{"id":9172,"date":"2019-01-23T19:31:26","date_gmt":"2019-01-23T18:31:26","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/?p=9172"},"modified":"2019-01-23T19:39:57","modified_gmt":"2019-01-23T18:39:57","slug":"lluvia-viento-y-un-papel-perdido","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/2019\/01\/23\/lluvia-viento-y-un-papel-perdido\/","title":{"rendered":"LLUVIA, VIENTO ( y un papel amarillento)"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"irc_mi\" src=\"https:\/\/c1.staticflickr.com\/1\/236\/3264236090_e55e73feb0_b.jpg\" alt=\"Resultado de imagen de fotos de lluvia tras los cristales\" width=\"400\" height=\"267\" \/><\/p>\n<p>Tarde de invierno. La lluvia golpea a rachas los cristales y ,de vez en cuando, se oye el ulular del viento embravecido. Me subo el jersey aunque no tengo fr\u00edo, enciendo el flexo y abro un libro. Cae un\u00a0 papel amarillento. Lo recojo y veo que hay algo escrito. Lo leo:<\/p>\n<p><em>\u00abParece como si toda patolog\u00eda (de la mente, del cuerpo, si es que se puede\u00a0 diferenciar ambos m\u00e1s all\u00e1 de los nombres) proviniera de la falta de ritmo en la vida. Y no tanto de la p\u00e9rdida\u00a0 de un \u00abritmo originario\u00bb, al modo como lo entienden\u00a0 ciertos naturistas c\u00f3smicos, sino\u00a0 del ritmo aprendido en la dial\u00e9ctica entre nuestro cuerpo y el de los dem\u00e1s. Se trata de un ritmo asumido como resultado de una madurez psicosom\u00e1tica que es, como dec\u00eda Mar\u00eda Zambrano, la cristalizaci\u00f3n del equilibrio entre nuestros deseos y nuestras posibilidades.<\/em><\/p>\n<p><em>No es f\u00e1cil conservar ese ritmo. En primer lugar porque, al no ser un ritmo natural, es preciso mantenerlo bajo una cierta atenci\u00f3n y tensi\u00f3n, aunque sean encauzadas por medio de leves y b\u00e1sicas normas de disciplina. En segundo lugar porque, al formar parte de un ritmo social, exige una continua coordinaci\u00f3n con los ritmos de los dem\u00e1s. Y, por \u00faltimo, porque quienes no han conseguido dicha cristalizaci\u00f3n\u00a0 pretenden que quienes les rodean se dejen llevar por su desidia, legitim\u00e1ndose, adem\u00e1s, con apolog\u00edas rimbaudianas del \u201cdesorden de los sentidos\u201d, que no son sino la otra cara de la moneda de las apolog\u00edas del \u201corden natural\u201d de los m\u00edsticos.<\/em><\/p>\n<p><em>Y, sin embargo, en conservar ese ritmo y defenderlo y, sobre todo, en no dejarse llevar por la indolencia que bajo\u00a0 el slogan de la flexibilidad oculta su inmadurez, est\u00e1 el n\u00facleo de toda sabidur\u00eda&#8230;\u00bb<\/em><\/p>\n<p>Vuelvo a colocar el papel donde creo que estaba y cierro el libro. Apago el flexo. Creo que ir\u00e9 a dar una vuelta aunque s\u00f3lo sea\u00a0 a la manzana&#8230;<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Tarde de invierno. La lluvia golpea a rachas los cristales y ,de vez en cuando, se oye el ulular del viento embravecido. Me subo el jersey aunque no tengo fr\u00edo, enciendo el flexo y abro un libro. Cae un\u00a0 papel amarillento. Lo recojo y veo que hay algo escrito. 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