{"id":94,"date":"2016-06-22T09:07:05","date_gmt":"2016-06-22T07:07:05","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.com\/el-paseante\/?p=94"},"modified":"2016-06-22T09:15:55","modified_gmt":"2016-06-22T07:15:55","slug":"de-perros-y-bicicletas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/2016\/06\/22\/de-perros-y-bicicletas\/","title":{"rendered":"De perros y bicicletas"},"content":{"rendered":"<p><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/imagenes.publico.es\/resources\/archivos\/2010\/8\/30\/1283159319762bici-grandec4.jpg\" alt=\"\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Hoy, durante mi paseo cotidiano y urbano, una bicicleta ha pasado roz\u00e1ndome el codo izquierdo a velocidad de crucero.Por supuesto, yo iba por la acera. Ante mi protesta, firme pero no insolente ( que aconseja Lao Ts\u00e9), he recibido un cumplido \u00a0y r\u00e1pido corte de mangas.<\/p>\n<p>Antes el problema lo ten\u00eda con los perros. Pues , en efecto, contraviniendo toda normativa ( todos atados, con una correa de no m\u00e1s de 2,5 metros- y por supuesto no extensible- con bozal los peligrosos), due\u00f1os y due\u00f1as daban rienda suelta a sus canes, para com\u00fan jolgorio, algo as\u00ed como padres y madres sueltan a sus lebreles en las plazas sin importarles un pito los l\u00edos que puedan montar ( \u00bfser\u00e1 por aquello de la \u00absocializaci\u00f3n del sufrimiento\u00bb a escala menor?). En una ocasi\u00f3n \u00a0un perro corpulento que ven\u00eda por delante, se quedo parado , comenz\u00f3 a ladrar y a continuaci\u00f3n \u00a0se tir\u00f3 sobre mi, por lo que no tuve m\u00e1s remedio que echarlo \u00a0a un lado con un gedan-mikasuki-geri ( consultar en la wikipedia). La due\u00f1a, que por cierto se identific\u00f3 como mun\u00edcipe, me dijo \u00a0entrecortada que su \u00abcachorro\u00bb s\u00f3lo quer\u00eda jugar y que ya no hab\u00eda humanidad. Ante esta curiosa frase le indiqu\u00e9 que, por si no se hab\u00eda dado cuenta, el humano era yo y continu\u00e9 mi camino. Y no es que \u00a0est\u00e9 en contra de los derechos de los grandes simios o de los micro-perros que ahora est\u00e1n tan de moda, pero siempre que se reconozcan los m\u00edos como forma de vida.<\/p>\n<p>Pero \u00faltimamente, como dec\u00eda, el problema son las bicis. Bicis grandes, peque\u00f1as, de monte y urbanas,campan a su anchas por las aceras ignorando el c\u00f3digo de circulaci\u00f3n y las normativas municipales que indican claramente que tienen que ir por la calle o por los carriles-bici. Atontados por esa moda yanki que confunde la vida con el deporte y el deporte con la vida, algo tendr\u00e1 que pasar , mas all\u00e1 de la vigorexia, para que al fin alguien haga algo ( la polic\u00eda municipal, seg\u00fan tengo comprobado emp\u00edricamente con metodolog\u00eda cuantitativa estad\u00edstica pasa ol\u00edmpicamente del tema). Algo como un atropello mortal. Y entonces se tomar\u00e1n medidas contra los ciclistas energ\u00famenos como se tomaron en su momento con los bobos <em>animalistas<\/em>\u00a0 pasados de rosca cuando el primer perro se comi\u00f3 casi todo un ni\u00f1o.<\/p>\n<p>Pero en fin, entre perros y bicis, yo prefiero \u00a0los perros. Por lo menos son mam\u00edferos generalmente m\u00e1s emp\u00e1ticos que algunos hom\u00ednidos que circulan en bicicleta.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; &nbsp; Hoy, durante mi paseo cotidiano y urbano, una bicicleta ha pasado roz\u00e1ndome el codo izquierdo a velocidad de crucero.Por supuesto, yo iba por la acera. Ante mi protesta, firme pero no insolente ( que aconseja Lao Ts\u00e9), he recibido un cumplido \u00a0y r\u00e1pido corte de mangas. Antes el problema lo ten\u00eda con los &hellip; <a href=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/2016\/06\/22\/de-perros-y-bicicletas\/\" class=\"more-link\">Sigue leyendo <span class=\"screen-reader-text\">De perros y bicicletas<\/span><\/a><!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":110,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1544],"tags":[],"class_list":["post-94","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sin-categoria"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/94","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/wp-json\/wp\/v2\/users\/110"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=94"}],"version-history":[{"count":6,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/94\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":102,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/94\/revisions\/102"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=94"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=94"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=94"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}