{"id":3951,"date":"2017-05-27T18:23:37","date_gmt":"2017-05-27T16:23:37","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.com\/el-paseante\/?p=3951"},"modified":"2017-05-27T18:23:37","modified_gmt":"2017-05-27T16:23:37","slug":"un-encuentro-bajo-el-viento-sur","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/2017\/05\/27\/un-encuentro-bajo-el-viento-sur\/","title":{"rendered":"UN ENCUENTRO BAJO EL VIENTO SUR"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/blogs.deia.com\/el-paseante\/files\/2017\/05\/1486733177_207229_1486733778_noticia_normal-casco-viejo.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone  wp-image-3953\" src=\"http:\/\/blogs.deia.com\/el-paseante\/files\/2017\/05\/1486733177_207229_1486733778_noticia_normal-casco-viejo-580x386.jpg\" alt=\"1486733177_207229_1486733778_noticia_normal casco viejo\" width=\"484\" height=\"322\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/files\/2017\/05\/1486733177_207229_1486733778_noticia_normal-casco-viejo-580x386.jpg 580w, https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/files\/2017\/05\/1486733177_207229_1486733778_noticia_normal-casco-viejo.jpg 770w\" sizes=\"auto, (max-width: 484px) 100vw, 484px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Hoy , al mediod\u00eda, el\u00a0 encuentro breve y casual con dos viejas amigas a las que no ve\u00eda desde hac\u00eda muchos a\u00f1os,\u00a0 me ha producido la sensaci\u00f3n de retormar una conversaci\u00f3n que hubiera comenzado ayer mismo al atardecer. Despu\u00e9s, ya en casa, intentado sobrellevar un viento sur implacable, he cogido de la biblioteca una libro que publiqu\u00e9 cuando ya viv\u00eda en la ciudad en la que las conoc\u00ed de la mano de otro amigo com\u00fan.<\/p>\n<p>El libro en cuesti\u00f3n es <em>Teor\u00eda del extra\u00f1o movimiento, <\/em>de 1985, y no por casualidad, creo, lo he abierto por la p\u00e1gina de este poema:<\/p>\n<p><em>Mano del otro<\/em><\/p>\n<p><em>que rodea y<\/em><\/p>\n<p><em>sabe ausentarse.<\/em><\/p>\n<p>Y he escrito esto : \u00bb\u00a0 En ese <em>haiku<\/em> se habla de la amistad, un modo de estar\u00a0 de los humanos\u00a0 que, a veces, por no tener muy claramente definidos sus l\u00edmites,\u00a0 se sustituye en amor o se precipita hacia el desamor.<\/p>\n<p>\u00bb Mano del otro \u00bb . La amistad siempre implica un <em>otro<\/em>\u00a0 o una <em>otra<\/em> . La cacofon\u00eda del t\u00e9rmino no puede ocultar la exterioridad que supone. Se trata de algo ajeno a nosotros mismos, encerrado en una piel impenetrable &#8211; si es penetrable ya no hay amistad &#8211; , aut\u00f3nomo y eludible.\u00a0 De aqu\u00ed que la expresi\u00f3n \u00bb ser amigo de uno mismo \u00bb no sea sino una met\u00e1fora consoladora. Pero\u00a0 el otro supone tambi\u00e9n , en su condici\u00f3n de exterioridad, la posibilidad del contacto: el otro es siempre \u00bb la mano del otro\u00bb, como lo es\u00a0 su mirada o su palabra.<\/p>\n<p>\u00bb Que rodea y \u00bb . La amistad supone aceptaci\u00f3n y en mucho m\u00e1s medida que el amor &#8211; en el amor\u00a0 se puede <em>no-aceptar <\/em>\u00a0en muchas ocasiones .\u00a0 Y aceptaci\u00f3n quiere decir atenci\u00f3n y ocupaci\u00f3n. Es decir un seguimiento cuidadoso de la vida del otro y un acompa\u00f1amiento en su\u00a0 transcurrir. Aceptaci\u00f3n quiere decir tambi\u00e9n escrupuloso respeto a esa vida y a ese transcurrir. O sea\u00a0 la\u00a0 asunci\u00f3n de que el otro mantiene su propia deriva . Y tambi\u00e9n, y consecuentemente, su propio discurso sobre su deriva: esto es lo que m\u00e1s hay que respetar para no jugar el papel de padres , de madres, o de hijos. Por todo ello la amistad siempre debe tener abierta una conjunci\u00f3n copulativa &#8211; una \u00bb y \u00bb , en este caso &#8211; y no puede cerrar episodios con puntos, con puntos suspensivos o con puntos y a parte.<\/p>\n<p>\u00bb Sabe ausentarse\u00bb . Si saber ausentarse, desaparecer , es algo importante en las relaciones humanas, en la amistad se torna\u00a0 imprescindible: s\u00f3lo el verdadero amigo sabe cuando tiene que marcharse. Y eso a\u00fan cuando dicho marcharse sea simplemente mantenerse en silencio, escuchando o\u00a0 compartiendo el silencio del otro. S\u00f3lo un verdadero amigo le puede decir a otro: \u00bb Hoy no quiero hablar, s\u00f3lo quiero que demos un paseo juntos \u00bb . Contra lo que pudiera parecer , saber ausentarse es la manifestaci\u00f3n suprema de la amistad. Es la m\u00e1xima aceptaci\u00f3n del otro, una aceptaci\u00f3n que llega hasta el l\u00edmite, hasta la elusi\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>Y as\u00ed os lo cuento&#8230;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hoy , al mediod\u00eda, el\u00a0 encuentro breve y casual con dos viejas amigas a las que no ve\u00eda desde hac\u00eda muchos a\u00f1os,\u00a0 me ha producido la sensaci\u00f3n de retormar una conversaci\u00f3n que hubiera comenzado ayer mismo al atardecer. 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