{"id":55,"date":"2016-06-12T10:15:00","date_gmt":"2016-06-12T08:15:00","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.com\/el-paseante\/?p=55"},"modified":"2016-06-12T10:15:00","modified_gmt":"2016-06-12T08:15:00","slug":"en-bayona-bajo-los-porches","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/2016\/06\/12\/en-bayona-bajo-los-porches\/","title":{"rendered":"En Bayona bajo los porches"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"irc_mi iGP_VGluo6aA-pQOPx8XEepE\" src=\"http:\/\/s3-media1.fl.yelpcdn.com\/bphoto\/OFflK40K5r9lSpOH9Din7w\/o.jpg\" alt=\"\" width=\"295\" height=\"393\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Estoy contemplando el lento transcurrir de las nubes mientras tomo a peque\u00f1os sorbos mi <em>Pelforth<\/em> sentado en la terraza\u00a0 del Caf\u00e9 du Palais . Espero a M. (M. no quiere que ponga su nombre, todo lo m\u00e1s su inicial) en una zona neutral, lejos de la rue Pannecau, en la que hemos pasado muchas horas juntos.<\/p>\n<p>Llega M. y me dice que ha reservado una mesa en <em>Le Chistera<\/em>. Me levanto sin decir ni mu porque le veo algo contrariado y un poco envejecido y, en silencio, le sigo por detr\u00e1s. Nos sentamos y yo pido una <em>assiete de jambom de Bayonne<\/em> y un <em>confit de canard<\/em>. M. se r\u00ede y cabecea: \u00abSiempre ser\u00e1s el mismo, de sota, caballo y rey\u00bb. \u00abPor supuesto\u00bb. M. se exil\u00f3 hace ya muchos a\u00f1os, cuando don Francisco Franco era general\u00edsimo. Estudi\u00f3 medicina y se instal\u00f3 con un colega en una oscura consulta\u00a0 que pronto se convirti\u00f3 en referencia irremediable para muchas compa\u00f1eras que no quer\u00edan ser todav\u00eda madres. Pasaron unos cuantos a\u00f1os. Ya en la cincuentena, se cas\u00f3 y adopt\u00f3 una ni\u00f1a vietnamita. \u00abTiene quince a\u00f1os, pero me lleva un cuarto de metro\u00bb.<\/p>\n<p>\u00c9l, que fue un l\u00edder pol\u00edtico, no quiere hablar de pol\u00edtica, y menos de pol\u00edtica espa\u00f1ola. En general, todo le parece demasiado repetitivo y decadente, hasta lo de las cuentas en Panam\u00e1. \u00abMe basta con ayudar a mis pacientes a pasar el trago de la vida\u00bb. Compruebo que su existencialismo de base se ha mantenido inc\u00f3lume. Luego me dice que de sus colegas de anta\u00f1o tan solo ve a algunos en el trinquete del Jeu de Paume, pero que en cuanto comienzan a recordar aventuras comunes se abre porque le suenan a batallitas de abuelo cebolleta. Aun as\u00ed, reconoce que algunas fueron muy buenas. Como aquella en la que se confundi\u00f3 de nombre al sacar uno de los tres pasaportes que llevaba encima y los gendarmes no se dieron ni cuenta (o s\u00ed, pero pasaron).<\/p>\n<p>Cuando nos despedimos, me habla de otro M. De este s\u00ed puedo decir el nombre. Es Miguel S\u00e1nchez-Ostiz, novelista navarro, pero sobre todo novelista (y mejor diarista). \u00ab\u00bfHas le\u00eddo <em>En Bayona bajo los porches<\/em>?\u00bb. \u00abPor supuesto\u00bb.<\/p>\n<p>Abro el paquete que me ha dado antes de irse. Es una caja de chocolates de Daranatz, de los que devor\u00e1bamos en nuestras interminables reuniones. Voy hacia el coche sintiendo que dejo a M. yendo hacia su consulta. Nunca le he visto vestido de bata blanca, pero me lo he imaginado muchas veces. Siempre, a pesar de su gesto adusto, sonriendo. Y yo tambi\u00e9n sonr\u00edo: me gusta estar de vez en cuando\u00a0 con los viejos amigos.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; &nbsp; Estoy contemplando el lento transcurrir de las nubes mientras tomo a peque\u00f1os sorbos mi Pelforth sentado en la terraza\u00a0 del Caf\u00e9 du Palais . Espero a M. (M. no quiere que ponga su nombre, todo lo m\u00e1s su inicial) en una zona neutral, lejos de la rue Pannecau, en la que hemos pasado &hellip; <a href=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/2016\/06\/12\/en-bayona-bajo-los-porches\/\" class=\"more-link\">Sigue leyendo <span class=\"screen-reader-text\">En Bayona bajo los porches<\/span><\/a><!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":110,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1544],"tags":[],"class_list":["post-55","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sin-categoria"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/55","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/wp-json\/wp\/v2\/users\/110"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=55"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/55\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":57,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/55\/revisions\/57"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=55"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=55"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=55"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}