{"id":3422,"date":"2017-04-17T08:00:40","date_gmt":"2017-04-17T06:00:40","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.com\/el-paseante\/?p=3422"},"modified":"2017-04-16T21:40:17","modified_gmt":"2017-04-16T19:40:17","slug":"homenots-rosa-chacel","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/2017\/04\/17\/homenots-rosa-chacel\/","title":{"rendered":"HOMENOTS: ROSA CHACEL"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"irc_mi\" src=\"http:\/\/estaticos.elmundo.es\/assets\/multimedia\/imagenes\/2016\/08\/26\/14722074898014.jpg\" alt=\"Imagen relacionada\" width=\"345\" height=\"253\" \/><\/p>\n<p>En las baldas dedicadas a\u00a0 los textos auto-dieg\u00e9ticos, a los que he dedicado buena parte de mi tiempo, \u00a0tiene un lugar destacado <em>Alcanc\u00eda<\/em>\u00a0 de Rosa Chacel (1898-1994). Leyendo estos diarios de la\u00a0 prol\u00edfica escritora vallisoletana, surge de inmediato la\u00a0 comparaci\u00f3n con la figura de un m\u00e9dico cirujano que se operara a s\u00ed mismo.<\/p>\n<p>En efecto, Rosa Chacel describe en <em>Alcanc\u00eda<\/em>\u00a0 una buena parte de sus interioridades: sus problemas de salud, la contienda permanente con las editoriales para que le publiquen o\u00a0 le abonen los derechos de autora, sus crisis de esterilidad y\u00a0 sus arrebatos\u00a0 de creaci\u00f3n y, sobre todo, las relaciones personales que mantiene con gentes m\u00e1s o menos conocidas del mundo de la literatura. En todo ello entra la Chacel, efectivamente,\u00a0\u00a0 bistur\u00ed en mano, cortando por aqu\u00ed y uniendo por all\u00e1, suturando y\u00a0 drenando,\u00a0 y cosiendo al fin, procurando no dejar\u00a0 muchas cicatrices. Y a\u00fan as\u00ed, por lo que cuenta, las deja.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de hacer la operaci\u00f3n, Rosa Chacel\u00a0 se toma una larga ducha, se pone guapa &#8211; por cierto, s\u00f3lo a una mujer se le ocurrir\u00eda comentar en el diario sus dudas sobre el vestido m\u00e1s adecuado para la ocasi\u00f3n &#8211;\u00a0 y se va a la presentaci\u00f3n de su \u00faltimo libro. Exactamente igual que el cirujano que sale\u00a0 del vestuario\u00a0 con corbata y cabello engominado, hecho un brazo de mar que dir\u00eda su madre,\u00a0 tras haber echado a la basura su bata y sus guantes ensangrentados.<\/p>\n<p>As\u00ed, de la misma manera que , a veces , de los cirujanos\u00a0 s\u00f3lo se quieren conocer\u00a0 sus explicaciones\u00a0 en\u00a0 la consulta y horrorizar\u00eda verlos en plena faena, sudorosos y ensangrentados como un torero , de los escritores\u00a0 s\u00f3lo se desea\u00a0 conocer la obra y todo lo m\u00e1s su voz , pues si , por ejemplo, se fuera a cenar con ellos &#8211; algo a lo que aspira inocentemente mucho <em>lletraferit <\/em>\u00a0amateur &#8211; se concluir\u00eda que , en muchos casos, toda la sensatez y sabidur\u00eda que muestran en sus obras, se tornan estupidez y megaloman\u00eda en contacto con los mortales.<\/p>\n<p>Pero, en cualquier caso siempre habr\u00e1 quien se interese por las interioridades, por las tripas de las personas y de las cosas, esas v\u00edsceras m\u00e1s o menos nobles que hacen que todo lo dem\u00e1s funcione y que, por lo general se esconden\u00a0 tras una piel tersa\u00a0 y, con los a\u00f1os,\u00a0 plateada. La piel del escritor, la piel del cirujano.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En las baldas dedicadas a\u00a0 los textos auto-dieg\u00e9ticos, a los que he dedicado buena parte de mi tiempo, \u00a0tiene un lugar destacado Alcanc\u00eda\u00a0 de Rosa Chacel (1898-1994). Leyendo estos diarios de la\u00a0 prol\u00edfica escritora vallisoletana, surge de inmediato la\u00a0 comparaci\u00f3n con la figura de un m\u00e9dico cirujano que se operara a s\u00ed mismo. 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