{"id":73,"date":"2016-06-16T18:47:52","date_gmt":"2016-06-16T16:47:52","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.com\/el-paseante\/?p=73"},"modified":"2016-06-16T18:55:37","modified_gmt":"2016-06-16T16:55:37","slug":"ad-urbe-condita","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/2016\/06\/16\/ad-urbe-condita\/","title":{"rendered":"Ad urbe condita&#8230;"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"irc_mi iJB0NvJ5LNdk-pQOPx8XEepE\" src=\"https:\/\/donibane.files.wordpress.com\/2011\/09\/zorrozaurree.jpg\" alt=\"\" width=\"294\" height=\"393\" \/><\/p>\n<p>Mientras camino por Zorrozaurre \u00a0y\u00a0 observo el ir y venir de las gaviotas, recuerdo mis deseos periclitados de hacer los <em>madriles<\/em>. As\u00ed, a veces, nos parece que en otra ciudad la vida nos ser\u00eda m\u00e1s propicia; que con otro hombre u otra mujer, apenas entrevistos en un bar mientras tomamos un caf\u00e9, nuestro erotismo se desbordar\u00eda; que dentro del libro intonso, reci\u00e9n comprado por muy recomendado, se encuentra la sabidur\u00eda definitiva; que, en fin, bajo las palmeras de la playa caribe\u00f1a que vemos en una p\u00e1gina web, alcanzar\u00edamos la felicidad verdadera.<\/p>\n<p>Y este est\u00fapido juego de apariencias (de reminiscencias platonizantes) nos hace caminar como fantasmas por la ciudad propia, olvidar el color de los ojos de quien amamos, leer como si corri\u00e9ramos una prueba de cien metros y, por fin, confiar m\u00e1s en <em>photoshop<\/em> que en el paisaje y el paisanaje que tenemos por delante.<\/p>\n<p>Supongo que nada de todo esto ocurrir\u00eda si, en nuestra infancia, no hubi\u00e9ramos escuchado hasta el aburrimiento todos los lugares comunes de esa mitolog\u00eda que diluye siempre el presente vivo en un pasado m\u00edtico o en un futuro mitificado.<\/p>\n<p>Pero como ya es tarde para desprendernos de esta carga ( que sabemos que es, por otro lado- malgr\u00e9-nous!- \u00a0una de las condiciones de nuestra socialidad seg\u00fan el amigo Durkheim ) \u00bf no podr\u00edamos, al menos, aprovecharnos de ella para ver las otras ciudades ocultas en nuestra ciudad cotidiana?, \u00bf para intentar adivinar un incipiente beso en la persona amada? , \u00bf para volver a leer despacio aquel libro que tanto nos gust\u00f3, o para, por fin, descubrir una vereda nueva en ese parque por el que pasamos todas las ma\u00f1anas?<\/p>\n<p>Si lo lleg\u00e1ramos a hacer, nos reconocer\u00edamos, sin duda, como part\u00edcipes en la fundaci\u00f3n de nuestra propia sabidur\u00eda, de nuestro propio amor, de nuestra propia ciudad&#8230; Ab urbe condita&#8230;<\/p>\n<p>Pero, en f\u00edn, ceso en mis profundas meditaciones porque me acaba de\u00a0 dejar su marca gris\u00a0 La Gaviota del Ensanche.[Una vez m\u00e1s (\u00a0 y como sab\u00eda muy\u00a0 bien el fornido Michel Foucault) lo no-discursivo se venga\u00a0 a conciencia de todo lo discursivo]<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mientras camino por Zorrozaurre \u00a0y\u00a0 observo el ir y venir de las gaviotas, recuerdo mis deseos periclitados de hacer los madriles. As\u00ed, a veces, nos parece que en otra ciudad la vida nos ser\u00eda m\u00e1s propicia; que con otro hombre u otra mujer, apenas entrevistos en un bar mientras tomamos un caf\u00e9, nuestro erotismo se &hellip; <a href=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/2016\/06\/16\/ad-urbe-condita\/\" class=\"more-link\">Sigue leyendo <span class=\"screen-reader-text\">Ad urbe condita&#8230;<\/span><\/a><!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":110,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1544],"tags":[],"class_list":["post-73","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sin-categoria"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/73","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/wp-json\/wp\/v2\/users\/110"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=73"}],"version-history":[{"count":8,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/73\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":81,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/73\/revisions\/81"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=73"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=73"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=73"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}