{"id":8918,"date":"2018-11-23T19:20:10","date_gmt":"2018-11-23T18:20:10","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/?p=8918"},"modified":"2018-11-23T19:19:04","modified_gmt":"2018-11-23T18:19:04","slug":"madrid-o-de-la-capitalidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/2018\/11\/23\/madrid-o-de-la-capitalidad\/","title":{"rendered":"MADRID ( o de la capitalidad)"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/files\/2018\/11\/1200px-Caf\u00e9_Gij\u00f3n.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-medium wp-image-8945\" src=\"http:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/files\/2018\/11\/1200px-Caf\u00e9_Gij\u00f3n-580x387.jpg\" alt=\"\" width=\"580\" height=\"387\" srcset=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/files\/2018\/11\/1200px-Caf\u00e9_Gij\u00f3n-580x387.jpg 580w, https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/files\/2018\/11\/1200px-Caf\u00e9_Gij\u00f3n-768x512.jpg 768w, https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/files\/2018\/11\/1200px-Caf\u00e9_Gij\u00f3n-940x627.jpg 940w, https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/files\/2018\/11\/1200px-Caf\u00e9_Gij\u00f3n.jpg 1200w\" sizes=\"auto, (max-width: 580px) 100vw, 580px\" \/><\/a><\/p>\n<p><big>De vuelta de Madrid a donde he acudido a la presentaci\u00f3n del libro de un amigo ( de \u00e9l y de su libro hablar\u00e9 otro d\u00eda. Transcribo lo escrito en una servilleta de papel :<\/big><\/p>\n<p>\u00abCaf\u00e9 Gij\u00f3n.\u00a0Once y media de la ma\u00f1ana. Mientras leo detenidamente la prensa y degusto una magn\u00edfica tortilla de patatas, echo de vez en cuando una ojeada por el rabillo del ojo hacia mi derecha. Una mujer joven, probablemente sudamericana, bien vestida y mejor peinada, lleva una hora trasteando con su ordenador port\u00e1til. Abre y cierra archivos, escribe una o dos palabras, las borra y comienza de nuevo. De vez en cuando, mira a su alrededor con una extra\u00f1a combinaci\u00f3n de orgullo y de temor. Es evidente que est\u00e1 \u00abhaciendo los madriles\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abHacer los madriles\u00bb era lo que deb\u00edan hacer escritores y artistas &#8211; lo de los pol\u00edticos era m\u00e1s f\u00e1cil &#8211; para colocarse en la parrilla de salida de su carrera triunfal. Se deb\u00eda aterrizar, s\u00ed, en el\u00a0Caf\u00e9 Gij\u00f3n, y desde all\u00ed, otear el futuro. Y hab\u00eda que hacerlo cuanto antes &#8211; antes de la treintena &#8211; porque se sab\u00eda que el camino era largo y la primera etapa duraba por lo menos diez a\u00f1os.<\/p>\n<p>\u00abHacer los madriles\u00bb implicaba tambi\u00e9n, como imaginario, vivir de otra manera (\u00bfbohemia?), imbuirse de la mixtura de la gran ciudad, conocer gentes diversas y paisajes m\u00faltiples. Y ser de un barrio y, a poder ser, de cualquiera. Y, sobre todo, encontrar, entre tanto deambulador, pedig\u00fce\u00f1o y proselitista, a aquellos y aquellas que, formando pi\u00f1a, iban a ser el n\u00facleo del crecimiento personal y art\u00edstico.<\/p>\n<p>Pero el imaginario, a\u00fan rebrotado, no deja de ser imaginario, proyecci\u00f3n vana del deseo en la realidad. Y as\u00ed, quienes no han hecho los <em>madriles<\/em> &#8211; ni ninguno de sus equivalentes en una gran ciudad ( siempre habr\u00e1 alguna, antes\u00a0Paris, ahora\u00a0Nueva York\u00a0o\u00a0Berl\u00edn) &#8211; contin\u00faan creyendo que en la tal ciudad pasear\u00edan sin cuento y recorrer\u00edan todos sus barrios y recovecos, pero conocen muy poco m\u00e1s all\u00e1 de las calles donde viven; y suspirando por las gentes interesantes que sin duda conocer\u00edan, apenas si se fijan en las vidas singulares que les rodean; y , en fin , relig\u00e1ndose a todos los futuros, inasibles por futuros, se les pasa la vida tan callando.<\/p>\n<p>El imaginario sigue ah\u00ed, escondido en el arqueocerebro reptiliano, y basta una tarde de tertulia o un paseo matutino (o una tortilla en el Caf\u00e9 Gij\u00f3n) para que alcance el neocortex y desate una poluci\u00f3n de im\u00e1genes. Incluso entre quienes ya fueron a hacer los <em>madriles<\/em> y tuvieron que volver a la\u00a0<em>negra provincia<\/em>\u00a0con el rabo entre las piernas. \u00a1Ah el imaginario! \u00a1Ah, Madrid! \u00a1Ah, la noche que llegu\u00e9 al Caf\u00e9 Gij\u00f3n que dijo y dir\u00eda Paco Umbral!\u00bb<\/p>\n<p><strong>[BELARRI\u00a0 PREST]<\/strong><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; De vuelta de Madrid a donde he acudido a la presentaci\u00f3n del libro de un amigo ( de \u00e9l y de su libro hablar\u00e9 otro d\u00eda. Transcribo lo escrito en una servilleta de papel : \u00abCaf\u00e9 Gij\u00f3n.\u00a0Once y media de la ma\u00f1ana. Mientras leo detenidamente la prensa y degusto una magn\u00edfica tortilla de patatas, &hellip; <a href=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/2018\/11\/23\/madrid-o-de-la-capitalidad\/\" class=\"more-link\">Sigue leyendo <span class=\"screen-reader-text\">MADRID ( o de la capitalidad)<\/span><\/a><!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":110,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1544],"tags":[],"class_list":["post-8918","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sin-categoria"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8918","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/wp-json\/wp\/v2\/users\/110"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=8918"}],"version-history":[{"count":6,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8918\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":8959,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8918\/revisions\/8959"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=8918"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=8918"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=8918"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}