Flacos favores

Llevaban un par de semanas jugando al gato y al ratón con Antena 3, y querían fastidiarles el estreno de Hispania. Que sí que no, finalmente Telecinco jugó tan sucio como de costumbre y emitió el primer capítulo de la miniserie sobre Felipe de Borbón y Letizia Ortiz. Y cuando acabó, nos obsequió con el consabido reportaje hagiográfico para llegar hasta altas horas de la noche bien embadurnados del almíbar de esa historia de amor tan de este tiempo.

Tenía ganas de ver Hispania. Por el casting y porque me gusta el peplum, y algo de ello hay en la narración de la rebelión de Viriato ante la invasión romana de lo que hoy es el oeste peninsular, allá por el 150 a.C. Y aguanté delante de Antena 3, que programó sin apenas publicidad la que es una de sus apuestas fuertes de esta temporada: ha costado un dineral, aunque es probable que no pase a los anales catódicos porque es simple, maniquea y acartonada. Pero no me resistí a seguir con el rabillo del ojo la oferta telecinquera porque, fíjense, sospechaba que el telefilm iba a proporcionarme más de una sonrisa, si no algunas carcajada abierta.

En Telecinco todos deben ser republicanos. El relato de los primeros encuentros entre Felipe de Borbón y la entonces presentadora de informativos es una historia tan conocida a estas alturas que a la versión ficcionada dirigida por Joaquin Oristrell -¿especializado ahora en biopics?- se le exigía una visión propia. Y como si de una venganza personal se tratara, el hueco telefilm retrató a una familia real española caricaturesca que bien pudiera haber salido en los añorados Guiñoles de Canal+. Los diálogos resultaban pavorosos, y el mayor interés residía en los sucesivos ejercicios de parecidos razonables entre los personajes reales y los actores elegidos para darles vida. El rey, gangoso y gagá; la reina, toda una extraterrestre –Marisa Paredes, quién la ha visto y quién la ve-, el Príncipe, absolutamente alelado, y Letizia, aún más antipática de lo que resulta un personaje que representa el servilismo a una institución caduca, la falta de naturalidad y el arribismo por la vía del sometimiento a la tradición trasnochada.

El tratamiento informativo del que es objeto la Casa Real es sumamente cuidadoso. Todas las informaciones a las que dan pie son escrupulosamente analizadas, estudiadas y seguidas bien de cerca para que a nadie se le ocurra mear fuera del tiesto. Hay quien lo llama respeto para con una institución que dicen que representa a un estado. También hay quien, directamente, lo llama censura. Así que no deja de sorprender que en este caso no hayan mostrado la misma cautela ante el tono adoptado por la miniserie, cuyo contenido no conocían, y cuyo acartonamiento y solemnidad no hacían sino contribuir a la hilaridad generalizada. Supongo que la próxima vez que se enteren de que alguien les quiere hacer un retrato pedirán ver los negativos, y no confiarán en los resultados de su permanente campaña de imagen en los medios de comunicación españoles.

Quizás la intención de Telecinco no ha sido esa, pero lejos de acercar a los futuros reyes de España a sus futuros súbditos por la gracia de Dios, la serie más bien a dado pie a la chanza. Más risas el miércoles que viene: en el teaser del segundo y último capítulo una señora de pelo rizado recogido en una trenza le recomienda a Felipe, mientras acaricia a un caballo, que no tarde en tener hijos -cuya cabaña de ponies financiará usted-, que son la alegría de la vida. Porque la vida puede ser maravillosa, y cuando se convierte en telefilm acaba, a veces, por resultar un programa de humor.

3 comentarios sobre “Flacos favores”

  1. No estoy de acuerdo contigo Estefanía, no creo que telecinco haya jugado sucio. Yo vi la miniserie de Felipe De Borbon y Letizia Ortiz y me gusto mucho. No creo que quiso fastidiar a Antena3 en ningún momento. Al fin y al cabo, no son ellos los que deciden cuanta gente va a ver la programación si no que la gente en si.
    P.D: yo también tengo una familía que mantener; LA FAMILIA REAL.

  2. A.,

    Telecinco programó Felipe y Letizia con la intención deliberada de atacar el estreno de Hispania, que Antena 3 había anunciado con antelación. Así funciona el negocio televisivo, y es lógico que entre televisiones privadas intenten pisarse, pero la contraprogramación no es una práctica deseable porque falta al respeto a los espectadores.

    Muchas gracias por haberte acercado por este foro. Estaré encantada de volver a recibir tus comentarios.

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