{"id":25489,"date":"2026-02-12T11:36:49","date_gmt":"2026-02-12T10:36:49","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/?p=25489"},"modified":"2026-02-12T11:41:22","modified_gmt":"2026-02-12T10:41:22","slug":"1978-o-la-transicion-vista-desde-el-cuartel-por-francisco-jose-martinez","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/2026\/02\/12\/1978-o-la-transicion-vista-desde-el-cuartel-por-francisco-jose-martinez\/","title":{"rendered":"1978 o La Transici\u00f3n vista desde el cuartel ( por Francisco Jos\u00e9 Mart\u00ednez)"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"505\" height=\"720\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/files\/2026\/02\/1978-v-Huici.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-25494\" style=\"aspect-ratio:0.7013977128335451;width:220px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/files\/2026\/02\/1978-v-Huici.jpg 505w, https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/files\/2026\/02\/1978-v-Huici-105x150.jpg 105w\" sizes=\"auto, (max-width: 505px) 100vw, 505px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Mi querido amigo y colega Francisco Jos\u00e9 Mart\u00ednez, catedr\u00e1tico de la UNED y miembro siempre activo de la FIM ( Fundaci\u00f3n de Investigaciones Marxistas), me ha enviado este largo comentario sobre <a href=\"https:\/\/www.pamiela.com\/index.php\/colecciones\/castellano\/literatura\/narrativa\/1978-detail\">1978<\/a>&#8211; un dietario, que se suma a <a href=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/2026\/02\/06\/1978-agradecimientos\/\">anteriores recensiones y reflexiones,<\/a> y que transcribo a continuaci\u00f3n, como siempre, muy agradecido:<\/p>\n\n\n\n<p>\u00ab20 de Noviembre. Tercer aniversario de la muerte de Franco. Ser\u00e1 dif\u00edcil explicar en el futuro lo que esta figura ha representado para quienes nacimos en los a\u00f1os cincuenta. (V. Huici, <em>1978<\/em>)<\/p>\n\n\n\n<p><em>Recibo un libro de mi amigo Vicente Huici, Peli, titulado sobriamente 1978 y que se basa en un diario que el autor redactar\u00eda dicho a\u00f1o en el que concluy\u00f3 su servicio militar en Madrid. El libro, por supuesto, es personal pero tambi\u00e9n es generacional y por eso me he sentido tan concernido por \u00e9l. Huici y yo nos cruzamos en nuestras milis respectivas: yo, madrile\u00f1o, la llev\u00e9 a cabo desde julio de 1976 hasta septiembre de 1977 en el Pa\u00eds Vasco y Navarra, Vitoria y Estella,- siguiendo, por cierto, los cr\u00edmenes perpetrados en Vitoria y Montejurra por la polic\u00eda y los carlistas ultras, siendo Fraga el ministro del Interior -, mientras que Huici, pamplonica, la llev\u00f3 a cabo en Madrid, Alcal\u00e1 y Legan\u00e9s, entre 1977 y 1978. En el texto se recogen reflexiones que conjugan la experiencia personal con la experiencia colectiva de nuestra generaci\u00f3n y condici\u00f3n: intelectuales urbanitas de clase media nacidos en los a\u00f1os cincuenta. Temas como la familia, el ej\u00e9rcito, la militancia pol\u00edtica, el consumo \u00e1vido de cultura y la escritura como objetivo \u00faltimo se abordan de forma indirecta en este breve pero vivido texto.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>En relaci\u00f3n con la familia se ve en el libro la inserci\u00f3n del autor en la tradici\u00f3n familiar, con sus luces y sus sombras, pero reconociendo siempre lo que debe, como persona y como intelectual, a dicha tradici\u00f3n familiar en sus dos ramas. En una \u00e9poca en que se fomenta la ideolog\u00eda del individuo como alguien que no debe nada a nadie, que no reconoce ninguna deuda y al que le es todo debido, Huici reconoce humildemente lo que debe a su familia.