos tempos, pero con la misma clave y cohesi\u00f3n interna que un d\u00eda nos hizo decir \u201cyo\u201d.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>En el Popol Vuh maya se afirma: \u201cLo que somos no se pierde.\u201d Y el Zohar a\u00f1ade: \u201cNada se extingue; todo se transforma.\u201d La ciencia no confirma estas frases, pero tampoco las desmiente del todo. Quiz\u00e1 la resurrecci\u00f3n \u2014divina, tecnol\u00f3gica o h\u00edbrida\u2014 sea menos un milagro que la expresi\u00f3n \u00faltima de la obstinaci\u00f3n humana: ese deseo profundo&nbsp; de volver a despertar y repetir, una vez m\u00e1s, la m\u00fasica de nuestra vida.<\/em><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los avances tecnol\u00f3gicos han aportado una nueva perspectiva al antiguo deseo humano de inmortalidad expresado en diferentes tradiciones religiosas. 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