{"id":6340,"date":"2018-01-05T15:23:35","date_gmt":"2018-01-05T14:23:35","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.com\/el-paseante\/?p=6340"},"modified":"2018-01-05T15:23:35","modified_gmt":"2018-01-05T14:23:35","slug":"bilbaoviento-del-noroeste-viento-del-sudoeste","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/2018\/01\/05\/bilbaoviento-del-noroeste-viento-del-sudoeste\/","title":{"rendered":"BILBAO:VIENTO DEL NOROESTE, VIENTO DEL SUDOESTE"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"shrinkToFit\" src=\"http:\/\/fotos.elcorreo.com\/201102\/fotos-bilbao-39.jpg\" alt=\"http:\/\/fotos.elcorreo.com\/201102\/fotos-bilbao-39.jpg\" width=\"404\" height=\"303\" \/><\/p>\n<p>La naturaleza\u00a0 del Gran Bilbao parece ser el fruto de la eterna\u00a0 lucha entre el viento del noroeste y el viento de sudoeste.\u00a0 En\u00a0 unas ocasiones el primero vence al segundo y entra el fr\u00edo y todo lo que viene de la mar desde Cantabria; en otras, vence el segundo apurandose desde el sur y trae temperaturas altas hasta el desasosiego. Esta lucha\u00a0 sin fin es aprovechada por las bandadas de gaviotas para\u00a0 sus\u00a0 vuelos rasantes y sus remontadas\u00a0 espectaculares y a veces, despistadas, invaden la ciudad provocando un gran alboroto. Tambi\u00e9n la r\u00eda se resiente, y el paseante puede observar como\u00a0 la marea sube sobre s\u00ed misma con una marcha inusitada o como se ralentiza en olas breves y diminutas&#8230;<\/p>\n<p>Algunos ( y algunas) toman este enfrentamiento\u00a0 como anecd\u00f3tico , sin tener en cuenta que ya Montesquieu apuntaba la influencia del viento &#8211; y en general, del clima- en las costumbres y en las tradiciones &#8211; aqu\u00ed habr\u00eda que recordar desde la txapela hasta el poteo.<\/p>\n<p>Otros ( y otras) conceden a la pendencia mencionada un car\u00e1cter simb\u00f3lico: algo as\u00ed como la confluencia de un <em>yin<\/em> y un <em>yang<\/em> arcanos, y de su combinaci\u00f3n deducen hasta perfiles psicol\u00f3gicos- aqu\u00ed, \u00abgentes de la mar y de la madera y las del hierro\u00bb<\/p>\n<p>Algo de todo lo anterior habr\u00e1 .Y si sirve para explicar algunos de nuestros comportamientos m\u00e1s primarios y acaso, de entrada, para aceptarlos, podr\u00eda convertirse en algo ventajoso.<\/p>\n<p>Viento del noroeste,viento del sudoeste&#8230;\u00a1 Vaya remolinos que provoc\u00e1is de vez en cuando!<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La naturaleza\u00a0 del Gran Bilbao parece ser el fruto de la eterna\u00a0 lucha entre el viento del noroeste y el viento de sudoeste.\u00a0 En\u00a0 unas ocasiones el primero vence al segundo y entra el fr\u00edo y todo lo que viene de la mar desde Cantabria; en otras, vence el segundo apurandose desde el sur y &hellip; <a href=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/2018\/01\/05\/bilbaoviento-del-noroeste-viento-del-sudoeste\/\" class=\"more-link\">Sigue leyendo <span class=\"screen-reader-text\">BILBAO:VIENTO DEL NOROESTE, VIENTO DEL SUDOESTE<\/span><\/a><!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":110,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1544],"tags":[],"class_list":["post-6340","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sin-categoria"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6340","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/wp-json\/wp\/v2\/users\/110"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=6340"}],"version-history":[{"count":23,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6340\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":6372,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6340\/revisions\/6372"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=6340"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=6340"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=6340"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}