{"id":9809,"date":"2019-03-01T13:11:31","date_gmt":"2019-03-01T12:11:31","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/?p=9809"},"modified":"2019-03-08T20:51:40","modified_gmt":"2019-03-08T19:51:40","slug":"yo-y-mi-circunstancia-natural","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/2019\/03\/01\/yo-y-mi-circunstancia-natural\/","title":{"rendered":"YO Y MI CIRCUNSTANCIA ( \u00bb natural\u00bb)"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/files\/2019\/03\/images.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-10001\" width=\"336\" height=\"252\" \/><\/figure>\n\n\n<p>Es este un pa\u00eds muy inclinado a echarse al monte. Lo digo en todos los sentidos, pero me gustar\u00eda hoy subrayar el menos metaf\u00f3rico. Es decir, literalmente, echarse al monte como\u00a0 hacer monta\u00f1ismo sea en la modalidad de subida, descenso o traves\u00eda. Y, ya por\u00a0 extensi\u00f3n, siguiendo la misma pauta, ir al campo o hacer senderismo bajo el aparejo excursionista<\/p>\n<p>Pues bien, he de confesar &#8211; \u00faltimamente no s\u00e9 si me confieso demasiado- que a m\u00ed toda esa vertiente de ocio no me va nada, y much\u00edsimo menos cuando adquiere un car\u00e1cter deportivo (que detesto en general. Y es que\u00a0 me ocurre , en efecto, que no me gusta la naturaleza que acaso deber\u00eda escribir \u00abla naturaleza\u00bb, en la medida en que ahora s\u00e9 que no deja de ser una construcci\u00f3n social que, como todas las construcciones sociales, tienen su base emp\u00edrica.<\/p>\n<p>Probablemente esta tendencia m\u00eda se deba a que pas\u00e9 los primeros quince\u00a0 a\u00f1os de mi vida trasteando en la huerta de mi abuelo Vicente ( de quien llevo su nombre como nieto mayor) que al parecer vi\u00f3 en m\u00ed el sucesor encargado de Semillas Huici, a la saz\u00f3n, el negocio familiar. Pero lo cierto es que acab\u00e9 hasta salvas sean las partes ( peque\u00f1as por entonces) de los chopos del Arga, de los pozos y los estanques con sus cabezones y ranas, de los saltones sapos y las descaradas picarazas y, sobre todo de tanto regar y escardar matando de vez en cuando unas llamadas \u00abratas de agua\u00bb a golpe de azada, que, por cierto, eran de un tama\u00f1o respetable.<\/p>\n<p>Todo esto todav\u00eda sorprende a algunas de mis amistades que no terminan de comprender mi desafecci\u00f3n por \u00abla naturaleza\u00bb y\u00a0 desconocen que cuando por fin accedo a dar alg\u00fan \u00abpaseo natural\u00edstico\u00bb\u00a0 ( \u00a1Jam\u00e1s a \u00abir al monte!\u00bb), debo llevar en mi mochila un recado de ansiol\u00edticos, para que no me d\u00e9 la p\u00e1jara de tanto aire puro, y huya\u00a0 en la primera revuelta del camino hacia el asfalto y el hormig\u00f3n armado de\u00a0 la ciudad m\u00e1s pr\u00f3xima.<\/p>\n<p>As\u00ed que avisados ( y avisadas, <em>of course<\/em>) que quedan las gentes para que al menos en esta reencarnaci\u00f3n,\u00a0 no me hagan proposiciones deshonestas y\/o se lleven un disgusto&#8230;<\/p><!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Es este un pa\u00eds muy inclinado a echarse al monte. Lo digo en todos los sentidos, pero me gustar\u00eda hoy subrayar el menos metaf\u00f3rico. Es decir, literalmente, echarse al monte como\u00a0 hacer monta\u00f1ismo sea en la modalidad de subida, descenso o traves\u00eda. Y, ya por\u00a0 extensi\u00f3n, siguiendo la misma pauta, ir al campo o hacer &hellip; <a href=\"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/2019\/03\/01\/yo-y-mi-circunstancia-natural\/\" class=\"more-link\">Sigue leyendo <span class=\"screen-reader-text\">YO Y MI CIRCUNSTANCIA ( \u00bb natural\u00bb)<\/span><\/a><!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":110,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1544],"tags":[],"class_list":["post-9809","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sin-categoria"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9809","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/wp-json\/wp\/v2\/users\/110"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=9809"}],"version-history":[{"count":8,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9809\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":10029,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9809\/revisions\/10029"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=9809"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=9809"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.deia.eus\/el-paseante\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=9809"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}