La velocidad y el tocino

Se dice que los audímetros rigen el destino de la programación de la televisión. Por razones estadísticas, es posible ni usted ni yo seamos uno de los 868 individuos controlados por los 350 audímetros existentes en Euskadi (PDF), pero seguro que sí tenemos algo que decir al respecto. Los resultados de audiencia determinan si un programa puede considerarse exitoso o no, si responde a las expectativas de las programaciones o si ni siquiera llegarán a emitirse todos los capítulos que se grabaron, todas las ideas que se tuvieron, todo el trabajo de producción que se desarrolló porque, simplemente, los responsables del asunto ya no apuestan por ello.

Sin embargo los audímetros no miden la calidad de los programas.  Si los cementerios están llenos de buenos propósitos, los archivos de las televisiones atesoran cadáveres exquisitos, series cuidadas al máximo que no conquistaron a la audiencia, reportajes inteligentes que no fueron programados con la misma inteligencia y muchas buenas intenciones que se quedan en la cuneta de lo que no interesa porque no obtuvo un buen share. En nuestro caso, porque no fue sintonizado en un número suficiente de esos 350 hogares que supuestamente nos representan a más de dos millones de personas.

En otro momento hablaremos de cómo funcionan los crípticos audímetros, y podremos discutir la legitimidad de esta herramienta. Pero desde ahora les aseguro que los índices de audiencia no son más que una moneda de cambio en la subasta de las tarifas publicitarias.  La menos mala de las maneras, parece, de poner precio a los spots, que es lo que más le importa a la industria. La próxima vez que oigan que han retirado un programa de la programación porque al público no le gustaba, piense que usted, que es posible que como yo, tampoco tenga un audímetro en su salón, es tan público como quien sí lo tiene.  Recuerde además que tener el televisor encendido no garantiza espectadores fieles, atentos y encantados con la oferta que las cadenas han diseñado para ellos. Y que en la televisión hay espacios tan exitosos en términos de audiencia como oportunos en su ubicación: justo a la hora de esa siesta que se medioduerme en el sofá arrullada por un sonido de fondo.

8 comentarios sobre “La velocidad y el tocino”

  1. Y como puede ser que en plena era digital, donde todos nuestros movimientos son monitorizados a nivel de Internet, donde dejamos rastro en todo nuestro día a día digital, no sea posible a través del TDT sencilla y llanamente tener una medición real y precisa de quien ve que y a que horas.

    Solo se me ocurre que no se haga por mantener la falsedad de los sistemas de medición actuales y dudo yo que sea por preservar nuestra intimidad televisiva.

  2. Y yo me pregunto. Alguien en realidad ha visto alguna vez uno de esos? Todos tenemos una serie de amigos y conocidos, familiares, vecinos, compañeros de trabajo… Alguien tiene uno de esos? Cuando se dice que el 45% de los vascos ven ….. cuanta gente tienen que tener un audimetro? Estoy de acuerdo con Unai, con la tecnologia que tenemos!!! Y que 350 personas nos representen a tantos. Que ven todos a Belen Esteban? Por que sus audiciencias dicen que son las mejores.
    Se nos suele faltar tanto, a las personas de a pie, al honor y a la intimidad que dudo de que las mediciones sean reales.

  3. Fuera parte de los audímetros que, como dijo aquél «ver para creer», los contenidos televisivos dejan cada vez más que desear. O se da un giro de 180º en la oferta o el haber estudiado durante 4 años no sirve para nada. Ya no se vende información, sólo sensacionalismo. No hay más que ver los informativos…

    Un placer encontrarte 😉 Atentamente,

    La exalumna que hablaba de dildos y lubricantes en Telebilbao 😉

  4. Unai, me consta que las empresas dedicadas a la medición de consumo de medios pretenden desarrollar sistemas cada vez más precisos, y es evidente que se podría ampliar la muestra para conseguirlo. Pero está claro que ampliar el parque de audímetros supone un incremento de costes en el que, como tú indicas, ni la industria televisiva ni la publicitaria están interesadas, porque la medición actual ya resulta más o menos operativa.

    Irune, no dudes de que los audímetros efectúan mediciones reales de los consumos de una muestra supuestamente representativa de la sociedad. Pero tener encendida la televisión no implica un consumo efectivo ni garantiza la atención de los espectadores. ¿Cuántas veces tenemos la televisión encendida sin prestarle más que una atención intermitente?

    Vanessa, uno de los placeres de esta plataforma es el de poderme encontrar con «viejas» conocidas. Comparto tu percepción, pero no creas que el sensacionalismo televisivo es una cuestión de antes de ayer: décadas lleva hablándose de la «degradación» del medio, y aunque el último escándalo siempre parece difícil superar, el tiempo nos quita la razón. Desgraciadamente, el giro está en gran medida en manos de la oferta, que no está siempre por la labor. Un abrazo.

    A Iñaki, al igual que a todos los que os habéis acercado por aquí, muchas gracias por participar.

  5. Me temo que el error viene de base y que estamos mirando la televisión, como medio, desde un punto de vista que no se sostiene.

    Aun no estamos por aquí para meneos como hulu o netflix por lo que parece, pero donde se hace la mejor televisión, al menos en cuanto a series que es lo que mas conozco, que es Reino Unido y Estados Unidos, tienen en cuenta a la hora de medir a día de hoy, el éxito de un producto televisivo en base al ranking de descargas de su serie en pirate bay, por ponerte un ejemplo y tanto es así que piensan globalmente a la hora de publicitar, anunciar y crear un producto, y no en términos de publicidad local o los beneficios inmediatos, tal como esta ocurriendo estos días con la cadena HBO y sus nuevas producciones.

    Pero bueno que también hay que contextualizar mis comentarios teniendo en cuenta que ya solo consumo «bajo demanda», es decir lo que bajo de Internet en cuanto a series y que ni siquiera tengo el TDT configurado en la tele. Soy minoría por consumir VO y HD, pero el sistema mayoritario y el concepto de televisión como lo conocemos no tiene futuro, siempre vistas estas afirmaciones categóricas, desde mi particular punto de vista de consumidor de altas prestaciones.

    La verdad es que no se ni si viene a cuento mi comentario, pero ya que esta escrito, vamos a postearlo.

  6. Unai, entiendo tu punto de vista: efectivamente, aunque el número de espectadores que lo son a través del consumo bajo demanda y las descargas de todo tipo crece de manera exponencial, a nivel global aún son minoría. Y las televisiones generalistas y las centrales publicitarias, aunque atiendan a este fenómeno de reojo, no están demasiado por la labor de modificar los sistemas de medición que hace tiempo acordaron y que les resulta operativo para seguir funcionando.

    Gracias por participar con tu reflexión.

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