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>El libro relata el \u00faltimo a\u00f1o de servicio militar del autor en Legan\u00e9s y la vida en esas condiciones tan especiales y tan dif\u00edciles de entender para los j\u00f3venes que no han pasado por esa experiencia est\u00e1 en el centro de la narraci\u00f3n. En el aspecto burocr\u00e1tico de contacto con los oficiales que ten\u00edan casi todos los intelectuales en sentido amplio en esas condiciones. Huici era maestro y adem\u00e1s por su capacidad de dibujo ten\u00eda una relaci\u00f3n privilegiada por los mandos. Por otra parte, la relaci\u00f3n con los compa\u00f1eros de clase y de instrucci\u00f3n expuesta a trav\u00e9s de la relaci\u00f3n de las conversaciones de todo tipo, pol\u00edticas, culturales y personales y la diversi\u00f3n de comidas, bebidas y cuchipandas. Nuestra generaci\u00f3n se form\u00f3 b\u00e1sicamente a trav\u00e9s de las conversaciones con los amigos y la diversi\u00f3n conjunta. Por \u00faltimo, el contacto con los j\u00f3venes analfabetos a los que daba clase para obtener el graduado escolar, por los que muestra un gran afecto y de los que recuerda cuando se va su lealtad y solidaridad.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>He de confesar que mi experiencia fue muy parecida. No tanto en la relaci\u00f3n con los mandos ya que yo no ocup\u00e9 cargo alguno en los destinos que tuve, como en el intercambio de experiencias con los compa\u00f1eros, especialmente con los procedentes de las capas m\u00e1s populares. Y aqu\u00ed se encuentra unos de los aspectos para mi m\u00e1s enriquecedor de mi experiencia militar: el convivir con tipos humanos que yo solo conoc\u00eda por los libros. En el grupo de los Franciscos, en Estella &#8211; nos ordenaban por el nombre y no por el apellido &#8211; conoc\u00ed un espectro amplio de chicos procedentes de las capas m\u00e1s populares. <\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Lo primero que extra\u00f1aba era el elevado n\u00famero de analfabetos que hab\u00eda en los a\u00f1os setenta entre la juventud espa\u00f1ola. En mi compa\u00f1\u00eda que era especial, era la Compa\u00f1\u00eda de Escaladores y Esquiadores de la Sexta Divisi\u00f3n Navarra, compa\u00f1\u00eda que tuvo sus or\u00edgenes en una compa\u00f1\u00eda gemela fascista italiana, entre 200 soldados hab\u00eda casi 30 analfabetos totales. Yo conoc\u00ed all\u00ed a j\u00f3venes, yo llegaba ya con varias pr\u00f3rrogas, es decir con 24 a\u00f1os, la edad de los\u00a0 tenientes reci\u00e9n salidos de la Academia, mientras que la mayor\u00eda de los reclutas no llegaba a los 20 a\u00f1os, j\u00f3venes con vidas de libro. Uno de un pueblecito de Ja\u00e9n contaba que eran tres hermanos jornaleros y alba\u00f1iles seg\u00fan la \u00e9poca del a\u00f1o que ten\u00edan una casita en el pueblo, un piso en Ja\u00e9n y una moto y que viv\u00edan en una econom\u00eda de comunismo primitivo, excepto el m\u00e1s joven que se iba a casar y guardaba lo que ganaba para \u00e9l. Otro procedente de un pueblo de C\u00f3rdoba era un mec\u00e1nico que hab\u00eda estudiado con los salesianos y era un cuadro medio. Por \u00faltimo, al final de la <\/em>mili <em>hicimos unas maniobras en Montejurra donde a nosotros nos toc\u00f3 hacer guardia durante periodos de cuatro horas para que el enemigo no rompiera las l\u00edneas defensivas. Tan largo tiempo lo emple\u00e9 en leer uno de los libros m\u00e1s aburridos que he le\u00eddo, los <\/em>Principia Ethica<em> de G. E. Moore, y en conversar con un chico que viv\u00eda en Barcelona procedente de un pueblecito manchego. Este joven me cont\u00f3 c\u00f3mo lleg\u00f3 un conocido al pueblo y les dijo que en Barcelona hab\u00eda mucho trabajo y primero fue el padre y el mayor y al final toda la familia se estableci\u00f3 en Barcelona. Me qued\u00e9 de piedra cuando este chico de apenas 20 a\u00f1os me confes\u00f3 que ten\u00eda una lesi\u00f3n de columna y que si en alg\u00fan momento se quedaba in\u00fatil se \u201ccaer\u00eda\u201d del andamio para no ser una carga para su familia. Mi compa\u00f1\u00eda estaba compuesta la mitad por gente de Madrid y la otra procedente de Barcelona, la mayor\u00eda charnegos. All\u00ed en las animadas conversaciones se produc\u00eda una formaci\u00f3n mutua en la que los m\u00e1s avispados aconsejaban a los otros en temas sexuales, pol\u00edticos y de todo tipo. Hay que