{"id":7780,"date":"2018-06-13T21:49:12","date_gmt":"2018-06-13T19:49:12","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/?p=7780"},"modified":"2018-07-29T18:59:00","modified_gmt":"2018-07-29T16:59:00","slug":"la-violencia-academica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/2018\/06\/13\/la-violencia-academica\/","title":{"rendered":"La violencia acad\u00e9mica&#8230;"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/files\/2018\/06\/943569055_orig.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone wp-image-7788\" src=\"http:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/files\/2018\/06\/943569055_orig.png\" alt=\"\" width=\"266\" height=\"221\" \/><\/a><\/p>\n<p><em>\u00abAyer tuve que asistir como un don Tancredo a una sucesi\u00f3n de actos de humillacion como no hab\u00eda visto hac\u00eda muchos a\u00f1os.<\/em><\/p>\n<p><em>Se presentaban tres Trabajos de Fin de Grado en lo que se supon\u00eda que era el \u00faltimo acto acad\u00e9mico de tres alumnos que estaban finalizando sus estudios. No eran , por lo tanto ni tesis doctorales ni recensiones de largas o profundas investigaciones . Y sin embargo, fueron reducidos a cenizas intelectuales en medio de un ca\u00f1oneo imp\u00fadico y letal.<\/em><\/p>\n<p><em>Desconcertados por la andanada y sorprendidos por su ferocidad, los tres alumnos salieron del aula cabizbajos y, por supuesto, suspendidos.<\/em><\/p>\n<p><em>A la humillaci\u00f3n presenciada, se sum\u00f3 el regocijo inaudito de quien hab\u00eda capitaneado el acto de guerra en una muestra de orgullo destructivo.<\/em><\/p>\n<p><em>La \u00faltima vez que asist\u00ed a un episodio similar fue al comienzo de mi vida profesoral, hace\u00a0 ya casi cuarenta a\u00f1os, y protagonizada por un colega que comenzaba su carrera acad\u00e9mica mostr\u00e1ndose como el m\u00e1s\u00a0 duro de los por entonces \u00abnuevos doctores \u00ab. Tras avatares varios\u00a0 y dejando detr\u00e1s varios <\/em>cad\u00e1veres<em>\u00a0, hizo tope en una oposici\u00f3n a c\u00e1tedra a la que se present\u00f3 sin \u00e9xito en dos ocasiones. Seg\u00fan\u00a0 dicen , aquel fracaso le sumi\u00f3 en una profunda depresi\u00f3n\u00a0 seguida de un divorcio\u00a0 y , poco despu\u00e9s, le sobrevino una muerte calificada entre dientes como \u00abprematura\u00bb&#8230;<\/em><\/p>\n<p><em>Supongo que aquella violencia que hab\u00eda ejercido de manera sistem\u00e1tica\u00a0 para <\/em>hacerse respetar<em> se hab\u00eda vuelto al final contra\u00a0 \u00e9l\u00a0 mismo destruyendo su vida y la de los suyos&#8230;Lo cual no es de extra\u00f1ar\u00a0 pues tanta proyecci\u00f3n y tan violenta del yo suele emanar de un yo \u00edntimamente acomplejado&#8230;<\/em><\/p>\n<p><em>Quiera el destino que la historia no se repita&#8230;\u00bb<\/em><\/p>\n<p>Todo esto me ha ido contando\u00a0 el amigo Mikel ( 1) en nuestro paseo vespertino.<\/p>\n<p>(1) Si alguien no conoce los personajes de esta saga, puede consultar:<\/p>\n<p>http:\/\/blogs.deia.com\/el-paseante\/2016\/11\/20\/dramatis-personae<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00abAyer tuve que asistir como un don Tancredo a una sucesi\u00f3n de actos de humillacion como no hab\u00eda visto hac\u00eda muchos a\u00f1os. Se presentaban tres Trabajos de Fin de Grado en lo que se supon\u00eda que era el \u00faltimo acto acad\u00e9mico de tres alumnos que estaban finalizando sus estudios. No eran , por lo tanto &hellip; <a href=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/2018\/06\/13\/la-violencia-academica\/\" class=\"more-link\">Sigue leyendo <span class=\"screen-reader-text\">La violencia acad\u00e9mica&#8230;<\/span><\/a><!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":110,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1544],"tags":[],"class_list":["post-7780","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sin-categoria"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7780","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/wp-json\/wp\/v2\/users\/110"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=7780"}],"version-history":[{"count":15,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7780\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":7797,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7780\/revisions\/7797"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=7780"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=7780"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=7780"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}