Urdangarin: Television Trending Topic

En estos momentos, si ustedes entran en su página web, comprobarán cómo Telecinco ha convertido a Urdangarin en uno de sus temas de portada. Igual que Kiko o Carmina, el personaje del momento ha sido absorbido por la espiral del cotilleo, el detalle, el dato y la imagen de archivo. El programa que ayer le dedicó la cadena, bautizado con el original nombre de El caso Urdangarin, empezó a las doce de la noche y fue líder de audiencia en late time: 18.1% y 1.746.000 espectadores. El espacio del día con mejor cuota de pantalla para Telecinco.

Estupefacta como estoy ante un escándalo “sin precedentes” -disculpen, de tanto escuchar la expresión en la tele, he acabado por hacerla mía-, me quedé atornillada al sofá un rato más, esperando encontrar alguna clave o argumento que explique el por qué de una ambición descontrolada, de un engaño descomedido, de la carrera negligente y sin escrúpulos del hombre que está pasando de tenerlo todo a ocupar la leonera. Por méritos propios, probablemente, pero también en forma de la cabeza de turco que necesita una institución hasta ahora tratada por la prensa cortesana con demasiada benevolencia.

LaSexta anduvo rápida el pasado viernes, 30 de diciembre, y ofreció un contundente reportaje que denominó el “primer documental que analiza la investigación política, judicial y periodística” con “documentos nunca vistos y testimonios inéditos”. Se emitió en la noche del pasado viernes, 30 de diciembre, lo vimos 1.292.000 personas (7,6% de share) y está colgado aquí. Al más puro estilo Follonero, #Urdangarín, el yerno perfecto era incisivo, parcial, cortante y subjetivo. Pero estaba cargado de razones, datos y argumentos y condensó en tres cuartos de hora kilos y kilos de informaciones respaldando su tesis principal: el Duque de Palma es un sinvergüenza que durante años utilizó en beneficio propio su estatus privilegiado. Y lo hizo con la conciencia del alumno aventajado que se siente invulnerable y protegido por la armadura del silencio.

Ilusa de mí, algo parecido esperaba del programa de Telecinco. No sé hasta qué hora estirarían el chicle anoche, pero después de un rato largo me fui a la cama con la sensación de que detrás del mismo había guionistas de Sálvame haciendo horas extra. Retazos de archivo, cortes de periodistas del cuore de esos que son intercambiables entre sí –sólo sé los nombres de Peñafiel y de Paloma Gª Pelayo, al resto los habrán visto cualquier día hablando en un plató sobre Chayo Mohedano-, José Apezarena y algún otro rostro más, y una línea de guión que incidía una y otra vez en “lo rubios, lo guapos, lo ideal” de la ducal pareja. En lo enamorada que estaba Cristina y lo entusiasmada Sofía. En lo perfecto que parecía Iñaki, heredero en campechanía.

Quizá después de tres cuartos de hora de reconstrucción el programa entró de verdad en materia, pero yo ya no estaba para verlo. Sí, en cambio, intuí ciertos esfuerzos por recontar el escándalo como el modo en el que un vasco de fachada angelical engañó a la Corona. Y ese es un enfoque pastelero que ni comparto ni creo que sea de recibo en los tiempos que corren, porque inhibe de responsabilidades a quienes por fuerza sabían lo que estaba ocurriendo y miraron a otra parte.

La segunda conclusión del día es la de que el tratamiento del affaire Urdangarin –por increíble que parezca, casi todos los medios estatales están respetando la grafía original del apellido y se abstienen de añadirle la consabida y castellana tilde- retrata una vez más a cada medio, y si me apuran, a cada programa. Porque no hay espacio que estos días no esté abordando de un modo u otro la colosal desvergüenza. A la espera del reportaje de Informe Semanal, que esperemos que lo haya, les enlazo una perla made in Euskadi, por cortesía de Óscar Terol.

(Actualización: finalmente ese reportaje de Informe Semanal llegó este sábado, 7 de enero, como regalo de Reyes a la Zarzuela con un día de retraso. Aquí se lo dejo enlazado. Pero les advierto que termina con el «sonoro aplauso» del Congreso de los Diputados español en la apertura de la X legislatura el pasado 27 de diciembre, dedicado al campechano, ese al que usted y yo financiamos. Así que háganse a la idea de que la pieza, arriesgada arriesgada no fue… Yo diría que se pasó de institucional. Los twitters que reproduce Javier Pérez de Albéniz en el PD de su blog fueron un poco más allá… probablemente cargados de razones, tras enterarse, a través del reportaje, que «Iñaki Urdangarin era soltero»)

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