tener en cuenta que para muchos de ellos esta era la primera vez que sal\u00edan de su pueblo y el contacto con gente de procedencias y culturas muy diversas era por un lado un poco angustiante pero por otro tambi\u00e9n enriquecedor por poder acceder a otras experiencias y tradiciones. <\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>La <\/em>mili <em>con su exigida mescolanza de gentes de diversas clases sociales y distintas procedencia geogr\u00e1ficas y culturales era una buena ocasi\u00f3n para los j\u00f3venes intelectuales urbanitas como nosotros para llegar a la conciencia de que no dej\u00e1bamos de ser \u201cuna burgues\u00eda progre emergente\u201d, progre s\u00ed, pero tambi\u00e9n y muy esencialmente, burgues\u00eda. El localismo de los reclutas se ve\u00eda muy bien en la comida, cada uno solo com\u00eda lo que conoc\u00eda y se tra\u00edan comida de su pueblo. Para m\u00ed esa fue una experiencia muy enriquecedora ya que ha sido junto con mi corta experiencia de trabajo como ingeniero la \u00fanica vez que he tenido una relaci\u00f3n m\u00e1s o menos intima con gentes procedentes de medios no intelectuales. No puedo concluir esta breve reflexi\u00f3n sobre el ej\u00e9rcito sin confesar que no comprendo c\u00f3mo se puede ser republicano sin defender junto a la elecci\u00f3n democr\u00e1tica del Jefe del Estado la existencia de un ej\u00e9rcito popular y de alg\u00fan mecanismo de redistribuci\u00f3n de la riqueza. Estos tres elementos han sido esenciales en todas las experiencias republicanas cl\u00e1sicas desde la griega y la romana hasta el republicanismo del siglo XIX, pasando por el humanismo c\u00edvico de las ciudades italianas renacentistas exaltado por Maquiavelo. Esta es una m\u00e1s de las innumerables asignaturas pendientes que la izquierda tiene olvidadas pero que no deja de tener su importancia como vemos en la actual revisi\u00f3n del tema del servicio militar obligatorio que algunos pa\u00edses europeos est\u00e9 comenzando a traer de nuevo a la palestra.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Las reflexiones de Huici tienen como segundo tema esencial el contexto hist\u00f3rico de la \u00e9poca con la supervivencia del franquismo enquistado en los aparatos de Estado y la cuesti\u00f3n del terrorismo etarra que Huici como historiador y como pol\u00edtico segu\u00eda muy atentamente. Hay que tener en cuenta que nuestro autor se pod\u00eda haber convertido en unos de los intelectuales de referencia de la izquierda radical vasca por su formaci\u00f3n y sus capacidades pero su fuerte tendencia hacia la escritura y el hecho de que, como \u00e9l mismo dice en una ocasi\u00f3n, su vinculaci\u00f3n con la izquierda radical vasca era m\u00e1s emocional que pol\u00edtica, le hizo centrarse en su verdadera vocaci\u00f3n que era la ense\u00f1anza y sobre todo la escritura. En sus comentarios se ve la cr\u00edtica de las actuaciones, muy duras y continuadas durante ese a\u00f1o de los <\/em>milis<em> de ETA, y su apoyo a las tendencias m\u00e1s pactistas como la de los<\/em> poli-milis<em>. De esa manera no deja de lamentar que precisamente fueran los m\u00e1s proclives a la negociaci\u00f3n con el Estado los que fueran asesinados por sus compa\u00f1eros m\u00e1s radicales, alentando la sospecha de la confluencia entre las tendencias m\u00e1s militaristas de ambos bandos, ETA y el Estado, para mantener la lucha armada, unos con el objetivo ut\u00f3pico de una Euskadi independiente y socialista y otros con el objeto de utilizar el pretexto del terrorismo para controlar y disminuir los nacientes logros democr\u00e1ticos. Es un tema que alguna vez habr\u00eda que analizar con acribia y desapasionamiento. Un nacionalista moderado como el autor no tiene inconveniente en resaltar un art\u00edculo de S\u00e1nchez Ferlosio que opon\u00eda con motivo de las celebraciones comuneras de Villalar de ese a\u00f1o los narcisismos alternativos de las nacionalidades como reflejos especulares del nacionalismo espa\u00f1ol. Huici, como lo m\u00e1s serio de las izquierdas vascas, siempre ha tratado de conjugar marxismo y nacionalismo, articulando la cuesti\u00f3n social con la cuesti\u00f3n nacional, en lugar de someter aquella a esta como ha sido la tendencia dominante hasta ahora de casi todas las corrientes que salieron de la constelaci\u00f3n que giraba en torno a ETA.