{"id":4999,"date":"2017-08-27T00:05:08","date_gmt":"2017-08-26T22:05:08","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.com\/el-paseante\/?p=4999"},"modified":"2017-08-25T23:34:49","modified_gmt":"2017-08-25T21:34:49","slug":"son-los-aeropuertos-no-lugares","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/2017\/08\/27\/son-los-aeropuertos-no-lugares\/","title":{"rendered":"CAMINANDO POR EL AEROPUERTO"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/blogs.deia.com\/el-paseante\/files\/2017\/08\/Charles_de_Gaulle_Airport_000375.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone wp-image-5004\" src=\"http:\/\/blogs.deia.com\/el-paseante\/files\/2017\/08\/Charles_de_Gaulle_Airport_000375-580x441.jpg\" alt=\"\" width=\"430\" height=\"327\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/files\/2017\/08\/Charles_de_Gaulle_Airport_000375-580x441.jpg 580w, https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/files\/2017\/08\/Charles_de_Gaulle_Airport_000375.jpg 720w\" sizes=\"auto, (max-width: 430px) 100vw, 430px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Siempre me ha parecido extra\u00f1a la sensaci\u00f3n general que me dejan los aeropuertos. Pues por un lado son puertos, es decir puertas, a trav\u00e9s de las que\u00a0 se pasa de un lugar a otro, acaso de nuestro continente a otro lejano, pero tambi\u00e9n son en s\u00ed mismos una conjunci\u00f3n de tiempos y espacios singulares.<\/p>\n<p>As\u00ed, al ser puertas, son motivo de expectativas, y no s\u00f3lo respecto de los destinos a los que se va con la ilusi\u00f3n- nunca mejor dicho- de lo novedoso o de lo novedoso en lo repetitivo; o de\u00a0 los destinos de los que se viene ya con una nostalgia leve; pero adem\u00e1s son motivo de expectativa\u00a0\u00a0 como tales, ya que , en el tr\u00e1fago de gente en el que nos movemos, una mirada , un escorzo, una voz pueden llegar a constituirse en la ocasi\u00f3n perdida para siempre.<\/p>\n<p>Y, por otro lado, es el tiempo aeroportuario una duraci\u00f3n ambivalente y\u00a0 , a veces, contradictoria pues oscila entre la espera\u00a0 desesperada y el descanso merecido aunque sea en un asiento inc\u00f3modo.Y el espacio&#8230;\u00a1 que no se podr\u00eda decir del espacio! Desde el cub\u00edculo casi troglodita de un peque\u00f1o aeropuerto perdido que invita a no moverse hasta esas grandes avenidas de los macro-aeropuertos,\u00a0 pobladas\u00a0 de todo tipo de reclamos para comer,beber y comprar, que impulsan\u00a0 a caminar hasta que duelan los pies.<\/p>\n<p>El antropr\u00f3logo franc\u00e9s Marc Aug\u00e9 clasific\u00f3 en 1993 a los aeropuertos, junto con los supermercados o a las\u00a0 habitaciones de hotel como <em>no-lugares<\/em>, ya que , desde su punto de vista anal\u00edtico, eran espacios de transitoriedad circunstancial que no ten\u00edan suficiente importancia para ser considerados como \u00ablugares\u00bb. Pero en este mundo en el que nos est\u00e1 tocando vivir en el que todo se presenta transitorio y circunstancial , balizado lo fisico por lo virtual, yo no lo tengo tan claro&#8230;<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Siempre me ha parecido extra\u00f1a la sensaci\u00f3n general que me dejan los aeropuertos. Pues por un lado son puertos, es decir puertas, a trav\u00e9s de las que\u00a0 se pasa de un lugar a otro, acaso de nuestro continente a otro lejano, pero tambi\u00e9n son en s\u00ed mismos una conjunci\u00f3n de tiempos y espacios singulares. As\u00ed, &hellip; <a href=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/2017\/08\/27\/son-los-aeropuertos-no-lugares\/\" class=\"more-link\">Sigue leyendo <span class=\"screen-reader-text\">CAMINANDO POR EL AEROPUERTO<\/span><\/a><!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":110,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1544],"tags":[],"class_list":["post-4999","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sin-categoria"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4999","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/wp-json\/wp\/v2\/users\/110"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4999"}],"version-history":[{"count":12,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4999\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5015,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4999\/revisions\/5015"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4999"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4999"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4999"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}