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Por \u00faltimo, la cuesti\u00f3n de la escritura. El texto es un diario, es decir, pertenece a un g\u00e9nero literario espec\u00edfico. En el mismo se alude a diversas pel\u00edculas, obras de teatro y libros que fueron esenciales para \u00e9l en esos a\u00f1os de formaci\u00f3n en los que la lectura aparece como un refugio y la escritura como una necesidad; como un gusto convertido casi en obligaci\u00f3n; como una disciplina necesaria. Las lecturas esenciales en ese a\u00f1o fueron Baroja, Flaubert, Pla y Umbral; m\u00e1s o menos las mismas que las m\u00edas, excepto la de Pla al que todav\u00eda no me he acercado, siendo su lectura una de las innumerables asignaturas pendientes que a\u00fan tengo. Comparto con el autor su devoci\u00f3n por Umbral al que yo tambi\u00e9n le\u00ed desde esos a\u00f1os hasta su muerte. Su estilo acerado y penetrante era capaz de abordar cualquier tema, banal o esencial, con profundidad y humor al mismo tiempo. La escritura, para Huici, no solo era un placer y una disciplina sino que le ayudaba a refrenar la velocidad del pensamiento por su menor velocidad en el tratamiento de los temas. Important\u00edsima la alusi\u00f3n de Pla a la necesidad de conjugar los sustantivos y los adjetivos, especialmente para autores que como los fil\u00f3sofos, soci\u00f3logos e historiadores casi no usan adjetivos y mucho menos adverbios. Huici como escritor se confiesa como \u201cm\u00e1s adicto a la copa corta que al trago largo\u201d, cosa que se ve en su producci\u00f3n centrada en los cuentos y especialmente en los haikus, esos prodigios de concisi\u00f3n y profundidad en los que nuestro autor es un maestro.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Concluyo esta breve nota animando a la lectura de estas p\u00e1ginas a los de su quinta para que recuerden su juventud y a los m\u00e1s j\u00f3venes para que se acerquen a esta cr\u00f3nica de la Transici\u00f3n escrita desde la observaci\u00f3n participante de ese gran soci\u00f3logo y literato que es Vicente Huici\u00bb<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mi querido amigo y colega Francisco Jos\u00e9 Mart\u00ednez, catedr\u00e1tico de la UNED y miembro siempre activo de la FIM ( Fundaci\u00f3n de Investigaciones Marxistas), me ha enviado este largo comentario sobre 1978&#8211; un dietario, que se suma a anteriores recensiones y reflexiones, y que transcribo a continuaci\u00f3n, como siempre, muy agradecido: \u00ab20 de Noviembre. Tercer &hellip; <a href=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/2026\/02\/12\/1978-o-la-transicion-vista-desde-el-cuartel-por-francisco-jose-martinez\/\" class=\"more-link\">Sigue leyendo <span class=\"screen-reader-text\">1978 o La Transici\u00f3n vista desde el cuartel ( por Francisco Jos\u00e9 Mart\u00ednez)<\/span><\/a><!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":110,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1544],"tags":[],"class_list":["post-25489","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sin-categoria"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/25489","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/wp-json\/wp\/v2\/users\/110"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=25489"}],"version-history":[{"count":7,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/25489\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":25498,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/25489\/revisions\/25498"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=25489"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=25489"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=25489"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}